"No lo escuches"

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Chuuya había puesto su mejor esfuerzo en sonreír y participar en las conversaciones entre Yosano y Kouyou. Finalmente, las felicitó por haberse encontrado, y ambas lo acompañaron hasta la salida.

—Por cierto, Yosano-sensei —llamó antes de atravesar la puerta por completo—. ¿Has visto a Dazai?

Kouyou elevó ambas cejas con curiosidad ante la persona nombrada. Nunca había escuchado de ese tal Dazai. De todas manera guardó silencio ante la interacción entre su alma gemela y su hermano menor.

Yosano pareció sorprendida por un momento. Para ser sincera, ella creyó que esos dos se mantenían bastante comunicados. Dejando de lado eso (lo cual le parecía bastante extraño, pero no era su asunto), le dio una sonrisa tranquilizadora al más bajo. Ella sabía que Dazai permitía que Chuuya se acercara a él (además de Oda) aún cuando el hombre de cabellos castaños se encerraba en su apartamento y no quería ver ni hablar con nadie.

Pero ella no sabía nada más allá de eso.

—Él ha estado en su apartamento, tomando algunos días de descanso —informó con un guiño.

Oh...

—Pero no te preocupes. Como siempre, Oda ha estado al pendiente. Y no hay ninguna novedad.

Kouyou miró con intriga la forma en como los ojos de su hermano se opacaron.

—Ah... está bien. Es... bueno saber eso.

Yosano cambió su expresión a una más seria. Porque definitivamente algo había pasado entre Chuuya y Dazai.

—Podrías ir a visitarlo, ¿tal vez? Sabes que él nunca se negaría a verte, Chuuya-kun.

Chuuya asintió con desgano. Se había perdido en sus pensamientos y sus respuestas eran algo lentas.

—Sí. Lo pensaré. Gracias Yosano-sensei.

Chuuya se despidió de ambas mujeres. Kouyou le dijo que pronto debían planear una cena familiar porque sus padres comenzaban a ponerse tristes al no verlos en tanto tiempo. Y con un asentimiento, el pelirrojo emprendió su camino.

Una vez que ambas mujeres volvieron a cerrar la puerta, Kouyou miró a Yosano con una de sus perfiladas cejas elevada.

—¿Dazai?

—Oh, querida. Esa es una historia interesante —habló entre risas—. Tu hermanito logró derretir el corazón del hombre más terco en la faz del planeta Tierra.

Kouyou abrió sus ojos ampliamente de la pura sorpresa.

—¿Es eso así?

Yosano soltó un largo suspiro.

—Tuvo al pobre Dazai buscando un pasador del color de sus ojos por días.

Kouyou, con la gracia que la caracterizaba, no pudo evitar reír a carcajadas.

—Bueno, es una gran jugada. A Chuuya le gustan los gestos románticos. Aunque siempre estuvo muy apegado a la idea de encontrar a su alma gemela —dijo esto último con desaire.

A lo largo de los años, Chuuya siempre se había negado a experimentar con otras personas. Y aunque todavía era muy joven, Kouyou creía que tal vez debería darse una oportunidad y dejarse querer. Ella misma había tenido más relaciones antes de encontrar a Yosano.

—Es una pena, la verdad —comentó la doctora—. Dazai parece bastante encariñado con él. Pero por lo que sé, él nunca ha estado demasiado interesado en encontrar a su alma gemela.

La pelirroja sonrió con suavidad.

—Oh... ellos son bastante opuestos entonces.


Red Connection • Soukoku • FinalizadaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora