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¡Cuidado con la loca!

Jen Jones

—No sé como no te mató al instante que te vió llegar —mencionó Jughead desde la otra habitación—. Supongo que la muerte de los padres de tu novio lo suavizó.

Jughead llevaba mucho tiempo buscando algo, pero no sabía bien que era, tampoco me importaba. Yo fingía ver el televisor mientras internamente pensaba en Tony. Tenía rato que no respondía los mensajes, entendía eso, pero me sentía un poco a la deriva al no tener idea de cómo se encontraba o de cómo se sentía.

—Le dije que me quedé con Betty —respondí—. Sé que no lo creyó, pero logró mantener la calma.

—Betty llamó anoche para confirmar tu mentira —me informó Jughead—. Hasta yo lo creí, eso hasta que supe lo de los padres de Tony.

—No he hablado con Betty —dije un poco confundida.

—¿Haz visto mi chaqueta? —preguntó Jughead saliendo de la habitación.

—Ni siquiera estabas.... como sea —tuve que restarle importancia a nuestra anterior charla—. Forsythe, si entro a esa habitación y hay un desastre te mataré —amenacé volviendo la vista al televisor—. Además no hay prisa, Weatherbee nos prohibió usarlas.

—La encontré—sonrió triunfante levantándose del suelo, por alguna razón su chaqueta estaba detrás del sofá—. Pues tómalo como mi protesta ante la discriminación a los nuestros.

Tomó mi chaqueta del pequeño closet en la sala y me la lanzó.

—¿En serio?

—Vamos a la guerra, hermana.

—Estaremos en problemas, más de los que ya tenemos —argumenté.

—¿Cuándo nos ha importado? —sonrió confiado.

Le devolví la sonrisa. Quizas era mala idea pues las cosas estaban delicadas con las Serpientes, los Bulldogs y el director Weatherbee, pero era exactamente lo que necesitaba para distraerme de la ausencia de Tony. Después de todo no hay nada mejor que una rebelión para distraerse de un corazón triste.

—Estoy dentro.

—Los hermanos Jones al ataque de nuevo.

Y a la mañana siguiente llegamos a la escuela con nuestras chaquetas bien puestas. Me sentí bien, caminamos por el pasillo principal con pasos firmes y unas ganas tremendas por romper el sistema. Debo decirlo, romper las reglas era emocionante y más cuando estas acompañada por tu mejor amigo. Las miradas sobre nosotros eran pesadas, algunas de desprecio y otras con morbo, pero poco nos importaba, la idea era incomodar.

Es impresionante como la gente odia con más facilidad que con la que elige su almuerzo.

Estoy segura de que Tony hubiera sonreído al verme siendo una rebelde, a él más que a nadie le gustaba revelarse contra la autoridad. Definitivamente lo extrañaba mucho. Después de nuestra gloriosa entrada fuimos hasta el salón de descanso, ahí estaban Sweet Pea, Topaz, Fangs y un par de amigos Bulldogs, entre ellos Reggie. Era extraño que no estuvieran discutiendo, de hecho todo lo contrario, estaban en total paz. Lejos un grupo del otro e ignorandose, pero paz es paz.

Storm Blue || RiverdaleDonde viven las historias. Descúbrelo ahora