XVIII: Vipe

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<<¿Por qué le habré dicho eso?>>

— ¡Sorty, ya deja de presionar botones! —Se desesperó Cristal.

El funcionamiento del vehículo fallaba constantemente. Encendía, avanzaba un poco y se volvía a apagar cayendo en picado.

<<Felicidades, Vipe, ya puedes actualizar tu lista de malas decisiones>>

— Es como un auto cualquiera, puedes manejarlo —Se decía Cristal, dándose ánimos para enfrentar la serie de interruptores, palancas, botones y timones que se reían en su cara—. ¡Yo puedo manejarlo!

Sorty presionó un botón que parpadeaba con descaro, activando una alarma insoportable.

— ¡Que no toques nada, joder!

— ¡Wooo! ¡Cristal ha dicho una palabrota, Cristal ha dicho una palabrota!

<<La niña solo estaba en shock... Todo es mi culpa>>

Las últimas palabras de Lily me atormentaban sin descanso, y yo no podía parar de darle vueltas. Estaba del humor perfecto para, sumido en mis desgracias, continuar ignorando a aquellas dos y matarnos a todos de una buena vez.

— ¡Apartaos!

Alejé a Sorty y Cristal del panel de controles. Me hice con el timón principal y el vehículo como pude, pero a pocos metros del suelo el cachivache volvió a morir, sin darme tiempo a activar las ruedas. Cristal y yo, jóvenes en su sano juicio, nos sujetamos con fuerza al asiento y paredes porque, literal, nuestra vida dependía de ello.

Sorty por otra parte...

— ¡Yujuuuu!

Levantó los brazos cual montaña rusa.

— ¡Aaah! —Gritamos la cyborg y yo.

Cerré los ojos en el último momento, preguntándome si haber elegido el terreno de una zona en construcción para impactar había sido la mejor idea. Cinco veces rebotó el vehículo contra el suelo antes de derrapar sobre gran parte de la arenilla y chocar contra la base de una grúa torre. Sorty voló hacia delante rompiendo el protector cristalino del vehículo y su cráneo. El panel de controles terminó cubierto por una irrepetible obra abstracta de sangre, pero por suerte el vehículo no se había volcado.

Cristal se acomodó en su asiento descubriendo nuevas muecas de disgusto.

— Debo felicitar a McLaren, con la tercera dosis de ESP pues... puedo sentir como el cuerpo se me reconstruye por dentro.

— Yo creo que perdí un brazo

Haciendo acopio de mi empeño en sobrevivir, presioné el botón que minutos atrás había activado Lily antes de suicidarse. Los restos del cerebro de Sorty no impidieron que el protector cristalino subiera.

— ¡Falsa alarma!, ¡es el brazo que me falta de siempre!

Bajé del vehículo calmado, inhalando el aroma a construcción abandonada.

<<¿Sobrevivimos?, sí. ¿Cristal bien?, sí. ¿Sorty bien?, mejor impensable (Porque igual no tiene cabeza para pensar). Perfecto, ya puedo explotar>>

— ¡AAAGH!

Espanté a tres inocentes cucarachas.

Quería arrancarme el cabello, acabar con la arenilla bajo mis pies, destruir a puñetazos el vehículo. Lancé tubos y ladrillos por los aires, maldecí sin cordura y me mordí la lengua en el acto.

Quince bellos minutos sintiéndome una puta mierda.

No quería ni presentir un "todos tenemos la culpa", porque el único que había motivado la muerte de un compañero era yo. Pude haber controlado la situación, dicho algo diferente, no sé.

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