El muro crujía a mis espaldas por los disparos de Sorty, pero yo sentía el tiempo pasar en cámara lenta. Ivanov sonreía desde su juguete volador, orgulloso de tener todo su arsenal detrás apuntándome.
<<Podría cruzar el muro, evitar que Sorty lo siga destruyendo... pero no le importa la ciudad, solo acabar conmigo>>
Finalmente, el muro cayó detrás de mí, levantando el polvo necesario para que Ivanov se preparara contra nuestro ataque.
Cerré los puños con fuerza, sintiendo que mi interior arder en llamas... debía de estar brillando mucho. Sin embargo, cuando el humo se dispersó no nos echamos para atrás. Gladiadores, mutantes y jóvenes pasaron junto a mí, algunos perecieron recibiendo las primeras balas.
<<No permitiré que esto continúe>>
Usando mis habilidades atrevesé el campo de batalla, recordaba perfectamente el camino hacia el laboratorio de McLaren, donde tenía el presentimiento de que me esperaría. Allí están sus más valiosas investigaciones, no iba a abandonarlas si estas corrían algún peligro.
Hice volar la puerta principal del laboratorio por los aires y comencé a recorrer los pasillos gritando su nombre. Sabía que algo andaba mal porque no había guardias y dominaba el silencio.
<<Me está esperando. Quiere que lo encuentre>>
Llegué al centro del laboratorio, una enorme sala de techo muy alto, que parecía un espacio destinado al combate. Irónicamente, en menos de un minuto apareció McLaren en uno de los balcones que rodeaban el lugar. Yo estaba en el balcón contrario.
— Regresaste a mí —Pronunció McLaren.
— Y no te va a gustar el por qué.
— Porque estás destinada a ser mía, yo te cree.
— Cavaste tu propia tumba, McLaren.
McLaren osó reírse.
— ¿Todavía no lo entiendes?, eres MI experimento, mi mejor experimento y no volverás a escapar.
— Tú eres el que no entiende que va a morir. ¡Me lo arrebataste todo!, y no podrás detenerme.
— ¿Yo?, no... pero ella sí.
Sacó un pequeño dispositivo de uno de los bolsillos de su bata y presionó uno de los botones. La compuerta bajo su balcón se empezó a abrir y unos pasos comenzaron a retumbar.
Sentí mi cuerpo desfallecer.
<<Ainhoa... ¿qué te ha hecho?>>
Llevé una mano a mi boca inconscientemente, conteniendo mis ganas de llorar. Estaba dos veces más alta que yo, la mitad de sus extremidades eran metálicas, los dedos de la mano que le quedaba también, los ojos eran dos cuencas vacías y tenía el cabello cortado a lo militar. Su ropa se asimilaba a la de un preso, pegadas AK cuerpo, cómodas a pesar de todo.
Mi rabia fue tanta que salté de mi balcón hacia el de McLaren, pero en medio del trayecto Ainhoa también saltó, me jaló del pie y me estrelló contra el piso.
— Que se diviertan —Dijo McLaren y desapareció.
Me levanté sobre mis pies lentamente, sufriendo un dolor que me comía desde dentro y con las lágrimas nublándome la vista. Ainhoa me agarró por el cuello con el brazo mecánico y quedé colgando. Mis ojos y los de ella se encontraron... estaba tan molesta.
— Ainhoa yo... lo siento, ¡lo siento tanto!
Usé mi habilidad para deshabilitar su brazo y regresar al piso, luego proyecté una onda que afectara todo su cuerpo. Terminó de rodillas frente a mí y yo me acerqué a ella. Estiré mi brazo y cerré mi mano suavemente sobre su cabeza.
— Pero esta no eres tú.
Descargué una última onda, una como nunca antes lo había hecho, tan potente que me cuerpo se vio empujado para atrás. Había sido incluso más poderosa que la que había empleado en el muro.
<<¿Dónde estás, hijo de perra?>>
No perdí el tiempo en recorrer cada pasillo del laboratorio en busca de McLaren, era una bomba de energía a punto de explotarle en cara nada más lo encontrara. Sin embargo, acabé destruyendo medio recinto sin encontrarlo.
— ¡MALDITA SEA!
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AntiSISTEMAs ✅
Ciencia FicciónEl SISTEMA es la mayor expresión del poder en este mundo dominado por la tecnología, sin embargo, un grupo de héroes, o mejor dicho, de desgraciados, intentará acabar con este. ¿Por qué?, porque cada uno tiene su propia historia llena de injusticias...
