XXX: Tailon

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Éramos el retumbar de, no los tiempos que se aproximaban, sino los tiempos que se imponían. Nuestros pasos sacudían la arenilla de la ciudad, nuestra marcha cerraba las ventanas de las casas habitadas, pero a pesar del miedo que despertábamos, estábamos camino a la batalla por ellos.

Llegamos antes que el amanecer a la frontera, aquella determinada por los restos de lo que una vez fueron las casas de familias con un poco de esperanza, que cimentaron sus hogares junto al imponente gigante de concreto, el muro.

No nos habían visto llegar, Vipe y yo nos habíamos asegurado de ello, pero ya que estábamos tan cerca no tardarían en detectarnos y venirnos encima. Éramos casi 500 guerreros entre gladiadores, los esclavos de Guz y los Mutantes, sus respectivos líderes encabezaban las formaciones. Nosotros, autores principales de este acontecimiento, volábamos en una nave bien equipada, viendo todo desde la rampilla activada de la nave que daba la impresión de ser un pez con la boca abierta.

Yo iba parado en el medio vistiendo el uniforme blanco y rojo que dejaba mis piernas descubiertas. A mí lado derecho a Cristal y Lily, a mi lado izquierda estaban Vipe y Gabi, y sobre la nave, observando el espectáculo desde lo más alto, reía Sorty. Detrás nos seguía el resto del arsenal aéreo, pequeños equipos y otros de tamaño mediano, preparados para disparar a todo quien le ordené Sorty que dispare, el guante que le fabricó Vipe con todos los controles aseguraría este hecho.

No había tiempo que perder, las filas estaban en silencio esperando el derrumbe, justo como había procesado Cristal, sería la ola que tragaría hasta la torre más alta a su paso. Ella dio un paso al frente, luego otro, aumentó el ritmo y comenzó a correr hasta dar un brinco fuera de la nave. Esquivó los proyectiles que vinieron desde el muro mientras caía. Cargó su poder, su cuerpo se convirtió en una estrella fugaz azul que se estrellaría contra el muro. Ya su descenso era inevitable.

Con el puño cerrado más fuerte que nunca golpeó junto con todo su cuerpo el concreto que separaba las realidades desde arriba, disparando una enorme ola de energía que tiró unos cuantos guardias del muro y se esparció por toda la Macro-Ciudad, los guerreros que íbamos ha invadirla solo sentimos una pequeña brisa producto del impacto.

<<Salió bien, ¡la ola solo se extendió en el sentido que Cristal deseaba!>>

— ¡Sortyyy! —Grité—, ¡te toca!

— ¡WAJAJAJA! —Rio Sorty.

Antes de que las balas y los pequeños misiles que tenían equipadas casi todo el arsenal se estrellaran contra el muro, Cristal saltó del otro lado y se nos adelantó. No tardaríamos en seguirle el paso, con toda la seguridad electrónica desactivada tendríamos una pequeña ventaja.

<<Pero yo sé que aunque no podrán detener la caída del concreto nos estarán esperando, sí, sé que tienen preparado su arsenal anti-Cristal>>

Los gritos de euforia se alzaron en el aire junto con el sonido de las balas creando estragos, algunos luchadores se tuvieron que apartar para no terminar aplastados por los pedazos que caían. Disparo tras disparo, el Sol parecía más brillante tras el muro que lo ocultaba. Y cuando las grietas se convirtieron en un hueco inmenso que nos permitía el paso nos vimos, ellos en su lado del muro y nosotros del otro.

Cristal estaba parada en el medio del espectáculo, con cientos de cañones enemigos apuntándole. No se movía, nadie lo hacía, hasta lo que gritaban eufóricos volvieron a quedarse quedarse silencio.

— Ese arsenal con el que nos van a enfrentar... no se desactivó —Observó Vipe.

— ¿Soprendido? —Le pregunté.

— Para nada.

Viktor Ivanov dirigía la marcha enemiga de androides, robots y cyborgs desde una pequeña nave voladora a la misma altura que la nuestra. Sonreía, como si hubiera logrado sorprendernos.

