29

503 31 5
                                        

¿A quién hay que matar para tener una semana sin problemas?

Jen Jones
El carro de la trabajadora social se estacionó frente al tráiler, lo supe porque FP me llamó desde afuera. Mientras Jughead cargaba mi maleta yo salí del remolque sintiendo que el corazón me palpitaba en las manos.

—Compórtate bien allá, no quiero quejas tuyas —advirtió FP como si yo fuese una niña que iba a quedarse a dormir en casa de una amiga.

Quizás era que quería evitar una despedida real, no quería enfrentar el hecho de que quizás realmente no volvería a verlos pronto. Yo también quería fingirlo, pero fue difícil hacerlo cuando Jughead se acercó a abrazarme con una fuerza sabor a despedida.

—No importa la hora, ni el día, llámame e iré por tí para traerte a casa —susurró directo a mi oído.

Solo respondí con un ligero apretón antes de separarnos. Traté de sonreír mientras subía al auto. La mujer no era la misma chica de antes, la nueva parecía más cálida. Aunque eso no le quitaba lo aterrador a la situación.

—Parece que te quieren mucho —comentó unos segundos después de arrancar.

—Lo hacen.

—Se tomaron mucho cariño en muy poco tiempo ¿eh? —tenía una sonrisa tímida en su rostro, estaba algo nerviosa quizás.

—Estábamos destinados —respondí con simpleza, sabía que era una ridiculez, pero diría cualquier cosa que ayudara a evitar cambiar de vida nuevamente.

—Eso suena hermoso...

—Sí...

Me recargué en la ventana, el día estaba tan lindo que se me revolvía el estómago de asco. Esperaba al menos una lluvia deprimente para afrontar el viaje.

—¿Qué le pasa a ese chico? —cuestionó la trabajadora social viendo por el retrovisor.

Volteé hacia atrás, una motocicleta conducía peligrosamente cerca y a gran velocidad, parecía en intentaba alcanzarnos. El pecho se me hundió. Cuando estuvo un poco más cerca pude comprobar que se trataba de Sweet Pea. No puedo explicar la emoción que me dió al verlo por la ventanilla.

—¿Puede detenerse? —pedí—. Es amigo mío.

—Tienes amigos muy arriesgados —comentó bajando la velocidad y orillandose hacia el cartel de "Usted está saliendo de Riverdale".

Salí de auto apenas se detuvo, no me molesté en disimular corrí hasta donde Sweet Pea se había estacionado y esperé impaciente que se quitara el casco para poder verlo.

—Creí que no te alcanzaría —dijo finamente.

—Lo hiciste —sonreí como idiota, estaba ansiosa de escucharlo, de saber qué hacía ahí.

—Perdón por gritarte anoche.

—No tiene importancia —alcé los hombros—, quizás necesito que de vez en cuando me griten un poco para mantenerme en la tierra.

Esperé que con eso se relajara un poco el ambiente, pero él seguía tan serio como al principio.

—Necesito que me lo digas, Jen —pidió dando un par de pasos hacia mí—, ¿existe la posibilidad de que no regreses?

Tomé unos segundos antes de responderle, no quería admitirlo, pero no podía mentirle.

—Sí, es posible —respondí agachando la cabeza.

Lo escuché resoplar, retroceder unos pasos antes de volver a verme y recuperar los pasos entre ambos.

—Sí es así... —todo pasó tan rápido que tarde en reaccionar, para cuando me dí cuenta sus manos ya estaban sosteniendo mi rostro y sus labios yacían estampados contra los míos con una necesidad desesperada. Una corriente electrizante me recorrió la espalda, abrí los ojos de par en par.

Storm Blue || RiverdaleDonde viven las historias. Descúbrelo ahora