Me di la vuelta sobresaltado, pero no logré ver nada.
— ¿Quién anda ahí?.
La respuesta me llegó del crujir de un árbol que sonó a mi derecha, al girarme vi una silueta encima de una rama seca, alumbré con la linterna y dije:
— Hombre, con que eras tú el causante de todos los ruidos.
Un búho con enormes ojos y un plumaje precioso grisáceo me observaba con su penetrante mirada posado encima de la rama.
— Espera un momento, creo que tengo algo para ti, seguro te gustará.
El ladeó su cabeza sin dejar de mirarme mientras yo sujetaba la linterna con la boca y partía un trozo de galleta para darle. Justo cuando levanté la cabeza él estaba mirando otro punto fijo en la explanada, lejos de lo que yo podría ver a través de la oscuridad. A duras penas conseguí diferenciar unos ojos amarillos que se acercaban vacilantes. El búho casi sin previo aviso saltó de la rama y fue directo a los ojos, no conseguí ver nada, pero después de unos segundos los ojos habían desaparecido y el búho volvió a su posición habitual posando nuevamente su mirada en mí.
— Claro, ahora entiendo el motivo del porqué no había visto a ninguno— sonreí mientras el búho no dejaba de mirarme ladeando la cabeza.
— Toma.
Me acerqué a él tratando de no asustarle y puse mi mano con el trozo de la galleta frente al él, me miró, miró la galleta y con el pico la agarró suavemente y empezó a picotearla despacio ayudándose de sus patas.
— Bueno, con tu permiso iré a ver que hay en esas piedras— Dije acariciando su cabeza.
Me dirigí al lugar de donde procedía la luz y después de remover algunas rocas pude ver como pequeños trozos de piedras color malva resaltaban en el fondo, en el momento en el que fui a recogerlos el búho se poso delante mía y alternaba su mirada rápidamente entre su mano y mis ojos.
— ¿Que sucede amigo?.
Él me miró y se colocó en medio de mi mano y de las piedras, si intentaba acercar mi mano para apartarlo él me lanzaba pequeños picotazos sin llegar a tocarme.
— Vamos anda, no pretendo usarlas para nada malo— sonreí al ver la situación.
Mientras intentaba hacer que el búho se apartase, una sombra se abalanzó sobre mi asustándolo y haciendo que desapareciera en la oscuridad, me revolví en el suelo intentando despegarme de aquellas garras que intentaban alcanzarme, usé la linterna y asesté con todas mis fuerzas un golpe sobre el Sincorazón haciendo que saltara hacia atrás.
— Mierda, la linterna.
Conseguí levantarme, pero la linterna ya no servía a causa del golpe. Mis ojos que no estaban acostumbrados a la luz sólo eran capaz de ver la multitud de ojos amarillos que me rodeaban. Mis piernas estaban temblando pidiendo a gritos salir corriendo, pero era imposible pasar por aquella multitud de ojos vivientes sin ver nada, sólo me quedaba aguantar e intentar acostumbrarme lo más posible a la poca luz que emitía la noche.
Con mis brazos completamente abiertos y dando vueltas sobre mi mismo,iba protegiendome con las espadas esperando que los sincorazones me atacaran de cualquier lado. Por mi cabeza pasaba el pensamiento de no salir de allí con vida, sabía que en el momento que el primer Sincorazón se abalanzase sobre mí el resto también lo haría, y en esa situación sería imposible sacármelos de encima.
Mi cuerpo no paraba de temblar y los Sincorazones lo sabían, los ojos se movían de forma que parecía que se burlasen de mí, recordándome lo acabado que estoy. En medio de las sombras conseguí distinguir una bombilla pequeña que parpadeaba. Era el dispositivo con el que me comunicaba con Gilito, justo empezó a sonar su voz por él.
— Rua, ¿estás ahí, como vas?, apenas te has movido desde hace un rato.
— Gilito pide ayuda a Jeroham, corre.
En ese momento los Sincorazones se abalanzaron sobre mí sin piedad alguna. Los primeros salieron despedidos pero entre más me quitaba de encima, más saltaban sobre mí y poco a poco mi cuerpo se vio rodeado por sombras que hacían que la noche a su lado pareciera clara como el día. Mis piernas trataban de soportar todo el peso de los Sincorazones que habían en mi cuerpo mientras mis manos buscaban cualquier espacio para moverse pero poco a poco esos espacios iban siendo mas escasos y el peso iba siendo mayor.
— ¡Joder!.
Grité sintiéndome impotente al ver como mi cuerpo dejaba de reaccionar y mis rodillas caían al suelo.
— Tal vez, sea mejor dejar que la oscuridad me consuma. No es que me guste hacer cosas malas, pero si es para lo único que sirvo, al menos ayudaré a los malos ¿no?— pensaba esto mientras los Sincorazones se iban acumulando sobre mí hasta quedarme tumbado en el suelo, consciente pero sin poder hacer nada veía como la oscuridad poco a poco me acunaba.
— Bueno, no se está tan mal, tal vez pueda acostumbrarme a esto, al fin y al cabo siempre me ha gustado eso de estar sólo sin nadie que me moleste.
— ¡NO!— la voz de mis sueños me gritó y desperté con un agudo dolor de cabeza.
Por un momento había dejado de escuchar a los Sincorazones, pero un gran dolor de cabeza había sustituido el dolor de sus garras, pero era extraño ya no había ningún Sincorazón sobre mí, entonces, ¿Qué es lo que sucede?
Llevé mis manos a mi cabeza y noté un tacto raro, algo me estaba clavando las garras en la cabeza. Pero ya no sentía dolor, intenté quitarme esas garras de mi cabeza, pero un pico que me resultaba familiar tocó mis manos, entonces abrí los ojos, pero algo había cambiado. Los Sincorazones seguían allí pero esta vez se podía ver como si fuera de día, era como si mis ojos fuesen capaces de ver en la oscuridad.
— ¿Esto lo estás haciendo tú?— dije aún cansado.
En mi cabeza el búho permanecía inmóvil como una estatua.
— Bien, no desaprovecharé esta oportunidad entonces— dije agarrando con fuerza las empuñaduras de las espadas.
En el momento en que empecé a correr el búho se soltó de mi cabeza y se lanzó en picado contra el primer Sincorazón que reanudaba el ataque.
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Reinado de corazones
Fanfiction¿Nunca os habéis planteado la posibilidad de entrar en vuestros juegos preferidos y vivir sus historias?, tal vez no sea tan divertido como parece de fuera. ¿Porqué no lo compruebas?. Entra en el mundo de los videojuegos y descubre la fantástica his...
