Capítulo 21

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Hoy se cumplen cinco días desde que Hugo se fue de la casa, tiempo suficiente para penar las cosas y perdonarlo. Tal como dijo, cada mañana había algo de su parte, ya fueran flores  —que después del incidente no volvieron a llegar— chocolates o cartas, pero siempre había algo que me hacía recordarlo.

Como todas las mañanas voy hasta la cocina para prepararme un café, pero algo arriba de la encimera llama mi atención, en ella se encuentra un objeto ovalado con un moño y una nota. Me acerco y lo tomo entre mis manos; en su interior tiene cuatro botones y ¡santa mierda! El escudo del Aston Martin se encuentra plasmado en la parte superior. Con el corazón a mil, cojo la nota y siento mi respiración nula

"espero y lo disfrutes porque tú te mereces todo futura señora Maldonado"

— ¡Sí! - llevo las llaves a mi pecho y comienzo a saltar emocionada

Corro hasta la habitación y con premura agarro el teléfono para llamar a Hugo, quien contesta de inmediato

— Espero y pueda ser perdonado — susurra al descolgar la llamada

— Te perdoné mucho antes de recibir la llave

— Me alegra escuchar eso, Zahina porque me estoy volviendo loco en la casa de mis padres, necesito tenerte cerca, necesito estar a tu lado mi amor

— Yo también te necesito — confieso

— Te tengo otra sorpresa — se escucha alegre

— ¿si?

— Si, junto en veinte minutos tienes cita con la ginecóloga que es amiga mía, y según ella, ¡hoy nos puede decir el sexo!

Me quedo en blanco, se supone que mi cita con el ginecólogo es mañana, además, él es quien tiene mi historial y el que ha llevado mi control

— Hugo, no era necesario cambiar de ginecólogo y lo sabes. Él es quien ha estado monitoreando todo y es muy buen medico

— Te dije desde un principio que él no me gusta, punto. No voy a permitir que ningún hombre toque lo que es mío

— Pero, Hugo...

— Nada, te quiero en veinte minutos en la dirección que te voy a mandar. No me hagas enojar Zahina, no la cagues que apenas estamos arreglando las cosas. — cuelga la llamada

Tengo que llenarme de toda la paciencia que existe en el mundo para poder aguantarlo. Debo de entender que él es un hombre frío, que muy pocas veces demuestra cariño o empatía, pero que cuando lo hace pone mi mundo a girar, además que conmigo es detallista y cariñoso casi siempre.

Iracunda, me voy hasta el ropero y agarro un vestido que llega un poco más arriba de las rodillas. Al colocármelo, me fijo que la barriga es la principal protagonista, va a ser la primera vez que me lo diga, pero me voy muy hermosa, primera vez que puedo decir que estoy hermosa. Decido dejar mi cabello suelto y este hace contrate con el vestido rosa pálido, aunado a esto, busco los tacones corredizos de color negro y listo.

No necesito maquillaje, ya que hoy me siento lozana. Reviso que todo esté dentro de la cartera para salir, no obstante, camino hasta la cocina y tomo el mando entre mis manos que es lo único que me faltaba, para después dirigirme hasta el ascensor, el cual, ya se encuentra con sus puertas abiertas. No puedo dejar de mirar el mando, ya que jamás ni en mis mejores sueños pensé tener un auto, y mucho menos un Aston.

Cuando las puertas del ascensor se abren en el estacionamiento subterráneo salgo y oteo en busca de mi auto, pero son tantos los que se encuentran aquí que me es imposible verlo, por eso decido apretar el mando y al instante el sonido de la alarma me hace dirigir mis pasos hacia el lado contrario en donde se encuentra el Aston Martin en color negro. Como puedo, corro hasta abrir la puerta del automóvil.

Zahina ©Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora