Maquiná de combates

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— Podéis elegir entre Piratas del Caribe, o bien Rompe Ralph, en ambos lugares existe la posibilidad de encontrar algún fragmento.

— Nos tendremos que poner de acuerdo entre todos. Me imagino que Yumiko ya se fue a la habitación ¿verdad?.

— Si, habrá ido a descansar.

— A ver, que se hace en esta casa para entretenerse— Dijo Throan que acababa de llegar al salón.

— Cierto Rua, en el sótano he instalado una nueva consola puedes echarle un vistazo, probablemente os resulte útil.

— Pues bajemos entonces a echarle un vistazo.

— Que pereza..... — dije bostezando acomodado en el sofá.

— Levanta gandul, fijo igual— Throan me levantó del sofá.

— Que mala gana...... — dije mientras me dejaba arrastrar.

Bajamos y en una plataforma cuadriculada parecida a la de las maquina de baile de los recreativos, una maquina blanca con cuatro auriculares y cuatro gafas se iluminaba intermitentemente.

— Sera eso— dije bostezando.

— Venga, vamos a mirar— Me golpeó en la espalda mientras miraba con una sonrisa la maquina.

Al acercarnos y colocarnos encima de la plataforma esta se encendió y tras una corta introducción nos daba las instrucciones en pantalla indicándonos que nos pusiéramos los cascos y las gafas. Una vez colocados, me encontraba en una sala blanca.

— ¿Throan?— miré hacia los lados pero no había nadie.

— Bienvenido al módulo de combate, por favor seleccione un terreno.

La voz provenía de una maquina.

Delante de mi apareció una pantalla con varios lugares.

— ¿Qué se supone que es esto?— le pregunté a la maquina esperando una respuesta.

— Está en el módulo de combate, aquí combatirá contra su rival en los escenarios seleccionados por cada uno en un orden completamente aleatorio, al mejor de 3 en caso de dos personas, al mejor de 5 en caso de 3 o 4 personas. En caso de empate el último escenario será elegido en un campo neutro para ambas armas, actualmente se desconoce las habilidades de ambos luchadores, utilizaremos los primeros enfrentamientos para acumular datos y intentar corregir puntos flacos y ayudar a mejorar las habilidades.

— Que pereza tener que luchar ahora.

— Por favor seleccione un terreno, su rival está a la espera.

Miré por encima las opciones que me daba, había de todo tipo de lugares, desde pequeñas habitaciones hasta grande explanadas, incluso algún planeta.

— Mmmm... Pues uno cualquiera. ¿Puedo elegir al azar?.

— A elegido la opción escoger a al azar, ¿desea confirmar?.

— Sí, esa misma.

— Bien, comencemos.

Después de una pequeña distorsión en la sala, todo cambió, el lugar en el que aparecí era más bien pequeño, era una casa de estilo japonés.

— ¿Y ahora qué?.

Desde mi espalda un sonido tronador hizo que por instinto saltara y me diese la vuelta.

Una gran armadura pesada con un hacha gigante había destrozado la puerta a añicos.

— Madre mía, ¿Throan? .

— Aquí— se escuchó una voz con eco desde el interior de la armadura.

— Esa es tu arma y tu armadura— Dije con los ojos como platos.

— Así es— Dijo apoyando su arma en el suelo verticalmente.

— La leche, si no es hacha esa, tiene que pesar una tonelada.

— Agárrala y dímelo tú.

Throan me lanzó su hacha

La agarré en el aire y al momento caí al suelo con ella, levantándome, intenté cogerla, pero apenas conseguía moverla del suelo. Después de algunos intentos desistí.

— Tío, toda tuya, me rindo— la dejé en el suelo y cambié su posición con la mía.

El la recogió como si nada y se la colgó en el hombro.

— ¿Empezamos ya?.

— Cuando quieras— sujeté fuertemente mis dos espadas.

— Perfecto.

Throan al momento saltó hacia mí y alzando su hacha hizo un tajo vertical.

Saltando hacia un lado conseguí esquivarla, aunque el espacio era tan reducido que choqué contra una de las paredes de la habitación.

Los trozos de la mesa que había destruido me habían hecho varios cortes, aunque no sentía nada de dolor.

Aún estaba mirando los cortes cuando sacando el hacha del suelo intentó volver a golpearme, casi sin verlo venir me agaché y el hacha rozó mi cabeza y por los pelos no acabé decapitado.

— A la próxima avisa cabrón.

— Tienes que estar preparado.

Diciendo eso y aprovechando el impulso que había generado el hacha giró sobre sí mismo y volvió a intentar golpearme, pero esta vez bajando más para evitar que me agachara.

Intenté saltar hacia atrás pero tenía la pared, lo único que pude hacer fue colocar las espadas, logré rechazar el ataque pero mis espadas salieron volando en direcciones completamente opuestas.

Throan me miró confiado.

— Creo que ya no tienes nada que hacer.

Mirando a los alrededores intenté buscar alguna forma de salir de esa situación.

Vi un pilar bastante sólido y en ese momento se me ocurrió una idea, la única que podría servirme.

Cuando el separó un poco su hacha para darme el golpe definitivo corrí hacia el pilar, justo cuando había llegado, el dejó caer su hacha con toda su fuerza, me agaché y como esperé que sucediera el hacha se quedó clavada en el pilar, dándome tiempo para correr hacia una de las armas que había salido disparada a una de las habitaciones. Al darme la vuelta, Throan estaba viniendo hacia mí.

La otra espada estaba justo en el otro lado de la habitación.

Paré un golpe del hacha de Throan y empecé a correr intentando dar la vuelta a la casa.

Cuando fui a abrir la primera puerta vi una sombra que venía desde mi espalda, esquivándola hacia un lado, un silbido pasó rozando mi oreja y Throan partió completamente la puerta, dejando un gran boquete en la pared. Seguí corriendo hasta dar la vuelta completa.

Al llegar a la habitación donde estaba mi otra espada me agaché a recogerla y me giré preparado por si Throan ya estaba cargando con su hacha, pero el aún estaba en la otra habitación, le costaba bastante caminar en un sitio tan pequeño con semejante armadura y sus movimientos también eran más lentos que los míos, algo de lo que me podría aprovechar.

Haciéndome un mapa mental de la casa, intenté trazar un plan, lo primero sería buscar un punto débil en la armadura y lo segundo intentar evitar completamente el estar acorralado.

Reinado de corazonesHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora