Jinsoul dejó su bicicleta en la entrada de departamentos. Por suerte había podido llegar a tiempo para la cena.
—Ya llegué —avisó su llegada a su madre quien le dio un abrazo de bienvenida. —¿Te ayudo en algo? —Preguntó al ver que faltaba algo de tiempo para comer. Ella ya tenía hambre.
—Hay algo que puedes hacer —dijo la mujer y Jinsoul al ver por donde sus ojos se dirigían sabía a lo que se refería y no le gustaba mucho, que digamos.
—Mamá noooo —se quejó cuando la mujer se fue a la mesita que estaba frente al sillón y cogió de esta algunas cartas. —¿Puede hacerlo papá cuando llegue?
—No seas así —su madre la regañó y con esto le dio lo que tenía en la mano. —¿Acaso te da miedo ir a la puerta de los Son, darles las cartas y luego bajar y decirle al portero que ellos no viven acá?
—Sí —fue una respuesta instantánea. —Okay, no —se rectificó al ver como la miraba su madre, nada bonito. —Está bien, está bien, ya me voy.
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Dar un par de pasos hacia la derecha, parar en la puerta 306 y tocar eran acciones que Jinsoul había hecho por lo menos cuatro veces el mes pasado. ¿Le molestaba? Para nada. Devolverle las cartas a sus vecinos de piso mas bien le daba miedo. Miedo de toparse con cierta chica que muy para su mala suerte fue quien le abrió la puerta.
Su mirada seria junto con su ropa completamente negra le hacía querer temblar.
—Hola, ah... el portero volvió a confundir las cartas y bueno, pararon en mi lugar, otra vez —evitaba a toda costa lo ojos se la tal chica de la cual sabía su nombre porque uno de sus familiares lo gritó en una de sus tantas idas.
Ahora que lo pensaba, ella era la única en ese departamento que le abría la puerta.
—¡Hyejoo, vamos a cenar! —la señora Son se acercó al costada de su hija y esta al instante cogió las cartas de las manos de Jinsoul haciendo que sus manos se toquen por un momento.
—Carajo... —murmuró la chica considerablemente más joven que Jinsoul al dejar caer las cartas.
Jinsoul estaba con miedo de que le rompiera la cara, pero eso no opacaba su naturaleza de ayudar y es por eso que ahí estaba, arrodillada, ayudando a recoger los diferentes sobres.
—¿Otra vez se confundieron? Debería de ir a hablar con el señor Im —la señora Son dijo al entender la visita de la hija de los Jung. —Disculpa las molestias Jinsoul, debe ser como la cuarta vez que estás aquí.
—Tercera —Hyejoo dijo por lo bajo, pero aún así las dos otras mujeres la escucharon y pusieron toda su atención en ella. —Creo... que es la tercera —completó. —No te preocupes, mamá, yo hablaré con él ahora mismo —sin dejar tiempo para la respuesta, Hyejoo salió y cerró la puerta.
Jinsoul estaba ahí, sin hacer nada, porque no sabía que hacer. Despedirse era la primera opción, pero al sentir los ojos de Hyejoo sobre ella no podía mover un músculo. —¿Se te ofrece algo? —preguntó extrañada.
Hyejoo tenía las manos hechas puños y sus labios se abrían de vez en cuando, como queriendo decir algo. Al final negó con la cabeza y pasó de su lado, dando pisadas fuertes y así llegó al ascensor. Tocando el botón de manera rápida le hizo pensar a Jinsoul que tenía mucha prisa.
«Eso... fue raro»
Y tambien opinó eso en su cabeza.
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—Sí que eres una cobarde —las risas provenientes de la hija de los Im casi le hacen a Hyejoo sonrojarse hasta las orejas.
—Déjame en paz —para intimidar a la pequeña que estaba en frente de ella usó su tono serio, pero eso no causó efecto.
Im Yeojin no se asustaba de ella, porque sabía su más grande secreto y encima de eso la estaba ayudando.
—Quiero decir, ¿Cuánto va de todo este show de "confundamos las cartas de los Jung para que su linda hija vaya a tu puerta, la veas y le pidas salir?" ¿Dos meses? —Yeojin se cruzó de brazos mirándola con seriedad. —No podemos estar haciendo esto mucho tiempo, Hyejoo, tarde o temprano alguien más va a venir a hablar, ya sea tu familia o la de ella y mi padre se dará cuenta que yo tuve algo que ver. No quiero terminar castigada al inicio de vacaciones.
Hyejoo la miró y juntó sus manos. Esto era ridículo, pero no tenía más opción que rogarle a su amiga por más oportunidades.
—Una más, otra oportunidad y esta ves sí le preguntaré.
Yeojin la miró, le puso una mano en su hombro y soltó un suspiro. —Te daré TRES oportunidades, y si no las aprovechas, yo misma le diré. No me importa si mi cuerpo aparece en otro lugar cuando despierte.
Asintió con la cabeza ante esas palabras. Ahora tenía tres oportunidades, dos de las cuales usará para preparase mentalmente y no morir al ver a Jung Jinsoul y la última para lanzarse y hacerle la pregunta que tanto ha estado en su cabeza desde que la vio por primera vez.
«Me gustas, Jinsoul ¿Quieres salir conmigo?»
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LOONA DRABBLES & ONESHOTS
Fanfiction• Inspirados en canciones, la mayoría de veces. • Las parejas comunes y las que no lo son tanto. [playlist de canciones en el link de mi perfil]
