Ventanas explosivas

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Corrí hacia la salida, pero claro, como no conocía mucho el lugar me perdí un par de veces, a si que no me culpen, cuando te secuestran es difícil prestarle atención al lugar cuando estas medio inconsciente. 

No tenía idea si los Nigrum sabían que me habían dejado marchar, pero no quería arriesgarme a ser encerrado a ese calabozo sucio y lleno de ratas, y no soy muy fan de éstas.

Aunque fue muy difícil encontrar la salida, finalmente llegué a la puerta principal.

Apenas toqué la manija, alguien me habló por detrás.

-¡Jack!-exclamó Liam.

Me di vuelta y dije:

-Tu jefe me ha dejado salir, Liam.

-Sí, lo sé. Solo…necesito pedirte un pequeño favor.-

Yo reí.

-¿Por qué tengo que cumplirlo? ¿Por qué crees que lo haré?

-Porque tiene un buen propósito, y tú siempre aceptas una buena causa.

Yo no respondí, y esperé a que me dijera su pedido.

-Dile a Harry…que lo siento.

Solo asentí y abrí la puerta.

Correr por el bosque hasta mi casa, solo es recomendable para los que saben correr. Yo sufro en clases de educación física.

Bueno, seguí corriendo, hasta finalmente llegar a la calle. Civilización, que lindo es verla, a pesar que, bueno, no es que haya estado tanto tiempo encerrado, ¿cuánto fueron?, ¿2 días? ¿3?

Luego caminé un poco más y llegue a la carretera. Una amable anciana decidió sacarme de mi miseria y llevarme a mi casa, tuvo que desviarse de su destino que quedaba a una hora de mi casa.

Eran las 11:50 p.m cuando llegué, no sabía si tocar o entrar, porque, no quiero que pase lo que pasó la última vez que entré sin tocar. Mi mamá me confundió con un ladrón y me golpeó con un bate. No se imaginan el dolor que sentía mi cabeza.

Pero de todos modos entré, sin tocar. Intenté hacer el menor ruido posible y comencé a subir los escalones. Lamentablemente cuando la casa esta así de callada se escuchan los escalones crujir, a si que mi única opción era subir extremadamente rápido. Tipo Flash. Y lo hice, hasta que llegué arriba y algo me golpeó la cara tan fuerte que caí inconsciente. De nuevo.

Poco a poco abrí los ojos y lo primero que vi fue a mi mamá con la misma cara de preocupación de cuando me golpeó con el bate.

-Jack, lo siento tanto. Tu padre estaba dormido, el arma más cercana era el remo de madera de tu padre, creí que eras un ladrón…

-De nuevo- la interrumpí.

-No me interrumpas, Jack. Y, además, ¡¿Dónde diablos estabas?! Al principio creí que estabas con Adam, llamé a su madre y me dijo que Adam estaba en la biblioteca, estudiando para un examen.

-Mamá, lo puedo explicar- dije mientras pensaba en una excusa.- Eh, con todo el estrés que he tenido estos días, la adopción, la escuela, los cambios bipolares de Mary, decidí… eh, fui al bosque y acampé ahí. Sé que falté unos días a la escuela, lo siento, pero el tiempo pasa muy rápido cuando estas… ¿relajado?

Mi madre me miró con su cara de compasión y dijo:

-Eres un chico extraordinario, Jack. Desde el primer día que te tomé en mis brazos lo supe. Y no te lo digo por el deber de decirlo de una madre, sino que… siempre tuviste este algo… especial. Ese brillo en tus precioso ojos esmeralda, esa gran sonrisa que no para de asomarse por esa guapa cara tuya…

Como Morí (Corrigiendo)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora