El Parque del Destino

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Las personas de la sala me miraron un poco asustados. Dándome cuenta de mi actitud me relaje .

— Contigo Rua.

—¿Pero conmigo porque? Si la conozco, ¿porque no se deja ver, porque no puede estar con nosotros?

— Ya lo he dicho, ella no puede estar con ustedes, es demasiado pronto aun  dijo ella casi susurrando.

—Pero y si está en peligro, y si necesita de nosotros, cuánto tiempo más va a estar ella sola.

—No tienes de que preocuparte, ella está bien protegida, mejor preocúpate de ti mismo—contesto volviendo a su peculiar forma sin expresión.

Suspire y me olvide del tema.

—Bueno Namine cambiando de tema, al parecer a Rua le han intentado raptar en la isla  de Sora, ¿tienes alguna idea de quien pudo haber sido y de si tiene algo que ver con la desaparición de Sora y el resto de héroes?— pregunto Gilito.

—Hace poco ha aparecido un nuevo grupo, llamado Los Latidos, aun no se mucho sobre ellos, pero están intentando que los elegidos no se reúnan y puede que sean los responsables de la desaparición de los héroes.

—¿Y no has conseguido comunicarte con ninguno heroe?.

—No, tienen un bloqueo mágico muy fuerte a su alrededor, no he conseguido ni localizarlos a ellos ni al Grupo de Los Latidos.

—Bueno, si consigues saber algo háznoslo saber.

Ella afirmo con la cabeza, luego nos levantamos. Namine nos acompañó hasta la salida de la habitación, justo cuando estábamos saliendo del pasillo a la entrada principal mire hacia atrás y ya no estaba. Me sentía un poco mal por el comportamiento que había tenido, pero por alguna razón pensaba que esa persona era importante para mí.

Llegamos al Hotel, después de comer un abundante desayuno Gilito nos dijo por encima como teníamos la agenda.

—Bien chicos, mañana por la tarde saldremos de Villa Crepúsculo hacia el Castillo de Mickey, hoy tenéis tiempo libre para hacer lo que queráis, pero procurad no llegar tarde, aunque ahora probablemente los Sincorazones estén débiles por la muerte del minotauro y generalmente tardará bastante en aparecer un nuevo jefe, no es bueno que andéis hasta tarde solos—Dijo.

Después de unas breves indicaciones sobre bonitos lugares para ir Gilito nos dejó espacio para dar nuestra opinión.

—Bueno nosotros iremos a dar una vuelta por los balcones de la Ciudad del Amanecer— dijo Jeroham mirando a Yumiko que asintió al momento.

Levantándose para irse dije.

—Tío no seas mierda, vamos con nosotros un rato, el amanecer no será hasta dentro de un buen rato y podemos aprovechar este tiempo para estar todos juntos, ya luego tendréis todo el tiempo para ustedes solos.

—Y qué más da—dijo seriamente.

—Si no vienes con nosotros te estaré acosando toda el día— dije riendo.

—Anda será divertido—Dijo Ismael que ya estaba de pie dándole una palmada en la espalda.

El miro a Yumiko que no tenía una cara alegre precisamente.

—Sabes que soy capaz, no tengo otra cosa mejor que hacer— dije levantándome.

Si las miradas matasen, la de Jeroham se habría cargado media habitación, pero viendo que estaba decidido a hacerlo suspiro y cedió.

—Vale... .

Yumiko le dio un golpe en el hombro, Jeroham miro para atrás e hizo un gesto de hombros diciendo que no había otra opción. Fuimos a por un helado y mientras nos lo comíamos charlábamos, las calles eran muy tranquila, apenas se veía algún transeúnte, aquello molaba. Las tiendas de ropa tenían una gran gama de productos curiosos, las blusas eran bastante extraña, como si el creador del juego las hubiese diseñado el mismo, la gente era toda muy simpática y los lugares maravillosos, era una experiencia única.

—Bueno, ya son las siete y veinticinco, nosotros nos vamos yendo—dijo Jeroham.

—Vale, nos vemos mañana—contesto Ismael.

Yumiko se despidió desde la espalda de Jeroham con la mano y el hizo su particular choque de puños.

—Venga parejita—dije mientras torcían en la esquina de la calle.

—Bueno, que hacemos ahora—dije mientras empezaba a andar.

—No se tío, la verdad es que estoy cansado, anoche termine molido, Gilito y yo nos estuvimos turnándonos para ver como estabais y necesito descansar.

—Joder Ismael venga ya, no me vayas a dejar marginado ahora.

—Lo siento tio.

—Joder pues nada me vuelvo contigo, no sé qué voy a hacer yo solo aquí.

Al llegar al hotel ya era de noche, veía en la tele un documental sobre cómo era el mundo real, la verdad lo pintaban más bonito de lo que era, Gilito había salido a buscar algo e Ismael ya se habría quedado dormido, Yumiko y Jeroham todavía no habían llegado, aunque ya era demasiado tarde Gilito nos dijo que tampoco nos preocupáramos tanto. Asqueado de ver cuantas mentiras se decían del mundo real decidí salir al balcón a tomar aire. Cuando me asome una pequeña luz sobresaltaba entre el fondo oscuro, la fuente de la plaza estaba encendida y pequeñas farolas la iluminaban. Sin otra cosa que hacer decidí bajar a relajarme allí.

En la entrada del parque había un pequeño cartel iluminado por una farola que decía: Plaza del Destino.

Sentándome en un banco detrás de la fuente solté una bocanada de aire y abrase mis rodillas mientras miraba al frente, un hermozo cielo azul fuerte con puntos blancos deleitaba la vista de mis ojos, no había necesidad de pensar en nada, solo quería quedarme mirando aquello. Después de un rato apoye mi cabeza en las rodillas y cerré los ojos.

 —Miauu.. .

 Sobresaltado a causa de que me estaba quedándo dormido mire a mi derecha el lugar del que habia probenido el maullido, sentado mirando hacia mí habia una gata color negra. Tenía la punta de la cola color blanca y en el cuello un pequeño collar blanco, con una esfera azul en el centro.

— Ey, ¿qué haces tú aquí?—dije con la cabeza apoyada en las rodillas y mirando para ella.

Como era de esperar ella no contesto, simplemente se acercó a mí y colocando su pata en mi muslo me miro con sus grandes ojos verdes. Al sentarme correctamente ella se acurruco en mis piernas.

Reinado de corazonesHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora