— ¿Jeroham, Rua, me recibís?.
La voz de Gilito se escuchaba desde un dispositivo que nos había dado antes de irnos.
— Alto y claro, Gilito— contesté mientras caminábamos.
— Imagino que todavía no habéis llegado a la montaña ¿verdad?.
— No, pero ya se ve muy cerca.
— ¿Has recibido el mapa que mandé?.
— ¿Mapa, que mapa?.
— Busca en el dispositivo algún icono parecido a una carta.
— Si un momento... aquí esta, vale, vale, ya lo tengo.
— Ahí están señalados los lugares con mayor probabilidad de aparición de un fragmento de almas, empezad por ahí, os llamaré de nuevo cuando llegueis a las montañas, corto y cierro.
Dicho eso el dispositivo dejó de oirse.
— Bueno, parece que nos espera una noche larga ¿Eh?— Miré para Jeroham sonriendo.
Él en cambio había estado caminando serio durante todo el rato con la mirada ausente.
— Hey, tío, ¿sucede algo?.
Él negó con la cabeza.
— Es sólo que me preocupa Yumiko.
— No te preocupes, tío, sabes que Ray es un buen tipo.
— No es eso, Rua, sólo que nadie la cuidaría mejor que yo— suspiró.
— Ya tío, pero a veces es bueno dejar que se valga por si sola. Anímate, hombre, que tenemos que estar de una pieza para cuando acabe esta noche.
Jeroham sacudió la cabeza y recobró su entusiasmo tan natural.
— Tienes razón, tío, vamos a encontrar ya ese maldito fragmento y a terminar esta asquerosa noche.
— Esa es la actitud.
Chocamos las manos y comenzamos a andar más deprisa hasta llegar a un túnel que conducía al interior de las montañas.
— Parece que ya hemos llegado— dije mirando la enorme entrada a la cueva, más parecida a una especie de mina.
En ese momento se volvió a escuchar la voz de Gilito desde el dispositivo.
— Veo que ya habéis llegado, debéis estar atentos, una vez que entréis perderé toda comunicación con ustedes, tendréis que buscar otra salida que os llevará al medio de todas las montañas. Os he pasado un mapa del interior, pero no os fiéis mucho porque es antiguo y probablemente hayan habido cambios.
— Vale, muchas gracias, Gilito.
— Muy bien, cambio y... .
— Espera, Gilito, ¿Cómo está Yumiko?— intervino rápido Jeroham.
— Bien, bien, no te preocupes, ella sabe cuidarse sola.
— Vale... . — dijo Jeroham poco convencido.
Gilito volvió a cortar y entramos en la mina. El camino era bastante peligroso, sino hubiese sido por el mapa, ya hubiésemos estado perdidos. En los inmensos pasillos de la mina habían pequeñas habitaciones de las de donde a veces salían algunos Sincorazones con un casco con luz y un pequeño pico de oscuridad en vez de manos.
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Reinado de corazones
Fanfiction¿Nunca os habéis planteado la posibilidad de entrar en vuestros juegos preferidos y vivir sus historias?, tal vez no sea tan divertido como parece de fuera. ¿Porqué no lo compruebas?. Entra en el mundo de los videojuegos y descubre la fantástica his...
