Parte 58

3.5K 473 88
                                        

Los días pasaban y aunque deseaba que Mew mejorara rápidamente, él simplemente no podía dejar de estar triste. Por las noches lo abrazaba fuerte mientras aun tenía esas pesadillas.

Por fortuna, me ha dejado estar de nuevo a su lado. Cosa que me tenía aun pendiente es que su trato con los demás seguía siendo cortante. Todos se veían afectados por su cambio, y aunque al principio no quería aceptarlo, también se sentía raro que la mansión se mantuviera en silencio. 

Me recordaba a mi antigua vida, donde todo era sombrío y nadie mostraba reacción. La diferencia es que ya no trabajan con temor, pero no se los veía animados, las compras de Clara se redujeron y al parecer extrañaba hacer postres para Mew.

- Tanis... - Lo llamo mientras se encontraba a un lado mío dentro del despacho.

- Sí señor. - Me responde seriamente.

- Por qué estás aquí y no junto con Mew.

- No me quiere allí... - Responde aun sin mirarme, su porte era serio y no mostraba expresiones.

- ¿Extrañas a Mew? - Pregunto, y escucho que ajusta su garganta, este gran gigante tiene sentimientos.- ¿Quieres que yo te llame Boris?

- No es lo mismo, señor.

- Lo sé, no podré hacerlo con el tono de voz de Mew ni mucho menos hacer las rabietas que hacía al gritarte, Boris!! - Una sonrisa se dibuja en su rostro y realmente, siendo sincero también extraño sus gritos, el Mew silencioso, ojos hinchados y de pocas palabras no es de quien me enamoré. Recuerdo todas sus locuras desde que lo traje, sus metidas de pata y la manera en que me miraba cuando un puchero hacía en sus labios. Sí, yo también lo extraño. No sé como pude decirle que madurara, si solo quería cuidarlo.

- Señor... - Escucho la voz de Tanis apartándome de mis pensamientos, sin darme cuenta de mis ojos se había deslizado una gota de lágrima.- El señor Mew será el mismo de antes, verdad?

- Eso espero Tanis, la mansión no sería lo mismo.

- Todos estaremos esperándolo.

- Definitivamente. - Digo deshaciéndome de esa escurridiza gota salada.

La puerta recibe dos golpes llamando nuestra atención.

- Adelante! - Levanto la voz para que entrara quien haya tocado. Clara abre la puerta.

- Señor Gulf tiene visita.- Dice mientras giro a ver a Tanis, no estaba esperando a nadie. Pero de pronto este hace un movimiento tomando su arma haciendo que girara a ver quien entraba a mi despacho.

- Gulf, creí que jamás conocería tu mansión.- Se oye su voz, una corriente eléctrica sube por mi columna vertebral.

- Singto, Krist... - Pronuncio sus nombres mientras estos se adentraban al lugar.

- Nos vemos después de mucho y nos recibes de esta manera? - Decía Singto mirando la mano de Tanis.

- Tanis, baja el arma. - Digo mientras este me veía preocupado, asiento de nuevo con la cabeza para que obedeciera, entonces baja lentamente para guardarlo.

- Qué hacen aquí? Cómo lograron encontrar este lugar.

- Pues ese tonto de Max nos ha dado una dirección que no existía. Cuando fuimos para reclamarlo te vimos llegar allí, así que esperamos a que salieras para seguirte hasta aquí. - Respondía Singto, krist solo se limitaba a verme como si quisiera dispararme.

- Iré a dar unas vueltas, conversar aquí me aburre.- Decía Krist intentando salir del despacho.

- No! - Grito de inmediato, no quería que Mew sea encontrado, aunque éste no salía de la habitación, no sabía que tanto Krist indagaría en la mansión.

- A qué le temes? No robaré nada de esta pocilga.- Se oye la voz de Krist sin detenerse mientras salía del lugar.

- Qué es lo que quieres? - Miro con seriedad a Singto.

- Me imagino que Prin ya te había hablado de lo que quería.- Puede que aun no sepan de que está muerto?

- Le he dicho que no contaran conmigo. Las armas que desean transportar son de alto calibre, podría arruinar mis planes.

- Gulf, no tenemos pensado arruinar tu negocio, solo queremos unirnos en sociedad.

- No es lo que Prin había dicho.

- Ese idiota quería que cayeras en manos del gobierno, para que así quedarse con tus socios. Sin embargo lo que yo ofrezco es trabajar en conjunto.

- Cómo sé que lo que dices es verdad y no estás de su lado.

- Mira, no sé dónde está metido ese cobarde, solo dijo que te convencería de habilitar tu puerto. 

- Le he dicho que no!

- Ok, cálmate, pero solo déjame advertirte que Prin ha puesto en evidencia todos tus encuentros para que seas atrapado. Krist no confía en él, pero era quien podía acercarse a ti sin que terminara baleado, pero se nos perdió y no pudimos lograr encontrarte.

- Por qué te preocupa lo que suceda?

- Siendo sincero, no nos conviene que seas atrapado, aunque sé que te liberaras de inmediato. Los inversionistas tendrán más cuidado para negociar. Quien te quería ver fuera era Prin, su hambre de poder solo lo llevará a recibir una bala en su frente. Hemos intentado contactarte para que no aceptaras su petición. Pero en verdad nos gustaría que trabajemos en conjunto.

- Por qué debería de confiar en ustedes y más en Krist?

- Bueno, Krist está de mal humor por algo personal, pero no hará nada en tu contra si no eres una amenaza para él.

- Por qué sería una amenaza? Ni siquiera trabajo con los mismos inversionistas.

- Bueno, ya conoces a Krist no necesita que hagas algo específicamente para tenerlo de enemigo, pero si te tenemos de nuestro lado, las cosas podrían mejorar tanto para nosotros como para ti.

- En que me convendría tenerlos?

- No necesitaras encargarte de las entregas tu mismo, Krist y yo estaremos en los puertos.

- No estoy convencido. 

- Entonces, tómate tu tiempo para pensar. Volveremos a darte una visita.

- No! aquí no recibo visitas de negocios. - Debo cuidar de Mew, no sé cuales son sus intenciones y no me fiaré de sus palabras.

- Por qué? 

- Simplemente no lo hago.

- Entonces dime dónde?

- Lo pensaré, tendrán respuestas luego.

krist vuelve a ingresar al despacho pero su mirada era diferente.

- Singto, vámonos... - Se oye su voz más calmada que hace unos minutos.  Esto me hace dudar, espero que mis hombres no hayan permitido que encontrara a Mew.

Singto se despide sorprendido viendo con curiosidad a Krist de la misma manera que yo.

- Tanis, ve a buscar a Mew, controla que no haya sido visto por Krist. - Digo apenas estos salieron del despacho.

- Sí señor. - Dice apresurándose para salir.

- Entonces los Peraya no muestran interés en buscar venganza por la muerte de Prin, ni siquiera están enterados de lo que sucedió. Mew tenía razón, Prin quería quitarme el poder, tal vez su plan era que yo perdiera ante el gobierno. Si yo aceptaba su propuesta, mi destino hubiera sido no solo caer ante las autoridades, incluso podía asesinarme si tenía la oportunidad. Mew me ha salvado de todo al matarlo.

Pero de todas formas no puedo bajar la guardia, aun tengo muchos enemigos. Debo contactarme con Ohm, y también lograr tener al fiscal Fluke de mi lado, solo eso necesito para que las cosas vuelvan a su curso.

Los Peraya


ERES MÍODonde viven las historias. Descúbrelo ahora