Después de estar pensándolo todo, decidí que no había nada que hacer, que fuera lo que fuera, estaba allí y que tenía que buscar explicaciones a lo que sucedía, a lo que pasaba a mi alrededor y, lo más importante, al cómo iba a volver al instituto, a mi ciudad, o quién sabe, a mi mundo, si es que había alguna posibilidad de llegar a él. Se me pasó esa absurda idea por la cabeza y la rechacé al instante.
— Bueno, no tengo nada que perder, lo mejor será moverme y descubrir cómo demonios he llegado aquí— me dije mientras sonreía al mar, que me respondió con una leve brisa revolviendo mi pelo.
Me levanté con desgana y con un poco de sueño, sacudí mi cabeza y miré hacia el mar, tomé aire y me puse a andar por la playa.
— Lo primero es lo primero, lo mejor será buscar un lugar donde pasar la noche, una vez hecho esto, buscar comida y preparar algunas cosas hasta que pueda encontrar alguna civilización o encontrarme a alguien que me pueda ayudar.
Caminando por la orilla de la playa, encontré varias cuevas que podrían servirme como dormitorio durante un tiempo, pero encontré una que me llamó mucho la atención; era una pequeña cueva que acababa en una especie de sala circular, donde había unos garabatos, que parecían haber sido dibujados por niños, algunas pequeñas piedras en el suelo al lado de las paredes, y una especie de hongo que no había visto nunca. Aunque había visto mejores cuevas, decidí quedarme en ella, por alguna especie de razón me sentí bastante cómodo al entrar a investigarla, como si me resultara familiar.
— Bien, este será un buen sitio.
Me golpeé el pecho en señal de satisfacción, metí las manos en los bolsillos acostumbrado a mirar la hora del móvil, y al sacarlo me di cuenta que aún lo llevaba encima.
— ¡Pues claro el móvil! llamaré a alguien y pediré ayuda— me dije alegre, pero al instante se me borro la sonría para mostrar una cara de decepción.
— Como no, sin cobertura.
Suspire y volví a colocar el móvil en su sitio. Salí de la cueva y, decidido, me puse a buscar algo para comer. Intenté coger algunos cocos agarrándome al tronco de la palmera y trepando, pero por mi torpeza, sólo conseguí perder fuerzas y tiempo. Rápidamente desistí y me dirigí a las rocas que había cerca de la playa, las levanté en busca de algún cangrejo, o cualquier otra cosa que se pudiera comer. Para decepción mía, sólo pude encontrar dos cangrejitos que no me servirían para nada; aun así, decidí meterlos en el bolsillo opuesto al del móvil, y continuar andando. de repente veo una rama de cocotero con forma de palo, al recogerla, comprobé su resistencia, al parecer llevaba bastante tiempo al Sol, porque se había quedado bastante dura. Alejándome de la playa, y adentrándome en algunas grutas, encontré una especie de estanque con agua cristalina; tenía algunos pececillos dentro, que al verme, se escondieron en los laterales del charco. Decidí usar el palo, y con una piedra a base de golpes contra la pared, conseguí afilarla un poco, atarla con las tiras de las hojas de palmera y crear una especie de lanza que podría servirme para capturar algún pez. Me aparté un poco del agua, y lancé los dos cangrejos que había cogido, no sin antes triturarlos un poco, al instante aparecieron una gran cantidad de peces de todos los colores y tamaños, acto seguido me dispuse a clavar la lanza a todo lo que tenía vida en aquellas tranquilas aguas , sin suerte, solo conseguí mojarme, perder los dos cangrejos y con ello, todas mis esperanzas de comer algo; seguro que si los peces hablaran, me darían las gracias por la comida y por mi pésima puntería, me los imagino haciendo chistes sobre mí. Cuando regresé a la cueva, ya estaba anocheciendo y no tenía ni fuego ni comida.
— Creo que hoy no ha sido un buen día— me dije soltando un suspiro.
Cogí unas hojas de palmera y las coloque en el suelo, me tumbe encima de ellas y me tape con más hojas, coloqué el móvil a mi derecha y cerré los ojos, me costo quedarme dormido, ya que los hongos desprendían una extraña luz fluorescente y cuando lo conseguí.....
¡RIIIINGGG!
Me desperté sobresaltado, y apague el despertador del móvil.
— Maldito aparato, sólo sirves para tocar las narices.
Sin darme cuenta, noté que la alarma habia sonado sin ser programada.
— Qué raro, solo han pasado dos horas desde que me quedé dormido.
Miré los alrededores de la habitación, y me sorprendí al encontrar una pequeña hoguera con tres peces clavados en mi lanza.
— ¿Qué diablos?.
Me levanté, y salí de la cueva en busca del responsable, para encontrarme con una fría noche y el inmenso mar, a lo lejos veo una silueta, tal vez una ilusión o algo sin vida, en ese momento sólo quería comer y dormir
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Reinado de corazones
Fanfiction¿Nunca os habéis planteado la posibilidad de entrar en vuestros juegos preferidos y vivir sus historias?, tal vez no sea tan divertido como parece de fuera. ¿Porqué no lo compruebas?. Entra en el mundo de los videojuegos y descubre la fantástica his...
