Parte 44 Leo&First

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First

Sufrir tanto en la vida es algo que una persona nunca tiene planeado, y más cuando eres un niño y crees que la única persona que tienes a tu lado es tu madre. Era todo y pensaba que no necesitaba más. Pero todo se desvanecía mientras pasaban los años. Los golpes cada día era más fuertes, aunque los olvidaba para mantener mi cariño hacia la mujer que me dió la vida.

Bueno, recordar lo que viví en tiempos atrás ya no tiene sentido. Mi vida realmente cambió desde ese día donde un hombre fue a comprarme como un esclavo del lugar donde fue llevado con engaños.

Me resigné a convertirme en alguien a quien utilizarían para otorgarles placer y que cuando ya no los sirviera me matarían, cuántas veces había deseado ese fin pero nadie llegaba a ese punto.

Cuando el señor Gulf me llevó a su mansión aunque unos hombres me tenían con fuerza pude ver lo hermoso que era el lugar. Me dije que sería grato morir en un lugar así y no en la calle o en esa jaula.

Cuando intentó tomarme a la fuerza, aunque yo no opusiera resistencia lo notaba distraído y molesto, maldiciendo decide no hacer nada, por un momento me alegré de no ser poseído, pero saber que me mataría me hizo rogar para que intentara de nuevo, que haría lo posible por complacerlo. Pero molesto me deja atado para salir de la habitación.

Al abrir la puerta pude oír que discutía con alguien, parecía ser su pareja ya que sonaba como si le reclamara alguna cosa.

Con una pizca de esperanza grito para que me ayudara. Las discusión se hacía más calurosa entre ellos, pero después el rostro de esta persona se asoma por la puerta, en verdad era hermoso, si se trataba de su pareja no sé por qué el hombre compraba esclavos.

Se aproxima a mi y toda esa belleza que había visto se transforma, sus ojos se hicieron feroces y su voz junto con sus palabras me hizo temblar.

- No morirás. Solo te diré, ese hombre es mío, olvida lo que hayas visto incluso lo que hayas sentido. Si quieres mantener tu vida, te mantendrás alejado.

Incluso puedo asegurar que la inocencia de su rostro no tiene nada que ver con lo que lleva en su interior. Pero algo me hacía sentir feliz, no me convertiría en un juguete sexual y digamos que tendré una vida digna siendo un trabajador en la gran mansión.

Mew ha sido mi salvación y me juré serle fiel como su servidor. Los días en la mansión eran buenos, aunque las personas parecían zombis, pero poco a poco las cosas fueron cambiando.

Pasaba más tiempo a lado de Mew. El señor Gulf aunque estaba molesto con eso no podía contradecir a su hombre. En verdad Mew es más feroz que el señor Gulf y que sea bueno conmigo me hacía sentir seguro.

Todo era tranquilo, hasta que lo vi, en verdad sentí mi corazón latir con fuerza. Parecía un ángel caído del cielo, su porte elegante y sonrisa de costado, era perfecto. Las veces que venía a ver al señor Gulf intentaba saludarlo, pero me ignoraba como si no existiera, bueno que esperaba, es un chico de buena vida y yo solo soy un sirviente. Pero aunque no era nadie para él disfrutaba verlo cada vez que podía.

En una ocasión, me encontraba con Mew enseñándole a dibujar, algo en lo que era bueno. Era divertido ver qué se esforzara por lograr hacer el rostro del señor Gulf, aunque no se parecía en nada, su intención era buena.

Cuando baje para ir a la cocina a ver si ya habían hecho la cena, ví al señor Pha entrar al despacho junto con el señor Gulf. Verlo de lejos era mi pasión, era la única forma, que se fijara en mi estaba seguro que jamás pasaría.

Disfrutaba cada gesto que hacía al hablar que no me he dado cuenta que los minutos pasaban y he perdido tiempo viéndolo, pero no quería dejar de hacerlo. Mi alma tendió de un hilo al oír la voz grave de Mew tras de mi, en verdad estaba seguro que moriría en ese momento. Su mano rodeo mi cuello tomándome con fuerza, no podía respirar mientras veía los ojos feroces que me torturaba. Intentaba apartarlo, aunque intentaban ayudarme, Mew no aflojaba su agarre.

Mew estaba furioso culpándome de poner mis ojos en su hombre, pero en realidad a quien veía era a su amigo.

Con el poco aire que me quedaba pude decir que a quien veía era al señor Pha. Una declaración que tendría a Mew tras de mi, pero no podía evitar sentir miedo. Él es un buen hombre, pero cuando se trata del señor Gulf es feroz y temible, no puedes saber lo que hará. Una de las veces que creí que moriría.

Con el tiempo Mew se volvía más apegado, el señor Gulf me tuvo ocupado haciendo algunas gestiones para que Mew fuera a la universidad, pero cuando volvía me tenía con él todo el tiempo. Disfrutaba en verdad hacerle compañía, me hacía sentir cómodo y no me dejaba hacer nada en la mansión más que estar a su lado.

Las cosas comenzaron a preocuparme cuando veía algunos cambios que llamaban mi atención. Así que animé a conversar con él, yo sé sobre mi estado pero él aseguro no ser igual, así que no sabía si quedar tranquilo o insistir para que se hiciera los estudios.

Los amigos de Mew y yo nos preocupamos ya cuando los días de Mew se hacían más molestos, en el sentido que se vomitaba en el baño de la universidad y me contaban que se dormía en las clases. Era obvio mis sospechas.

Cuando regresamos Mew estaba hecho un lío aunque no quería que le digamos al señor Gulf sobre su estado su semblante ya lo delataba. Cuando bajo del auto se desvaneció, cosa que nos asustó a todos.  El señor Gulf lo tomó en sus brazos y lo llevó a la sala, se lo veía tan preocupado que sabía que eso no era bueno, y no faltó mucho para desenfundar su arma y apuntar a todos. Creí que moriría nos todos allí.

El señor Gulf es temible, y cuando se trata de Mew, se convierte en el mismo diablo, sin compasión mataría a cualquiera, incluso a sus amigos.

Pero Mew despierta salvando la vida de uno de ellos... El mapache como lo llama el señor Gulf, siempre es quien lo contradice.

Cuando el médico llegó, Mew en verdad tienta la poca paciencia que tiene el señor Gulf, simulando que coqueteaba con el médico, es increíble como lo tiene controlado, como el amo de un perro pitbull.

La noticia nos sorprendió a todos y más al señor Gulf que se desvaneció en dos ocasiones, bueno saber que será padre y de dos, desvanecerse es poco. Cuando las cosas estaban más tranquilas, Mew se veía preocupado, pensaba que el señor Gulf lo haría a un lado, así que tuve que confesar que yo era igual que él. Lamenté hacer esa confesión, ya que el señor Pha se encontraba allí me vio sorprendido. Suspiré profundo ya que era algo más por el cual no se fijaría en mi.

Mew es afortunado por tener al señor Gulf, él lo ama tanto que, que pueda darle una familia lo hace más valioso. Sin embargo yo... Esto haría que la persona que me gusta se encuentre más lejos de mis posibilidades.

Si tan solo un día me saludara o me vea, me haría tan feliz pero seguía apartando su mirada de mi cuando se encontraba en la mansión.

Día a día Mew se hacía más cariñoso, malcriado y demandante. En un día el señor Gulf me pidió que me quedara con Mew, se irían con el señor Pha por unos negocios así que no quería que se quedara solo, como siempre no me miraba ni tampoco me daba un saludo.

Cuando voy a la habitación, Tanis a quien Mew lo llama Boris se encontraba resguardando. Toco la puerta hasta que la voz malcriada de Mew se oye, en verdad le hace honor a como lo llama el señor Gulf, es un bebé que solo quiere tenerlo todo el tiempo.

Mientras conversaba y trataba de convencerlo de que el señor Gulf volvería pronto, me pide contarle mi trágica historia.

Se lo veía triste, molesto por lo que le contaba. Y eso que mucho no se lo dije, iría a matar a mi madre, incluso a ese hombre que abusaba de mi cuando ella no se encontraba. Así que echándome de su casa me hacía más un favor que castigo.

Su mirada era de compasión, la única persona que le importaba lo que sentía y lo que viví. Cuando me pidió que me acostara a su lado me dio escalofríos, era firmar mi sentencia de muerte, pero su mirada y su insistencia hizo que le obedeciera.

Me sentía raro, ni siquiera mi madre lo había hecho, pero la calidez de su cuerpo me hizo sentir paz, sentía su mentón pesado sobre mi hombro y podía asegurar que comenzaba a quedarse dormido. Lo que me susurró mientras dormía hizo que mis ojos se humedecieran.

- Yo te cuidaré... Mi corazón latía con fuerza y quería aferrarme a esa promesa. Quería levantarme una vez que se quedó dormido por completo, pero sus manos se apretaron en mi cuerpo sin que pudiera lograrlo. Así que poco a poco también quede dormido.

Todo fue como un sueño, que luego bruscamente se volvió en una pesadilla.

ERES MÍODonde viven las historias. Descúbrelo ahora