❅ Anhelos

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Capítulo 24: Anhelos

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El sentimiento que invadió a Hermione apenas despertar fue completamente desconocido, pero no por ello, desagradable. Si alguien preguntaba, y sí que lo hicieron, alegaría encontrarse lista, como si hubiera esperado la llegada de ese día desde siempre. Lo cierto era que, sin importar cuánto se esforzara en trazar sus planes de vida, nunca imaginó cómo sería el día de su boda.

No hubo dulces melodías provenientes de pájaros cantando en su ventana, ni un brillante cielo azul repleto de esponjosas nubes blancas. La mañana del veintisiete de diciembre fue fría, nevada y, esperanzadoramente realista. Como si el impoluto color blanco en el paisaje representara la pureza de un nuevo comienzo.

Anticipándose al alba, Hermione se marchó con sus padres hacia su hogar, esperando que cada preparativo resultara bien. Antes de lo creído, los magos que Harry la convenció de contratar habían terminado casi por completo con toda la recepción y la decoración del altar, arreglos que fueron afinados con la llegada de Susan, Luna, su madre, los señores Weasley y George, dando vueltas alrededor de la novia sin permitirle realizar mucho que no fuesen rápidas revisiones. Pese a que sería una celebración que podría considerarse como poco ostentosa, había mucho por hacer. Después de todo, organizar una boda completa en un par de meses era por sí solo todo un milagro.

Antes del mediodía, Hermione fue recluida en su habitación, impidiéndole rotundamente salir. Minutos después, Fleur, Susan y Luna entraron en tropel, disponiéndose a ayudarla a prepararse.

Su vestido de novia fue sacado de su funda y Luna comenzó a peinar sus cabellos con dedos hábiles. Después, Fleur se encargó del maquillaje y, por las expresiones de Luna y Susan, atentas al proceso, debía hacerlo mejor que bien. Pese a la ayuda, las horas pasaron, dedicándole más atención a cuestiones que Hermione habría terminado en tan solo minutos, de todos modos, no protestó. Se trataba de su boda y quería que su imagen creara un verdadero efecto positivo. Una versión que quería recordar de sí misma.

Desde la ventana de la habitación pudo escuchar a los invitados más íntimos llegar y la decoración siendo finalizada. Hasta ese momento, había mantenido sus emociones a raya, al menos hasta que cerca del mediodía, Luna volvió a la habitación, comunicándole que Harry había llegado. Su pulso se disparó, encontrándose inusualmente inquieta mientras Fleur terminaba con los últimos detalles de su imagen.

—¿Él está aquí?

—Estaba abajo, antes de subir a cambiarse, hablando con tus padres— comunicó Luna—. Preguntó si ya tenías el vestido puesto, o si todavía podía verte, ¡Todos se negaron!

—Me alegro. No estoy haciendo esto para que él lo vea antes de tiempo— dijo Fleur.

—Yo le habría dejado venir a verla—murmuró Susan, soltando un suspiro— ¡Así tuviera que cubrirle los ojos!

Hermione no agregó nada. ¿Qué diría, de todos modos? Cualquier cosa que saliera de sus labios las advertiría, y a sí misma, del poco control que tenía sobre sus emociones. Tan solo en un par de horas, se convertiría en la esposa de su mejor amigo.

Una hora más tarde, peinada y maquillada, las chicas le permitieron un respiro, decidiendo que debían cambiarse, antes de ayudarla a colocarse el vestido y finalmente, comenzar la ceremonia. Usando una afelpada bata para cubrir su cuerpo, Hermione caminó de un lado a otro, dando vueltas por su habitación, mirando esporádicamente hacia la ventana e intentando descifrar las voces provenientes del jardín. Por algún motivo, ese día le parecía que se encontraba en mundo completamente distinto.

❅ BONDED FOR LIFE Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora