Capítulo 1

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     Respiré el aire limpio que se encontraba en el campus de la universidad. No lo puedo creer, hoy empiezo mi segundo año de literatura y es como si llevara varios años. Gracias a mi carrera he conocido personas increíbles, personas que no me han desamparado desde que llegue a Barcelona, y eso, eso vale más que el oro. Sé que hoy va a ser un buen día. Estoy segura de eso, no obstante,  estoy nerviosa porque debo ser madura y no poner en riesgo mi carrera por tonterías que pueden hacer que todo se derrumbe en un segundo.

     A pesar de estar a la expectativa cada segundo, estoy feliz. Ya que no cualquier persona es capaz de conseguir una beca completa, y menos con 17 años, así que no me queda de otra que coger aire y emprender mi camino a la administración donde nos darán instrucciones para empezar este nuevo año. No voy a mentir diciendo que todo ha sido perfecto; me ha tocado dormir en una residencia totalmente pequeña y el dinero que mis padres me envían no es suficiente (si es que envían). Pero eso no será nunca un impedimento para abandonar mi carrera soñada ­

— ¿Soñando despierta, Zina­­?

— ¡Luci!  — me vuelvo y veo a mi  mejor amiga detrás de mí. No pierdo el tiempo y la abrazo  con cariño – cuanto te he extrañado pequeña loca. ¿Qué hiciste en las vacaciones?

— No vas a creer lo que te voy a contar,  pero,  primero vamos  por los horarios — Caminamos con las manos entrelazadas. En el primer año de universidad muchos creían que ella y yo éramos pareja, pero la verdad es que mi mejor amiga es más que eso, es mi hermana y confidente.

      Nos acercamos hacia donde se encuentra la secretaria, la cual al vernos nos pregunta carera y número de DNI, a continuación, nos entrega una hoja con los nombres de nuestro profesores, materias y aulas asignadas. Luci y yo revisamos los horarios y gracias a Dios, nos tocaron los mismos profesores, eso quiere decir, que otro año siendo inseparables ¡sí! Nos abrazamos y reímos juntas. Definitivamente ella es alguien que da alegría en mi vida.

   Dejamos de abrazarnos para mirar los horarios, de repente, la alegría de Lucia se esfuma — ¡Zahina, vamos tarde a la primera clase! — grita abriendo los ojos para después  echarse a correr por el largo pasillo. Me quedo estática viendo como ella se aleja, hasta que reacciono. No me queda otra más que correr por donde ella se ha ido.

— espérame— le grito

— ¡No hay tiempo,  Corre! — me dice desde lejos entrando al edificio. 

      Mientras corro en dirección al gran edificio saco la hoja y veo el número de Aula. Perfecto, Solo me quedan varios pisos — espeto subiendo las escaleras sin aire. Nunca he faltado a una clase, y mucho menos he llegado tarde.  Con rabia, vuelvo a mirar nuevamente la hoja en busca del nombre del profesor al que  al cual voy a tener que darle una explicación muy convincente para que me deje entrar a clases. 

  Sigo caminando de forma distraída y con mis ojos puestos en la hoja. De pronto,  no veo cuando me estrello de frente con un pared de carne y huesos haciendo que ambos caigamos al piso, solo siento el impacto. Todo pasa en milésimas de segundo; lo único que veo son unos ojos negros mirándome entre sorprendido y cabreado.

    Aparto la mirada del chico y miro a mi alrededor, estamos en el piso a tres pasos de los escalones que había dejado atrás.  Agito mi cabeza tratando de salir de mi conmoción, siendo consciente  de que aunque es un hombre macizo mi peso es mayor que el de él,  por eso me paro como un cohete.

— Lo siento, lo siento. No vi por donde iba — le digo muerta de vergüenza sintiendo mis mejillas arder

 Él se para del piso mirándome de forma rabiosa   — Para la próxima tenga más cuidado, y vea por donde va — dice dando media vuelta y caminando hacia adelante. Veo que se arregla su ropa, la que es totalmente fuera de lugar para una universidad. Es más como si fuese a un evento.

Zahina ©Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora