XXIV: Vipe

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<<Que error, la desperté>>

Sabía que me había levantado más temprano de lo usual y que gozaba de un rato de vagancia antes de correr a alistarme para reunirnos en el laboratorio. Me incorporé en medio de la oscuridad, recostándome contra el espaldar de la cama. Despertar y verla a mi lado, con la larga cabellera entorpeciendo sus párpados dormidos y el cuerpo abrazando la almohada... sonreí inconscientemente y empecé a silbar.

Gabi soltó un quejido perezoso e hizo intención de incorporarse.

— Sigue durmiendo —Le dije—, es temprano.

Son las seis y cuarto, Vipe, tenemos que empezar el día.

Eso dijo mientras se acomodaba a mi lado como una niña en un día de clases... voy a apartar esa idea de mi cabeza antes de que se materialice.

<<Quizás vamos demasiado rápido>>

Sí, íbamos deprisa y en el fondo temía que todo se derrumbara de repente, sin embargo, me costaba tomar las cosas con calma; y ella, tan inocente y a la vez tan... Era como estar en una pesadilla y en un sueño al mismo tiempo.

<<Sabe controlarme o seguirme la rima cuando quiere, lo cual es peligroso>>

Cuando volvió a abrazar la almohada aproveché para salir de la cama, darme un ducha en el cuarto de baño que incluía el dormitorio y vestirme.

<<Va a ser un día interesante>>

Nada más terminar en el baño y cerrar la puerta tras de mí, encontré una Gabi sin gota de pereza, ya vestida y sentada de piernas cruzadas sobre la cama.

¿Todavía no estás listo? —Se burló, pues solo llevaba una toalla enrollada alrededor de la pelvis.

— ¿Qué dices?, nací listo.

Me acerqué al espacio donde se encontraba la ropa. No variaban mucho en estilo, ni en color, por lo que no entendía la necesidad de crear casi que una segunda habitación solo para vestirse.

Me agaché junto a los calzados.

— ¿Crees que esas botas convinen con la toalla?

Gabi sonrió.

Quizás con la toalla no, pero con lo que hay de...

¡Eh!, chistes sexuales tan temprano no, señorita.

Gabi levantó los brazos fingiendo desconcierto.

Iba a decir que combinaban con lo que hay detrás del sobretodo de cuero blanco.

<<¿Estás jugando conmigo?>>

— Ahora el que queda como un idiota soy yo...

Los pasillos se me hicieron menos largos aquella mañana a pesar de que nos perdimos. Tenía el leve presentimiento de que ya íbamos tarde y que no estábamos precisamente cerca del laboratorio.

Vipe.

— No me digas... ya es de noche.

¿Por qué no le preguntamos a Princesa por dónde es?

Ya he estado en ese maldito lugar, me niego a aceptar que no puedo encontrar el camino por mi cuenta.

Ay, Vipe... no llegaremos a tiempo.

Juro que podía escuchar los electrodomésticos de la casa riéndose de mí, pero es que la decoración minimalista era casi idéntica en cada pasillo, uno que otro mueble o cuadro único distinguía los corredor. Por suerte, los pasillos que guíaban a las zonas típicas de la casa, como los dormitorios, presentaban una apariencia elegante que desaparecía cuando se estaba llegando a una compuerta y estas solo podían significar una cosa.

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