Capitulo 56

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Gregory **

Salí temprano del Hospital, quería pasar tiempo con mi novia, mi novia que bien se escucha. Con todo estos problemas solo nos vemos por las noches, me falta poco para concluir mis asuntos, entonces tenderé todo mi tiempo para ella.

Pase por ella al centro comercial, Alessia se veía alegre, el tipo que estaba con ella era Rizzo, tal como me dijo el Señor Bianchi empezarían a llegar a rondarla para obtener beneficios, cosa que debo evitar.

Cuando llegamos a la recámara la abrace de espalda, besándole desde el lóbulo de la oreja, recorriendo su cuello dejándole besos.

-Le gustaste al Ruso - la pegue más a mí.

-Que lastima pero él a mí no, me gustas tú - se gira rodeando mi cuello con sus brazos - tú eres al que he elegido.

Me afloja la corbata desabotonando mi camisa, mientras la beso desenfrenada mente, nos quitamos la ropa dejando todo en el medio de la habitación, desde la primera vez que estuvimos juntos se ha desenvuelto más, en ocasiones tomando la iniciativa y eso me vuelve loco.

Me afloja la corbata desabotonando mi camisa, mientras la beso desenfrenada mente, nos quitamos la ropa dejando todo en el medio de la habitación, desde la primera vez que estuvimos juntos se ha desenvuelto más, en ocasiones tomando la iniciativa ...

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La recosté contra las almohadas, antes de que pudiera decir una palabra la moví hacia mí presionando sus labios en los míos. Sus dedos me apretaron un poco más fuerte una vez que nuestros labios se juntaron, ajustándose perfectamente.

Una vez que probé a esta mujer, abandoné todos mis pensamientos, todas mis preocupaciones y lo que nos rodeaba desaparecía, estaba celoso, ese hombre la miraba con deseo pero ella es mía y yo suyo.

Me concentré en el olor de su cabello, la suavidad de su piel. Agarré la parte posterior de su rodilla y levanté su pierna contra mi cadera, envolviendo su pierna alrededor de mi cintura. Mi polla estaba dura, la presioné perfectamente, mi eje le dió a su clítoris la presión ideal para hacer que sus caderas se movieran automáticamente y empezara a disfrutarlo.

Ella gimió contra mi boca, sus ojos se levantaron lentamente para poder mirar mi boca. Sus manos se aferraron a mis brazos para mantenerse firme, y estaba tan empapada y era porque me deseaba como yo a ella.

Gimió cuando sintió como la penetre arqueando la espalda, mis ojos se cerraron al sentír como me deslizaba en su interior. Ahora podía sentir lo húmeda que estaba.

-Joder eres divina amore mío.

Sus uñas se clavaron en mi espalda, mientras la embestía dándole suave para después incrementar y darle duro, la haría venir varias veces.

-Me encanta tu polla... ¡Ha!

Esas palabras más sus gemidos eran música para mis oídos, ella estaba sudado y yo estaba caliente muy caliente.

Un gemido escapó de mi garganta, aumente el ritmo solo un poco más, para darle todo de mi cuando me corriera. Duró lo suficiente para dejarla terminar, para disfrutar cada segundo de nosotros.

TE OLVIDAREDonde viven las historias. Descúbrelo ahora