“Quisiera algún día demostrarte que no soy una chica sin problemas, pero tu nombre está grabado en mi mente.”
Era sábado por la mañana y Jennie había recibido un mensaje de una compañera de curso que decía que debía ir al Instituto para hacer una tarea. Jennie cerró su teléfono y buscó sus converse entre sus demás zapatos. Tomó una chaqueta negra y su gorro de lana preferido.
Le avisó a su padre que saldría. No le diría que iría al Instituto por las dudas que esto le provocaría a Jack.
Salió de la casa y hacía mucho frío.
Demasiado frío.
Volvió a entrar y tomó las llaves del auto de su padre.
Entró en el automóvil e inmediatamente prendió la calefacción.
Iba a llamar a Lisa pero se quedó sin crédito, así que esperaría hasta encontrarla allí y arreglar para salir a algún lado para que no sea un sábado muy aburrido.
Estacionó en el aparcamiento y al llegar solo vio un auto pero no lo reconoció. Apagó el motor, se abrochó la chaqueta y salió con su mochila colgando de su hombro.
Abrió la puerta principal y no se escuchó ningún sonido cerca. Agarró su teléfono para preguntarle a Lisa dónde estaban pero, en ese momento, recibió un mensaje de la misma compañera. Al leerlo emprendió su viaje hasta los vestidores de Educación Física.
Escuchó unas risas en los baños del mismo y al ver salir a Suzy con sus amigas detrás, entendió que había caído en la broma que tenían planeada. Ahora debía enfrentar lo peor. Suzy cruzó los brazos sobre su pecho y recargó su peso en una pierna.
- Nunca creí que fueras tan fácil de engañar. – Dijo, mientras caminó hacia Jennie tirando su mochila hacia un lado. – Dame tu celular, quiero saber si le avisaste a Lisa. – Extendió su mano.
Jennie tembló al dárselo.
Suzy tiró el teléfono encima de la mochila de Jennie después de una rápida inspección con una sonrisa de superioridad. Sus dos amigas caminaron y se colocaron detrás de la castaña.
Suzy se acercó a Jennie y la vio a los ojos con furia. Jennie había pensado en salir corriendo de ahí pero sería inútil. Solo provocaría más enojo en las tres, y eso no era bueno.
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Jennie tosía tirada en medio del piso, no podía moverse. Se arrastraba por el suelo pero no conseguía nada. Solo provocaba más tos, no respiraba muy bien y tenía la pierna sangrando puesto que Suzy había traído la navaja que no usó la vez anterior y le había hecho un corte.
Salía sangre de su nariz y de su labio superior. Se agarró de la pared para apoyar la espalda contra los azulejos; nunca nada le había costado tanto como aquello. No sentía sus piernas, ni sus brazos, prácticamente parecía que su cuerpo no estaba ahí.
Las lágrimas empezaron a salir de sus ojos. Estaba en ropa interior y una camiseta cubriéndola. Tenía moretones en la cara y en el cuello.
No entendía.
No podía entender como existía gente que la lastimara de tal manera. Estuvo a punto de morir y ellas solo siguieron, siguieron y siguieron.
Tal vez estaba muerta y no lo sabía.
Escuchó pasos a lo lejos y rezó para que no entraran al vestidor en el que estaba. No quería tener que dar explicaciones y que luego Suzy se enterara y fuera por ella.
Jennie nunca le hizo daño a nadie.
Siempre intentó ser buena con cualquier persona que se le acercara a hablarle, pero ella nunca recibió nada a cambio. No sabía por qué su vida era tan fea y tan horrible.
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𝘓𝘦𝘵 𝘔𝘦 𝘋𝘪𝘦 - 𝘊𝘩𝘢𝘦𝘯𝘯𝘪𝘦
Fanfiction- ¡Jennie! - Exclamó, y corrió a su lado tomando su muñeca por debajo de la cazadora. - ¿Por qué me salvaste? - - Jennie... ¿Querías que te atropellara el autobus? - Frunció la ceja, y agarró con fuerza su muñeca, la acarició. En ese momento sintió...
