No fue difícil para el resto de los miembros de la agencia encariñarse con Chuuya.
Después de todo, Lippmann (quien ya se sentía familiarizado con los detectives debido a sus frecuentes visitas) estuvo de acuerdo con la propuesta de Gin sobre hacer entregas de bebidas calientes o dulces a la agencia de detectives de vez en cuando. Después de todo dicho lugar solo quedaba a unos cuantos minutos de The Flags.
Puesto que eran alrededor de una docena de detectives, llevar vasos de café, dulces, o postres, era una tarea algo difícil para una sola persona. Allí fue cuando Chuuya se ofreció a acompañar a Gin sin problemas.
Con el pasar de los días y las semanas, visitar la agencia se terminó convirtiendo en una rutina a la que Chuuya se adaptó rápidamente.
Amaba su trabajo en general, pero también siempre había sido alguien a quien le gustaba hacer amigos, y los detectives resultaron ser bastante agradables. Aunque algo excéntricos, sinceramente.
Gracias al nuevo acuerdo entre The Flags y la agencia, ver a Dazai casi todos los días de la semana también se había convertido en una costumbre. Aunque todo dependía de sus horarios universitarios.
Había veces que Dazai no se encontraba en la agencia cuando Gin y Chuuya iban. Sin embargo, de alguna u otra forma el castaño siempre hallaba el momento para (según Kunikida y Ryounosuke) ir a molestar al pelirrojo en su trabajo. Ya fuese en la mañana, o en la tarde.
Chuuya se sentía bien. Aunque a veces le costaba asimilar el gran giro que había tomado su vida desde que Dazai había entrado por las puertas del café junto a Oda.
También, desde que había descubierto que el enlace que compartía con Dazai podía mantenerse estable con el solo hecho de tener una buena relación con él, había dejado de estar tan al pendiente del estado de su hilo. De todas formas el color rojo nunca se hizo más, o menos brillante de lo que ya era. Al menos ya no tenía una tonalidad fea y descolorida.
Con eso bastaba para que su corazón se sintiera más tranquilo. Él podía vivir con eso; no le molestaba en lo absoluto.
Pero justamente ese día, un sentimiento de pesadumbre se hizo presente en el pecho de Chuuya al momento en que abrió los ojos y fue consciente de su entorno.
Él no tenía razones para sentirse de esa manera, por lo que no le tomó demasiado tiempo identificar que la desalentadora emoción era ajena.
"¿Por qué se sentirá así?"
"¿Le habrá ocurrido algo?"
"¿Cómo estará?"
Fueron las preguntas que comenzaron a invadir la cabeza de Chuuya.
Aún así intentó tomar el asunto con calma y se quedó en cama por unos minutos más analizando la extraña y repentina emoción. No quería preocuparse de más y tampoco quería comenzar a pensar en situaciones trágicas o negativas.
Las personas solían tener malos días a veces. Había ocasiones en las que él también se sentía triste por todo o por nada, y las ganas de hacer cosas eran nulas.
Tal vez era uno de esos días para Dazai.
Chuuya no podía asegurarlo, porque aún no lograba entender del todo cómo es que realmente funcionaba el enlace entre él y Dazai, debido a la particular situación de este último, quien no podía ver su hilo.
Intentó recordar si es que alguna vez había experimentado este tipo de conexión antes de que su hilo se marchitase, pero tampoco estaba seguro de eso. O tal vez nunca lo pudo notar, porque fue un niño bastante feliz hasta que llegaron sus quince años y comenzó a sentir la desesperación de ver su hilo estropearse.
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Red Connection • Soukoku • Finalizada
ФанфикшнDesde niño a Nakahara Chuuya se le habló sobre la importancia del brillante hilo rojo que estaba atado a su dedo meñique. "Ese hilo te ata a una persona muy especial. Y para encontrarla, no puedes cortarlo", "te amará tanto como nosotros a ti", le...
