Me subió la azúcar con tanta cursileria
Jen Jones
—Un poco más, un poco más... No abras los ojos —dijo Tony mientras me cubría los ojos, que realmente estaban cerrados, pero él no quería que hiciera trampa—. Sí, perfecto, detente, aún no veas —ordenó y sentí que se alejó. Los nervios me estaban comiendo viva, al igual que la curiosidad—. Realmente no tenía idea de qué hacer esta noche y, después de pensarlo mucho, llegué a la conclusión de que mereces algo fuera de lo convencional, así que... Ya puedes abrir los ojos.
Abrí los ojos y no supe qué decir. Estábamos en el patio de la casa de Tony, donde había un enorme castillo inflable de brillantes colores adornado por cientos de luces que lo hacían resaltar en la oscuridad de la noche. De fondo sonaba The Fray. Quisiera decir que la simplicidad de todo era perfecta, pero no puedo darle tan poco crédito.
—Cielos —fue lo único que pude articular.
—Jen Jones, ¿me harías el honor de ser mi caballero de brillante armadura? —pidió, haciendo una reverencia y extendiendo su mano hacia mí.
—Sólo si tú eres la bella princesa a la que debo salvar —tomé su mano y me guió hasta el inflable.
Nunca había visto a Tony divertirse como esa noche. Reía a montones mientras daba volteretas y saltaba. Si me preguntan a mí, creo que esa fue la mejor parte: verlo dejar a un lado a ese adulto perdido. En ese momento no existían problemas, no existían pandillas, ni nada fuera de ese inflable, ahí sólo éramos él y yo.
¿Qué más podía necesitar?
Yo caí rendida antes que él, no solo parecía un niño pequeño, también tenía la energía inagotable de uno. Mientras lo observaba desde una esquina del inflable, él me miró y se detuvo.
—Bonita —pronunció, acercándose a mí.
—Bonito —lo observé mientras se dejaba caer frente a mí, todo el inflable saltó con su caída.
—¿Me quieres? —su pregunta tan repentina me sorprendió.
—¿Qué?
—Necesito saberlo.
—Claro que te quiero, Tony.
Hubo un corto silencio, nuestras miradas se cruzaron unos segundos. No había palabras para decirnos todo lo que queríamos expresar, en mi cabeza no había palabras, sólo los latidos de mi corazón dibujando garabatos sin forma.
—Tienes unos ojos jodidamente preciosos —Tony rompió el silencio—. No hay duda, son los más hipnotizantes que he visto —mi pecho se comprimió unos segundos—. ¿Por qué?
—¿Por qué qué? —cuestioné, confundida.
—¡¿Por qué?! —por un momento pensé que algo se había descompuesto en su cabeza. Y lo confirmé cuando, en seguida de su pregunta, que más bien parecía un reclamo, se inclinó hacia mí y estampó sus labios contra los míos.
Su boca se acopló a la mía, sus manos sujetaron mis mejillas y las mías a su suéter. Sentí una necesidad de cercanía tan grande que no supe manejar. De un momento a otro, nuestras rodillas chocando se sentían como un problema.
Todo perdió tiempo y espacio hasta que la falta de aire nos obligó a separarnos. Digamos que eso de los besos no era para nada mi fuerte. Tony suspiró, su rostro estaba demasiado cerca como para observar su expresión.
—¿Por qué siento que me faltas? —susurró, rozando levemente su nariz contra la mía.
—¿Te falto?
ESTÁS LEYENDO
Storm Blue || Riverdale
FanfictionPara Jen la vida no ha sido fácil, después de la muerte de su padre tuvo que vagar sola, hasta que en su camino se topó con Riverdale, un pueblo que aunque parece inocente está lleno de misterio y peligro. Su vida dió un giro, uno peligroso y quizás...
