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Claro, culpen a la chica linda

Tony Stark
—Tengo que irme —anunció Jughead después de un rato.

Me le quede mirando, cuando se puso de pie yo imité su acción. Tengo que confesar que poco me importaba agradarle a Jughead, de hecho poco me importaba agradarle a cualquiera, pero era lo más cercano que Jen tenía a una familia y debía hacer un esfuerzo.

Y eso hice. Me ofrecí a llevar a Jughead al camper de FP, lo invité a cenar y aunque no diría que Jughead se convirtió en mi persona favorita del mundo al menos era alguien con una conversación medianamente inteligente. No era un genio, pero en Riverdale no todos podían presumir de tener sentido común o materia gris, y Jughead tenía ambos.

Después de dejar a Jughead volví a casa. Cuando recién llegué a Riverdale la primera persona a la que conocí fue a Betty Cooper, a pesar de vivir a una calle de distancia llegó con un pay de manzana en sus manos y una gran sonrisa. Naturalmente como todo un macho descerebrado lo primero que fue cortejarla, pero en ese entonces ella estaba demasiado enamorada de Archie Andrews.

La pobre Betty estaba ciega y no tenía salvación.

Aunque gracias a eso la relación entre Betty y yo se extendió un poco más de la cuenta. Se podría decir que éramos amigos, de la clase de amigos que realmente no se frecuentan demasiado pues nuestras personalidades no eran muy compatibles, pero al fin del día amigos. Por eso mientras miraba el volante y pensaba en toda la mierda en la que siempre estaba pensando recordé que llevaba un rato sin visitar a la rubia.

Tuve que ir caminado para no alertar a la señora Cooper. Como siempre entré por la ventana, Betty estaba tan dormida que pude haberla atacado con una motosierra y ella seguiría en brazos de Morfeo hasta la muerte.

—¡Betty Cooper, tengo un cuchillo! —susurré en su oído haciéndola saltar de su cama.

Tuve que burlarme de ella en silencio para no ser descubierto.

—¡Tony, qué demonios!

—Charla. Ahora.

El cansancio en su rostro no era por haberla despertado, o quizás una parte sí, pero la otra gran parte fue porque seguramente ya estaba harta de mi falta de respeto a sus horarios de sueño.

•••


Entré con cuidado de no hacer mucho ruido, ya era demasiado tarde y Jen debía de estar dormida. La busqué en la sala, ella amaba dormir en el sofá, y no la culpo, ese sofá era mucho más cómodo que mi cama, pero Jen no estaba ahí, subí al cuarto rápidamente y suspiré con alivio al verla ahí. Estaba dormida sobre el escritorio. Con cuidado la levanté de la silla y la llevé a la cama.

—Gracias —susurró acomodándose en la almohada

—De nada, Bonita.

Me acosté a su lado y cerré los ojos con calma.

•••


Desperté desorientado, me sentía mareado y desesperado. Me levanté rápidamente al ver que Jen no estaba a mi lado, baje a la sala, un olor delicioso salía de la cocina, ya más tranquilo caminé a la cocina, Archie estaba ahí, cocinando.

—¿Archie? —solté confundido.

—Hermano ¿Cómo dormiste? —me saludó entusiasmado.

—¿Y Jen? —pregunté extrañado.

No la veía por ningún lado.

—Tony —su semblante cambió a uno de preocupación, apagó la estufa y se acercó a mí—. ¿Por qué no te sientas?

Storm Blue || RiverdaleDonde viven las historias. Descúbrelo ahora