Desangrados

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Salimos corriendo de la nave con el búho en mi hombro.

— Esperad aquí, enseguida vuelvo— dijo Gilito corriendo a un lado de la nave.

— Gilito no hay tiempo, si Yumiko llega antes que nosotros no habrá nada que hacer.

El llegó a un lado de la nave y usando una especie de tarjeta se abrió una compuerta, el entró y después de un rato se pudo escuchar el sonido de un motor. De la compuerta un gran aerodeslizador salió y se paró delante de nosotros.

— Subid.

Me quedé boquiabierto mientras decía eso, pero no había tiempo para preguntas subimos y Gilito aceleró

— Tenemos que llegar antes que Yumiko, no quería usar esto hasta que no estuviera listo pero no quedaba otra.

— Y esto de donde lo has sacado. — pregunte asombrado

— No fuisteis los únicos que trabajaron anoche— dijo esto mientras sorteaba los vehículos que se ponían por delante

Ray tenía la cabeza por fuera mientras sacabas la lengua.

Mire para Ray y dije:

— Vas a llenar de babas a todo el mundo.

El me miró y soltó un ladrido.

— Estas fatal.... .

Poco tiempo después ya habíamos llegado al parque, nos habíamos puesto a las afuera para que el Loco no nos viera.

— Uf parece que aún no ha llegado— dije bajándome del aerodeslizador y dando un supiro de alivio.

— Bien, Ray, Rua esperad aquí y evitad que Yumiko entre, yo iré a ver qué está haciendo el Loco .

En el centro del parque se podía ver una gran nave flotando, imaginaba que sería la nave de Los Latidos.

— Vale, pero anda con cuidado.

— Tranquilo, no llamaré la atención.

Al rato Gilito nos llamó por el transmisor que aún teníamos.

— ¡Chicos, porque habéis dejado pasar a Yumiko, corred ella está aquí!.

Enseguida echamos a correr, Gilito estaba tratando de parar a Yumiko que intentaba apartarlo mientras llamaba a gritos al Loco.

— Yumiko, no seas estúpida.

Me puse a su lado parándola

— Si sigues moriremos todos, Jeroham seguro que no querría eso.

— Déjame Rua, al menos a si estaré con el.

— No seas imbécil vámonos.

— ¿A dónde vais, no queréis tomaros un té Rua?.

El sonido de esa voz hizo que mi cuerpo entero temblara, solté a Yumiko y me di la vuelta.

— Volvemos a vernos.

Era el loco que se dirigió a mí con una amplia sonrisa.

— ¿Gilito que hacemos...?— le susurré al oído.

— No queda otra que pelear.

Ray sacó su guadaña y atacó sin aviso al Loco que haciendo un salto hacia atrás lo esquivó.

Reinado de corazonesHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora