Parte 88 Ohm&Fluke

3.3K 396 132
                                        

"Perseguir a los malos y hacer que pagaran por sus hechos" era lo que me repetía todas las mañanas antes de salir de casa. Un hogar sencillo conformada solo por mi hermano menor Fiat y yo, Fluke.

Desde que me recibí en la universidad trabajé de inmediato. Hacer amigos con poder me ayudó a ejercer rápidamente mi carrera, iniciando así lo que más deseaba y soñaba desde muy joven.

Mi hermano, en cambio era totalmente diferente. Le gustaba el baile así que no me opuse a que siguiera su sueño, le ayude a que estudiara danza. Rápidamente logro sus objetivos, participando en varios eventos. Le apasionaba en verdad, pero aunque quisiera ayudarlo a lograr más, no podía hacerlo.

Los gastos eran incluso mayor que lo que había gastado en mi carrera. Los lugares donde debía ir, no eran precisamente para clase media, así que tanto como ropa y gastos para esos lugares eran excesos. Quería hacerlo feliz y prácticamente todo lo que ganaba se iba en sus gastos.

Era agobiante, y no solo me estresaba en el día de Fiat, si no también en el mío. Perseguir a los malos en la vida real no es para nada similar a mis sueños, no era simplemente encontrarlos y decir que se rindieran ante la ley.

Para mi enojo, la ley no era para nada lo que pintan en la carrera. Aquí, fuera de los libros y las teorías, es una batalla de día a día. Llegar a casa era una bendición  y si no tenías alguna herida era un milagro. Bueno, esto lo había elegido yo. No quería convertirme en esos fiscales que hablaban tras un escritorio, una taza de café y una secretaria que gobernaba la agenda.

Me gustaba investigar, ir a los lugares donde sé que encontraré lo que busco. Toda mi vida dió un giro, ya que creía pacífica hasta un día, llevaba tiempo investigando a un hombre, si lograba llegar a él estaba seguro que también atraparía al pez gordo. Su nombre es Ohm Thitiwat, uno de los hombres de Gulf Kanawut, tenía a la ciudad en sus manos, así que sabía que se trataba de un hombre peligroso al que no debía menospreciar.

Luego de haber recaudado toda la información necesaria sobre éste, iniciaba mi búsqueda. Primero voy a los puntos dónde las personas decían que lo veían hacer sus cambios o entregas. El lugar era silencioso y desolado. Escondiéndome entre unas máquinas viejas esperé a que se presentara. Las horas pasaban y me sentía un tonto, estaba apunto de rendirme por este día, era seguro que cambiaron de punto. Pero un sonido de llantas rechinando hace que me quedara tieso cuando estaba por salir de mi escondite.

Ver salir al imponente hombre alto y cabellera oscura trago duro. Acaso para ser un mafioso el requisito principal es ser guapo? Me mantengo en silencio, otras personas llegaban al lugar conversando sin que pudiera oír sus palabras. Mis piernas se me entumecieron  por estar en una posición para nada cómoda. Los demás se fueron en un vehículo, pero al hombre a quien vigilaba no se movió de su lugar, estaba por gritar de dolor cuando un hormigueo pasaba por mis piernas, por qué justo en este momento mi cuerpo sufre dolencias!? Presiono mis dedos alrededor de mis piernas para calmar la molestia, pero para cuando levanto la vista este hombre imponente ya se encontraba a unos pasos viéndome caminando como si nada lo apurara, claro estaba acorralado no tenía salida.

Del susto me levanto intentando huir del lugar pero lejos de salir, las partes de la máquina cayeron sobre mi como si todo estuviera en mi contra. Por mi mente pasaron cada momento de mi vida como si me despidiera de ella. Oh Dios! Quién cuidaría de Fiat?! Se quedará completamente solo y aún es joven para sostenerse por sí mismo.

A pesar de que era mi vida la que estaba en juego solo podía pensar en mi hermano, he sido tan descuidado y por esa razón todo se complicaba para mí.

Cierro mis ojos con fuerzas, sé que tiene un arma y en cuanto vea mi placa sabrá que soy de la policía.

- Estás bien? - Se oye su voz grave levantando cada pieza de sobre mi cuerpo.

ERES MÍODonde viven las historias. Descúbrelo ahora