No sé cuánto tiempo pasa hasta que escucho un golpe en la ventana de la habitación de invitados. Alzo la cabeza asustada pensando que es Hugo, pero si hubiese sido él, yo estuviese en estos momentos muerta. Así que dubitativa y tomando a Beatriz en mis brazos camino a la habitación. Desde aquí no se ve nada, todo sigue igual. Debió ser mi imaginación jugándome una mala pasada.
Me giro para volver por donde vine cuando un golpe aunado de una maldición hace que un escalofrío recorra mi cuerpo. Esa voz la conozco, ¡esa maldita voz la conozco! admito con los ojos abnegados en lágrimas corriendo a abrir las ventanas de par en par encontrándome con dos ojos verdes azulados brillantes a través del ventanal
— ¡Lucas!
— Hola, potra — sonríe tiernamente
Me pego a la ventana llorando como una niña pequeña. Ahí en medio de la escalera de auxilio se encuentra Lucas tratando de abrir la venta
— Ayúdame, ayúdame Lucas. No quiero estar más aquí — le suplico sollozando
Éste mira mi cuerpo apretando la mandíbula — ¿volvió a pegarte? — Asiento
— Maldito, yo lo mato Zahina. Ya nada me importa — ruge entre la ventana
Trato de abrirla, pero como todo en la casa también está bloqueada gracias al sistema de seguridad — ¡no se abre! — le grito
— Busca algo con que partir el vidrio, Lucia está subiendo para ayudarte con la bebé. Pero por favor, Zahina busca algo con que romperlo — dice colocando las manos en el vidrio
— Yo... voy, voy — lloro de alegría
Vuelvo con Beatriz en brazos buscando el porta bebes y la maleta dejando todo muy cerca, ya que al romper la ventana se activaran las alarmas y será cuestión de tiempo para que Hugo se entere que he escapado. Con sumo cuidado dejo a Beatriz en el porta bebes yendo al cuarto de lavandería donde me pareció ver una mancuerna de ejercicios. Siento que mi cuerpo no puede más, siento que éste realmente será mi último intento. Sintiendo mis brazos como gelatinas, tomo una de las mancuernas dumbbell de 12.5kg com ambas manos; en el primer intento casi me voy con todo su peso y tengo que soltarla rápidamente, pero en el segundo aprieto todo mi cuerpo dejando que un grito ensordecedor salga de mi alma mientras alzo la mancuerna.
Estoy exhausta
Aun así, camino cojeando hasta el cuarto de invitados. Mi único consuelo en estos momentos es ver a mis tres personas favoritas en el mundo prácticamente juntas, ya que Lucia se encuentra con las palmas de las manos en el cristal
— ¡Zahina! — solloza. Sé que mi aspecto debe parecer el de una muerte viviente...
— A par... apárten...se — hablo sin fuerzas, ya que la única que me queda es para romper el vidrio
Ellos se retiran un poco dejando el espacio suficiente para que los vidrios no caigan en sus cuerpos. De Beatriz no me preocupo porque la he colocado de tal forma que no se vea afectada. Respirando profundamente alzo la mancuerna impactándola sobre el vidrio, que solo forma una grieta. Miro con pánico a Lucas, quien me insta a seguir golpeando, en cambio, lucia solloza y grita asustada.
Vuelvo con todas mis fuerzas a golpear el cristal formando nuevas grietas en forma de círculos. Esta vez retrocedo unos pasos para luego ir con todas mis fuerzas a golpear el cristal que por fin cae al piso, automáticamente la alarma se activa y yo caigo al suelo derrotada. . No desmayo, pero mi cuerpo ha perdido la fuerza necesaria, ni si quiera puedo moverme del lugar en el que estoy, el cual está lleno de vidrios.
— ¡Zahina! — gritan al unísono Lucia y Gianluca
Gianluca con su gran tamaño llega a mi rescate alzándome del suelo y cargándome en sus brazos. Gracias a la posición en la que estoy puedo observar a Lucia coger a la niña con el porta bebés dejando la maleta aun lado
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Zahina ©
ChickLitDicen que a las mujeres ni con el pétalo de una rosa, él la lastimaba con sus espinas...
