Hugo suelta mi brazo para abalanzarse sobre Gianluca. Es en ese preciso momento en el que el caos se desata en la cafetería.
— ¡Hijo de puta! — vocifera un endemoniado Hugo empujándolo hacia atrás de modo que la mesa sale volando por los aires y ambos caen al piso. Éste no pierde la oportunidad montándose ahorcajadas sobre Gianluca posando sus manos en el cuello.
Lucas no tiene oportunidad de responder, ya qué Hugo suelta golpes rápidos y certeros con los puños cerrados.
— te advertí, maldita sea —golpes su rostro, luego lo hace en el abdomen dejándolo momentáneamente sin aire — ésta me la pagas. ¡Te voy a matar! —otro golpe — ya me diste la excusa perfecta para acabar con tu maldita vida.
Él está fuera de sí. Lucas está en el suelo sin poder hacer nada, ya qué Hugo, a pesar de ser mucho menos musculoso está poseído por la rabia. Ya no solo son puños, ahora ataca con sus piernas. Es ahí cuando Lucas se repone comenzando a responder. Le basta un solo puñetazo para dejarlo incapacitado en el suelo, pero éste tiene ganas de pelea, porque se recompone y vuelve al ataque. Son dos Titanes furiosos, dos gladiadores en busca de sangre.
Dos hombres llegan hasta ellos interponiéndose en la pelea. Y, aunque parece imposible, logran separarlos
— ¡Basta, Hugo!, por favor — encuentro mi voz
Él se vuelve unos segundos en mi dirección con la mirada cargada de odio — yo siendo tú, me quedo callada. Y a él — señala con su sonrisa llena de sangre — de que lo mató hoy, lo mato — trata de liberarse
— Pues, muere en el intento, boiola — pasa el dorso de la mano secando una gota de sangre que cae de su labio — entérate, que si antes dejé el camino libre, Agora não descansarei até que ela te deje y venga a mi brazos — en la bruma de la rabia entremezcla los idiomas.
— sobre tu cadáver, o sobre el de ella, porque solamente muerta dejará de ser mi esposa — Brama colérico.
No ha terminado de gritar cuando Lucas se suelta de los brazos del hombre, yendo directamente hasta Hugo. Con el puño cerrado y la rabia burbujeante golpea su abdomen obligando a que se doble a la mitad.
— ¡No hables así de ella, no la amenaces! — golpea su cuerpo con más fuerza
Estoy en shock, no puedo ni siquiera hablar. No puedo creer lo que está pasando, lo único que hago es gritar. La señora de la cafetería se acerca advirtiendo en gritos que si no salen ella llamará a la policía. No puedo permitir que la policía intervenga. Lo que menos necesita Hugo es estar en el ojo del huracán, el que llegue la policía implica que la prensa se entere. No puedo permitir que por mi culpa al provocar un estallido de furia salga a la luz su secreto.
De forma rápida me coloco detrás de Hugo, tirando con fuerza su brazo — Para, Hugo. Estás haciendo un escándalo.
— ¡Salga de ahí! Pueden hacerle daño a usted y a su bebé. No ve que un puño de esas bestias puede dejarla mal
— tengo que sacarlo, no puedo dejar que se maten, mucho menos que venga la policía y se los lleven, no por algo que yo cometí —digo desesperada
— Hagamos una cosa. Yo no llamo a la policía y me encargo de que dejen de pelear. Pero salga de aquí. Váyase
— está bien. Pero, Prométeme que ninguno saldrá perjudicado.
Ella asiente sacándome a empujones de su café. Una vez en el exterior saco las llaves del auto con manos temblorosas. Esto no está bien. Tengo miedo, ya no quiero vivir con miedo, pero no tengo a donde ir. A dónde Lucia no puedo, porque me avergüenza decirle que volvió a golpearme y a dónde mi familia mucho menos.
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Zahina ©
ChickLitDicen que a las mujeres ni con el pétalo de una rosa, él la lastimaba con sus espinas...
