Después de haber arreglado el estropicio que había hecho Ismael en el baño nos contó que antes de que la pesa se rompiera marco sesenta y siete kilos, mucho más de lo que debería según Gilito que, después de investigarla un poco más, decidió ponerse a ello más tarde.
— Bueno, ¿qué hacemos hoy al final? — pregunto Jeroham
— Vamos a la mansión de Naminé ¿no?— dije mirando a Gilito
— Si, si, yo creo que es un buen momento para realizar una visita— contesto el
— Muy bien pues todos en marcha— contesto Jeroham con su común entusiasmo.
— Hey, para el carro, yo aún me tengo que preparar— dije sentado en el sillón con holgazanería.
— Ahora porque tú seas un vago y te levantes tarde, tenemos que esperar los demás por ti— dijo Jeroham un poco enfadado.
— Que se le va a hacer, soy así— dije bostezando.
Me levanté y me dirigí a la ducha, después de haberme dado un buen baño, fui a la cocina a prepararme unas tostadas, entre la cocina y el salón había una ventana grande, desde ella se podía ver a Jeroham sentado, mirándome con cara de pocos amigos, cada vez que miraba me hacía gracias y me daban ganas de hacer la cosas más lentas.
— Bien ya estoy— dije saliendo de la cocina comiéndome la última tostada.
— ¡Por fin!— exalto Jeroham que se levantó como un resorte del sofá.
El hotel estaba situado cerca de la Estación del Amanecer, en las Terrazas del Amanecer, una increíble vista se dejaba ver al abrir la puerta, una plaza enorme, a cada lado una fila de árboles y a su sombras un sinfín de coloridas flores, en el centro una fuente de tres pisos, en el ultimo un ángel , el agua salía del final de las plumas de sus alas, tenía unos focos que al parecer se iluminaban por la noche, al verlo desee dormir allí. Casi sin tiempo a poder disfrutar de la imagen, Jeroham me empujo.
— Venga tío, no te quedes atrás
Soltando un suspiro, camine con pereza detrás de ellos. El bosque que rodeaba la mansión era mucho más grande de lo que parecía en el juego. El lugar era bastante tenebroso, aunque fuera un bosque no se escuchaba ni el más mínimo ruido, las hojas de los arboles tapaban el sol y solo habían pequeños claros donde las flores más hermosas del lugar aprovechaban para crecer.
— Hey mirad eso— dijo Jeroham con una sonrisa señalando a un lugar del bosque.
De allí dos Sincorazones normales, estos se acercaron rápidamente a nosotros, casi sin dejarlos llegar ya Jeroham los había fulminado con una bola eléctrica, estos desaparecieron al momento. Seguimos caminando y más Sincorazones aparecían, yo no me molestaba en sacar las espadas ya que Jeroham no les dejaba acercarse a más de 20 metros. Después de un buen rato caminando un grupo de seis Sincorazones apareció, Jeroham ya estaba preparado y lanzando un tajo horizontal de fuego golpeo a los seis a la vez, pero esta vez había algo raro, los Sincorazones no desaparecieron, simplemente se desplomaron contra el suelo.
Mire extrañado, después de unos breves momentos se volvieron a levantar y corriendo se dirigieron a Jeroham.
— Con que queréis más eh— dijo el lanzado una ráfaga de púas de hielo.
Las púas impactaron de lleno.
— Esta vez sí— dijo Jeroham dándose por satisfecho.
Pero los Sincorazones volvieron a levantarse como si nada, después de un buen rato intentándolo nos unimos a la batalla. Aquello parecía no tener fin, los Sincorazones parecían no conocer la muerte, algo pasaba, pero no lográbamos comprender el que.
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Reinado de corazones
Fiksi Penggemar¿Nunca os habéis planteado la posibilidad de entrar en vuestros juegos preferidos y vivir sus historias?, tal vez no sea tan divertido como parece de fuera. ¿Porqué no lo compruebas?. Entra en el mundo de los videojuegos y descubre la fantástica his...
