삼십

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Sunhee era excelente en su trabajo y todo lo que conlleva ser abogada. Y con todo en lo que respecta la palabra, incluían los gritos, amenazas y llantos desgarradores que se llevaban a cabo en la mayoría de las ocasiones por la magnitud de casos que manejaba.

Había visto y conocido personas de diversos índoles: Unas eran víctimas, pero la mayoría sólo eran lobos disfrazados de ovejas; así que por su bien y el de su trabajo, Sunhee había creado una coraza y poder evitar que los sentimientos y palabras negativas le hicieran mella.

Le había costado y no había sido nada sencillo, ya que las primeras amenazas de muerte que recibió la había dejado paranoica y le había sido imposible salir de casa de Taehyung durante varias semanas, hasta que el chico, cansado de verla temer hasta de su propia sombra, le dijo:

No dejes que palabras vacías te impidan crecer.

Palabras vacías.

Dos palabras que se convirtieron vitales para crear esa inmunidad contra las amenazas: Porque eso era justo lo que eran, ni más ni menos.

No podían hacer daño las palabras huecas.

Sin embargo, había una pequeña grieta en la base de su escudo, y era que ella no estaba entrenada para soportar palabras llenas de rencor e ira que no fueran vacías.

Porque cada una de las oraciones que salían de los labios de HoRan iban con toda la intención de destrozarla y lo peor, era saber que tenía razón.

—No te quiero volver a ver cerca de mi hermano—Siseó con furia, y Sunhee retrocedió un paso a pesar de que el escritorio las separaba.

Tampoco había esperado que irrumpiera en su oficina, gritando y con el olor agrio de un lazo roto mezclado con la rabia que bullía en su interior.

—Lo que haga con tu hermano no te corresponde—Respondió Sunhee con los labios en línea recta—Hemos llegado a un acuerdo.

—¿Acuerdo? ¡Fue un chantaje, Sunhee! ¡Manipular los sentimientos de Hoseok para hacer tu mierda ha cruzado los límites! Puedes meterte conmigo todo lo que quieras, pero te dije aquella vez que te alejaras de mi familia.

—No manipulé nada—Apretó la mandíbula al ver a la que había sido su mejor amiga sostener el escritorio para apartarlo con fuerza—Hoseok es un adulto y lo que hace no te corresponde. Deja de meterte en su vida porque han sido sus decisiones.

—Eres una asquerosa malagradecida—Chilló la omega, avanzando con fiereza hacia Sunhee quien de inmediato puso distancia entre ellas—Te salvé en tus problemas miles de veces y te apoyé en cada paso que dabas. Estuve para ti cada vez que llorabas porque Taehyung sólo te veía como una amiga y también cuando no soportabas tus ataques de ansiedad, ¿Y es así como me pagas?

A ese punto de la conversación, HoRan ya tenía el rostro empapado de lágrimas y el pecho de Sunhee dolió un poquito.

—Entendí que me dieras la espalda porque estabas obsesionada con Taehyung, pero no he hecho nada para que te involucraras de esa manera con mi familia.

—Deja de victimizarte. No he hecho nada en tu contra, incluso te he ayudado...

—¡Cállate!—Sollozó furiosa—Usaste mi situación para manejar a Hoseok para que hiciera lo que le dijeras disfrazado de palabras bonitas, ¡Usaste el amor que le tiene mi hermano por el chico para apartarlo de Taheyung! ¿Qué mierda está mal contigo?

Sunhee frunció aún más los labios.

—Y sé que el por su cuenta no lo hubiera hecho, ¿Pero decirle que ayudarías con el caso del alfa que me marcó? ¡Prefiero mil veces estar en sus manos que lo uses para manipular a mi hermano!

EUPHORIA |KTH & JJK|Donde viven las historias. Descúbrelo ahora