Jeongin pasó la mano derecha por su abdomen cubriendo la zona afectada por la bala y caminó con cuidado por el pasillo de las habitaciones hasta bajar las escaleras del búnker y detenerse en la arena de entrenamiento, notando las luces apagadas y el silencio espantosamente presente en el lugar.
Soltó un suspiro cargado de emociones y con ayuda de una fuerza inhumana por parte de su brazo aún estable, subió a la arena de entrenamiento para caminar hasta el centro de la plataforma y mirar el espacio que hacía presencia al frente, mirando cada pared gris enorme con su respectiva marca de tiempo, como las grietas o la humedad. Viendo las manchas de sangre seca en la plataforma que si bien al principio le asustaban, ahora le generaba cierta apreciación a sus constantes ganas de luchar. Se paró a mirar algunos asientos dónde solían descansar luego de las peleas, las toallas blancas de Felix colgando de las misma sillas y más al fondo el comedor vacío.
Se había parado allí solo para apreciar lo que en algún momento de su vida estuvo rodeado de gente, se detuvo a ver con detalle cómo su mente podía proyectar el día en el que cada rincón estuvo prendido fuego y había gente corriendo por todos los pasillos. La culpa en su pecho diciéndole suavemente que había cometido un error muy grande al dejar que aquella mujer entrara al búnker. Pero, ¿Podía culparse realmente? Tenía diecisiete años y su padre había sido internado en un psiquiátrico por intentos de suicidio, aquella mujer le había dicho que era su madre, que ella lo ayudaría a cuidar de él mismo, que la llevara al búnker y así podrían vivir juntos. El le creyó, se veía parecida en cierta forma y su mayor deseo en esos momentos era encontrar a su familia de nuevo.
Esa fue la primera vez que se dió cuenta que confiar en la gente no siempre es bueno, se había impulsado a creer en las palabras de una desconocida para abrirle la puerta a la casa de los chanchitos siendo el más horrible lobo disfrazado de oveja. Jeongin soltó un suspiro de nuevo, esas ráfagas de aire que salían de sus pulmones eran descargadas por miles de emociones que desearía apartar, pues había demasiadas y mezclar cosas totalmente distintas como el amor por HyunJin o el miedo por perder a los demás miembros faltantes, no traían nada bueno. Sobre todo ahora que los guantes en sus manos comenzaban a hacer presión de nuevo, pidiendo ser sacados rápidamente.
Un calor invadió su cuerpo, su piel comenzó a picar y el cuello le vibraba fuertemente. Su boca se entreabrió mientras sus ojos bajaban hasta sus manos, los guantes se ajustaban más y más a la piel hasta volverse insoportable el tenerlos ahí presentes, puestos, molestando. Jeongin apretó sus labios, uniendolos en una mueca preocupada, y con sumo cuidado, comenzó a sacar los dos guantes negros de sus manos para dejar a la luz lo que tanto le molestaba aquella noche.
La habitación se iluminó de golpe, un destello terminó por cegar los ojos de Jeongin quien tuvo que retroceder por el shock, dando dos pasos atrás y cayendo duramente en la plataforma sin ser capaz de apartar la vista de sus manos. Cada extremo soltaba un brillo cegador y demasiado potente. Sus manos apenas se podían mover, las sentía calientes y a la vez, un aire frío le recorría todo el resto del cuerpo. Su boca estaba entreabierta para dejar ir su acelerada respiración y podía jurar que los latidos de su corazón se escuchaban con potencia.
Negó con su cabeza, siendo incapaz de abrir los ojos por el dolor que le producía la luz y sintiendo como cada vez que la presión en su pecho aumentaba, más subía en potencia el brillo. Pronto, su miedo a sí mismo comenzó a afectar la estabilidad de sus sentimientos, causando que algunas lágrimas se acumularan en sus ojos atentando su presencia involuntaria. Jeongin sintió su labio inferior temblar, no podía controlarlo, no podía apagar esa luz y mientras más aumentaba más pensaba en HyunJin, siendo para Jeongin, la causa principal de su poder.
Pero entonces, un ruido hizo presencia en la lugar y las manos de Jeongin volvieron a ser cubiertas por los guantes negros, dejando al menor con la respiración acelerada en una oscuridad que ahora era más notable que antes y sus manos extendidas en el aire, temblando y sintiendo su piel quemarse. Justo al frente del pelinegro estaba Jisung, con su cabello despeinado y con los pantalones del pijama, mirando al menor con preocupación en sus ojos. Detrás de él, justo por las escaleras, recién bajaban un herido Chris, acompañado de Changbin y Seungmin.
ESTÁS LEYENDO
In My Head - [Hyunin] [✓]
Science Fiction[PRIMER LIBRO] - [#LaNuevaEra] Hace años la sociedad estaba dividida en tres importantes razas, pero la codicia del ser humano rompió este esquema y pronto, solo quedaban leyendas cubiertas de polvo y cuentos que ni los mismos niños eran capaces de...
![In My Head - [Hyunin] [✓]](https://img.wattpad.com/cover/269230789-64-k226882.jpg)