La chica acomodó su peluca distraídamente y se sentó en la silla enfrente de la barra. El barman la miró con una sonrisa.
Parecía ser un chico de unos veinte años, veinticinco con suerte, pero no llegaba a los treinta. Tenía un delantal negro en su cintura y un trapo en su mano, que estaba utilizando para limpiar la barra antes de ver a aquella chica rubia muy bonita sentarse.
—¿Qué te sirvo?
—Un Manhattan —respondió Natasha Solovióv.
—¿Eres mayor de edad?
La chica sonrió divertida. Tenía unos ojos azules profundo y una piel pálida, que parecía brillar bajo las luces del bar. Su maquillaje resaltaba aún más sus ojos, y su labial rojo mate hacía que sus labios se vieran aún más gruesos de lo que ya eran. Cualquier lunar o marca que pudiera servir para identificarla había desaparecido gracias a todo su maquillaje, y en su lugar se había dibujado algunos lunares en su barbilla y cuello.
No era mayor de edad, pero lo parecía y eso era suficiente para él.
Un hombre morocho, alto y musculoso se sentó al lado de la chica. Tenía ojos oscuros, las facciones de su rostro eran maduras y se veía muy seguro de sí mismo. Miró a la chica de arriba a abajo y ella notó que su seguridad vacilaba un segundo, pero no le dio importancia.
—¿Te molesta si me siento? —le preguntó.
Usualmente, los hombres no se le acercaban. Ella mantenía un perfil bajo hasta que divisaba a su víctima, que en este caso era un patrullero que estaba en una mesa cercana, tomando con sus compañeros.
Decidió que no quería levantar sospechas, así que le sonrió al hombre y negó con la cabeza. El barman dejó de mirar a la rubia para atenderlo.
—Un Bourbon —le pidió. Él asintió y se alejó para servirlo. El morocho volvió a mirarla—. ¿Estás sola?
Natasha alzó una ceja. Debía cuidar lo que decía. Desde que se había metido con aquel narcotraficante y le había robado todo lo que llevaba encima, tenía a la policía sobre ella más que nunca. Específicamente a la unidad antidrogas.
Recordó lo que el padre de su amigo solía contarle que hacían a la hora de interrogar criminales. Observan con atención el lenguaje corporal, los movimientos de sus ojos y sus manos. Aquel hombre apretaba con fuerza el vaso y podía notar los brazos tensos debajo de su remera. No mantenía el contacto visual durante mucho tiempo. Corría su mirada cada pocos segundos para tomar de su vaso.
—Sí —respondió—. ¿Y usted?
—También. Pero espero irme acompañado.
Natasha sonrió. La habían descubierto, por lo que debía actuar con rapidez antes de que la atrapen.
—Estoy segura que encontrará alguna compañía acorde a su edad —le dijo divertida. Sonrió y tomó su cartera, dejando el abrigo en la banqueta—. Ponme otro vaso, vuelvo enseguida.
El barman asintió y tomó el vaso de la chica para volver a rellenarlo. Mientras tanto, el morocho se terminó el Bourbon de un trago.
—Un poco joven para usted —opinó el barman, señalando distraídamente por donde la chica se fue.
El adulto lo ignoró y sacó su radio.
—Me descubrió, se está yendo por atrás —avisó el detective Antonio Dawson a su jefe y compañeros. Tomó el saco de la muchacha—. Pero tengo al barman por venderle alcohol a una menor de edad.
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BLACK WIDOW (Chicago P.D)
FanfikceTodos tienen un secreto. El del detective Antonio Dawson tiene nombre y apellido: Natasha Solovióv, también conocida como la Viuda Negra. barnesroses 2k21 cover by: @cattleya_oh