— El resto de los Superiores debe estarse escondiendo en la Torre —Dijo Vipe.

— Pues los sacaremos de su madriguera —Dije—. ¡SORTYYY!

Empleado el guante que le llegaba el hombro cerró la "boca del pez" y se aventó a toda velocidad contra el enemigo. Los gritos se reanudaron y la marcha, como una estampida, fue feroz. Cristal también empezó a correr, esquivando con su velocidad y su salto los ataques enemigos, llegaría a la Torre antes que nosotros, pero su búsqueda por el laboratorio sería más larga.

Desde el interior de la nave sentimos la turbulencia de Sorty atrevasando la defensa de Ivanov. Teníamos que estar alertas, en el momento que la rampilla descendiera de nuevo tendríamos que saltar, Sorty nos dejaría caer en el balcón de la Torre para centrarse después en Ivanov.

Gabi y Vipe se mostraban listos, Lily sujetaba con fuerza su ametralladora y yo tenía mis piernas cargadas a la máxima velocidad. El viento de la rampilla al abrirse chocó contra nuestros rostros y...

— ¡Ahora! —Ordené.

Caímos y rodamos en el balcón de la Torre, justo como lo planeamos.

— Hora de separarse —Avisé.

Vipe y Cristal subirían hasta el último piso en busca del centro de control de todo el SISTEMA, Lily haría lo contrario, descendería hasta las raíces del edificio evitando que llegarán refuerzos. ¿Yo?, yo tenía una cita con Thomas Gladwell, posiblemente esperándome en su oficina cerca del balcón, rodeado de la mayor seguridad posible.

<<No me verá llegar>>

Me separé de mis acompañantes a una velocidad casi imperceptible, distinguí la puerta de la oficina de Gladwell más protegida que nunca, pero mi velocidad era un espanto. Atravesé la barricada, los guardias, todo, y les dejé una bomba de regalo. La puerta voló por los aires y de entre el humo que restó surgieron unas pocas balas, posiblemente de los guardias sobrevivientes.

Una me dio en un hombro, sin embargo, volví a correr a toda velocidad y antes de que el humo desapareciera ya había arrebatado todas las armas y abatido a mis enemigos.

— Solo quedamos tú y yo —Dije a Gladwell.

Su mirada de pánico we transformó lentamente en una sonrisa sádica, casi a punto de ser tranquila.

— No sabes lo que estás haciendo —Dijo en un tono de voz controlado—. ¡Todo un futuro asegurado!, avanzado, más desarrollado de lo que pudieras imaginar, ¡y lo vas a arruinar mezclándolo con esa gentuza!

— Está es nuestra forma de exigir igualdad, ni tú, ni nadie es quien para "marcar" a la gente, aceptar o rechazar. ¿Con qué razón limitas al humano con un muro? Salvajes llamas a los que descidiste apartar. He conocido personas de una inteligencia alucinante, líderes capaces de guiar toda una generación, optimistas, emprendedores, luchadores, ¿y crees que los de tu ciudad son mejores?

— Tu gentuza lucha para sobrevivir. En mi ciudad no, las personas batallan con las ideas, con la innovación. No tienen las mismas necesidades.

— Pero los del SUB-Pueblo tienen algo que tus marionetas no tienen, espíritu. ¿Escuchas esos gritos? Son tus ciudadanos. Huyen, poseyendo miles de herramientas para defenderse. Mientras que los del pueblo agarran lo primero que encuentran, ya sea un ladrillo o un poco de esperanza y atacan.

— Esa gente no tiene la capacidad necesaria para adaptarse a lo que la tecnología a conseguido.

— Lo que has conseguido ha sido sobre una base sangrienta, inhumana.

— Pequeños sacrificios... vas a destruir todo lo que se ha construido.

— No... voy a renovarlo.

Levanté una pequeña pistola que guardaba a la altura de la cabeza de Gladwell.

— ¡Vas a cometer un gran error!

— No, Gladwell, mal de nuevo. Voy a cobrar la consecuencia por tus errores.

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