— ¡Charlie, tenemos que irnos! ¡No hay tiempo para hacernos los intrépidos!
¿Pero él hacerme caso?, ni aunque se lo pidiera en traje hawaiano.
Desde que empecé a trabajar para Guz el Verdugo (Típico nombre de mercenario) todos me decían cosas tipo "apégate al plan" o "si tienes que abandonar a alguien lo haces". En ese momento no estaba cumpliendo ninguna de las dos cosas.
— Ya te lo he dicho —Me respondió tranquilo mientras seguía escribiendo—, el gerente del banco me ha dado la contraseña de la caja fuerte.
<<¡Al cuerno con la caja fuerte!>>
Teníamos un solo objetivo: Detonar sus fuentes de energía, ir directo a por el dinero y descuartizar a todo robot y androide que se nos metiera en el medio (Bueno, teníamos varios objetivos). ¿Por qué tenían que tener un humano en su personal? Hablan mucho y cuando se trata de asaltar con Charlie eso es lo peor que puede pasar.
Ya debíamos estar saliendo cuando tuvimos que desviarnos por otro pasillo gracias a su típica excusa de "encontré un atajo" para que termináramos justo donde él quería. Algo era innegable: La caja fuerte era muy bonita. Cuadrada, de proporciones medianas con incrustaciones doradas de dragones y lotos alrededor. El tablero para insertar la contraseña estaba en japonés, ¡peor aún!, Charlie amaba la cultura de ese antiguo país, tanto que hasta sabía el idioma.
Cuando por fin nos di por muertos la caja fuerte se abrió. Charlie me miró con aire triunfante y yo le supliqué que se apresurara.
— ¡Wao!, Cris, tienes que ver esto.
— ¡Oh, venga ya! ¿Qué es lo que... ¡Wao!
Sobre su soporte descansaba la primera katana que veía en mi vida. La hoja curvada presumía gran filo.
— Esto es el destino —Dijo Charlie.
Agarró su nuevo tesoro disfrutando cada segundo. El exagerado cuidado con la que la sujetaba más que chistoso me desesperó.
— Te lo digo, voy a volverme imparable con esta belleza. Mira el perfecto mango de roble, el perfecto trenzado de algodón, la perfecta...
— Sí, sí, sí, un gusto conocer a tu perfecta novia, ¡ahora vámonos!
— Espera un momento, quiero revisar si viene con su Wakizashi.
— ¿El helado picante?
- No, nada, parece que no. Luego te explico, digo —Se colocó el sable en el cinturón—, tenemos que apresurarnos en salir de aquí, ¿no?
— Respuesta correcta.
Corrimos hacia la salida esquivando los escombros y cadáveres (99% metálicos, 1% de carne y hueso) del desastre que nosotros mismos ocasionamos. Todo parecía andar bien hasta que llegamos a la puerta trasera y justo impidiéndonos el paso habían tres...
<<¿Androides?>>
— ¿Qué nivel de tecnología es esa? —Pregunté.
— Cyborgs —Me respondió Charlie mientras se descolgaba el fusil de la espalda—, los nuevos jugueticos de los Superiores. Mitad hombres, mitad máquinas y mucho más bobos.
Los cyborgs parecían dispuestos a dispararnos. Nada más saqué la escopeta uno disparó una esfera de antimateria, la munición más innovadora y peligrosa según las estadísticas internacionales. Logré esquivarla al mismo tiempo que desaparecía parte de la pared.
— ¡Mierda!, así no hay manera de cubrirse.
— Habla por ti —Se burló Charlie.
Otro de los cyborgs le iba a disparar a él. En vez de esquivar, desenfundó la katana y cortó la esfera. El dragón de la hoja brilló azul neón.
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AntiSISTEMAs ✅
Science-FictionEl SISTEMA es la mayor expresión del poder en este mundo dominado por la tecnología, sin embargo, un grupo de héroes, o mejor dicho, de desgraciados, intentará acabar con este. ¿Por qué?, porque cada uno tiene su propia historia llena de injusticias...
