XXIII: Tailon

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Atravesamos la biblioteca hasta llegar a mi estudio. Había sido un día agotador, pero nadie quiso posponer por más tiempo la conversación que teníamos pendiente.

Princesa encendió las lámparas de pared y avivó el fuego de la chimenea. Amaba el diseño antiguo de aquella habitación y la enorme pantalla que le ordené a Princesa descender del techo no desencajó en el ambiente.

— De repente entramos en otra dimensión —Bromeó Vipe.

Me recosté de espaldas al escritorio de caoba mientras mis invitados se acomodaban en el juego de muebles que llenaba el espacio. Todos estábamos cansados y a la vez noté en sus miradas la curiosidad por mis palabras. La de Lily destacaba más, pues no habíamos tenido suficientes oportunidades para crear algún vínculo.

Machín se mantuvo detrás de mí esperando que le diera alguna orden. Se había repuesto de sus heridas durante el día y ya no quedaban indicios de averías.

— Machín...

¿Traigo algo de beber, señorito? Princesa preparará la cena durante la reunión.

Sonreí.

— Gracias, Machín, me conoces bien.

Machín hizo una reverencia y se alejó hacia la cocina.

<<Nada más tenía que chasquear los dedos y Princesa nos hubiera servido unas bebidas en segundos... supongo que hay cosas que no cambian>>

— ¿Lo esperaremos para comenzar? —Se impacientó Vipe.

— No, todavía nos falta cenar y reponer fuerzas para aprovechar al máximo los próximos días. Perderemos el menor tiempo posible.

Vipe, sentado en el sofá junto a Gabi, la rodeó con el brazo sin apartar la vista de mí.

— ¿Estás feliz?, nos tienes justo donde nos querías.

Me encogí de hombros.

— ¿Qué puedo decir? Años de represión e injusticia y nosotros vamos a cambiar eso.

— ¿Él sabe que ya lo intentamos? —Preguntó Lily

— Lo sabe mejor que nosotros —Afirmó Vipe—, hasta vio como fracasábamos.

— ¿Qué quieres decir? —Se extrañó Lily

Pensaba explicárselo yo mismo, pero Vipe fue más rápido.

— Nos vigilaba. Controla todas las cámaras de la ciudad.

— ¿Y nunca hizo nada?

La niña parecía enojarse cada vez más, debía controlar la situación.

— Necesitaba comprobar si tenían lo que hacía falta para enfrentar a los Superiores o si solo eran un grupo de imbéciles.

— ¿Y la conclusión fue? —Quiso saber Cristal, sentada en uno de los sillones con la mirada perdida en las llamas.

— Que son un grupo de imbéciles con lo necesario para enfrentar a los Superiores.

Cristal se limitó a mostrar una media sonrisa.

— Vuestra intención fue buena, y para ser menos de diez personas contra toda una ciudad, el plan que siguieron pues... era bastante... "decente".

— Pero tenía muchos puntos en contra. Lo sabemos, lo sabemos —Aceptó Vipe—. ¿Cuál sería TU plan?

<<Bien, vamos directo al asunto>>

— Primero enviamos un mensaje público que se proyecte en todas las pantallas. Un mensaje que diga "Estamos aquí y vamos a por ustedes".

AntiSISTEMAs ✅Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora