Una vez me había despedido de Jeroham continué caminando con Ray a mi lado. Pasamos todo el camino sin hablar, Ray era un tipo muy soso, miraba a todos lados con esa sonrisa tan extraña en su cara que ponía nerviosa a una.
— O nos apresuramos o no llegamos más nunca— dije ya un poco nerviosa de caminar a su paso.
— Vale.
Diciendo esto él se paró y poniéndose en una pose lo más parecido a un ninja comenzó a andar más deprisa poniéndose a mi ritmo. Yo me tapé la cara de la vergüenza, tenía la suerte que no había nadie cerca que le pudiera ver. Solté un leve suspiro y dije con una sonrisa forzada en la cara.
— ¿No puedes caminar normal?, por favor.
Él miró hacia los lados, como si no quisiera que nadie lo viera y dijo en un pequeño susurro.
— Es que soy un ninja.
Y colocándose la capucha empezó a caminar más rápido moviéndose de un lado a otro de la calle ocultándose detrás de todo lo que veía. Después de un rato caminando lo más rápido que podía y mirando al suelo avergonzada habíamos salido a las afueras de la ciudad.
—¿Estaremos yendo bien? — pense en mirando los alrededores.
Gilito nos dio una llamada de un dispositivo que nos había dado.
— Yumiko, Ray ¿me recibís?.
— Si.
Ray al escuchar el dispositivo se puso a mi lado mirando desde arriba con una respiración agitada de tanto moverse.
— ¿Cómo lleváis todo?, ¿mucho frío?.
Con lo avergonzada que he estado ni me había dado cuenta pero si que hacía algo de viento.
— Pues no mucho la verdad.
— Me alegro que lo llevéis bien, bueno os he mandado un mapa al dispositivo con las coordenadas de donde está el Bosque Carnívoro, cualquier cosa ya sabéis como contactar conmigo.
— Vale Gilito, mantenme informada de todo lo que les pase a Jeroham y Rua también, que ando un poco preocupada.
— Descuida, cambio y corto.
Gilito cortó la llamada y yo miré el mapa en el dispositivo.
— Parece que es por allí.
— Vale— Ray comenzó a caminar a paso ligero.
Yo lo seguí desde atrás mirando el dispositivo para no perdernos. Después de un rato caminando, Ray desde lo alto de una piedra gritó señalando con la linterna hacia delante:
— ¡Bosque a la vista!.
Yo suspiré y seguí caminando sin prestarle mucha atención. Después de un pequeño riachuelo se podía observar como un bosque muy oscuro y denso permanecía en silencio movido por el viento.
— Ray baja aquí.
Ray se colocó a mi lado y me miró.
— Ahora no te separes de mí, lo peor que nos puede pasar es perdernos.
— Vale.
— Lo has entendido, ¿no?.
Él afirmó con la cabeza y comenzó a caminar. El bosque era muy bonito, helechos rodeaban los troncos de los árboles y pequeñas flores de colores dormían con los pétalos cerrados.
— No sé porqué Gilito decía que era un bosque peligroso.
Me di la vuelta para ver que contestaba Ray, pero no había nadie.
— ¿Ray? ¡Ray!.
Empecé a dar vueltas sobre mi misma alumbrando con la linterna a todas partes.
— ¡Ray!.
De repente de detrás de mí un aire frío y un gruñido. Una presión intensa me engulló hasta la mitad de mi cuerpo, notaba como mis manos estaban aún fuera de algo, intentaba gritar pero me faltaba aire y no conseguía producir ningún sonido pero en ese momento note un corte.
Caí al suelo, y deje de sentir la presión.
— Socorro Ray ayuda.
Entonces empecé a ver la luz de la linterna atraves de la boca que se abría, me deslicé y salí de aquella cosa me había engullido.
— Dios Ray a buenas horas llegas — dije sacudiéndome la saliva de lo que parecía ser una planta carnívora.
— ¿Chiu?.
— ¿Chiu, que dices Ray?.
Miré hacia delante y no había nadie.
— ¿Ray?.
Entonces noté un ligero toque continuo en mi rodilla, mire hacia abajo y exclame:
— ¡Que cosa más mona!.
Una criatura muy simpática con aspecto parecido al de un algodón blanco y pequeñas orejas me miraba con ojos brillantes sujetando una pequeña lanza.
— ¿Has sido tú quien me ha salvado?.
— Chiu— él asintió inclinando todo su cuerpo.
Entonces me hizo señales con la lanza para que le siguiera a través del bosque. Al cabo de un rato viendo como daba saltos llegamos a un árbol muy grande y frondoso, me quedé impresionada mirando para él.
— ¡Chiu, chiu!.
La criatura me llamaba con la lanza desde un lado del tronco para que continuara.
En un lado del árbol había una pequeña entrada que conducía a unas escaleras de caracol que giraban dentro del interior del árbol. Al llegar a arriba del todo, abrí una puerta de madera.
Detrás de ella una increíble fiesta estaba teniendo lugar, decenas de pequeñas criaturas como aquella bailaban y comían alrededor de una pequeña fogata en un hueco en el interior de las hojas del árbol. Al fondo pude observar a Ray sentado comiendo de varios cuencos de madera que tenia a su alrededor mientras me saludaba con la mano.
La criatura que me había acompañado me invitó con sus pequeñas manos de algodon a unirme a la fiesta, yo encantada acepté y me senté con ellos alrededor de la hoguera a disfrutar.
— ¿Tú que?, te desapareces sin decir nada— Le dije a Ray bromeando.
— Es que vi a una de esas criaturas y siguiéndola llegue hasta aquí.
— Y claro, ya vistes comida y te quedaste ¿no?— dije riendo.
— Claro— dijo el imitando una sonrisa macabra.
Aunque debería estar buscando los fragmentos quería quedarme un rato disfrutando de la fiesta.
Tenía en mis brazos a una de aquellas adorables criaturas que se dejaba acariciar mientras las demás miraban celosas cuando Ray me dijo:
— Oye, ¿te has fijado en aquella figura de allí?.
— Ahora que lo dices.
Miré a la figura situada en un altar.
La figura estaba hecha de madera, era una mujer con una túnica verde parecía a las que llevan los elfos en las películas, su cara apenas se podía ver, algunos flecos sobresalían por debajo de la capucha, en su espalda tenía un arco y a su lado un gran tigre blanco.
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Reinado de corazones
Fanfiction¿Nunca os habéis planteado la posibilidad de entrar en vuestros juegos preferidos y vivir sus historias?, tal vez no sea tan divertido como parece de fuera. ¿Porqué no lo compruebas?. Entra en el mundo de los videojuegos y descubre la fantástica his...
