*Kim Lip & Hyunjin*

152 22 0
                                        

Jungeun no quería volver a hacerlo, sentía que estaba haciendo algo malo.

«No lo hagas, no lo hagas...»

Repetía esas palabras mientras mantenía los ojos pegados a la pantalla del computador. Los dedos de su mano derecha tocaban y tocaban el escritorio incesantemente, intentando calmar las ganas de levantar la cabeza y encontrarse con ella.

Su vecina, Kim Hyunjin.

Quien, por cierto, se veía muy bien haciendo ejercicio. 

O eso es lo que Jungeun supone.

Mentira, está completamente  segura.

Sabe que cuando hay música en volumen muy alto y sus ventanas estaban abiertas y era de tarde, Hyunjin estaba haciendo su rutina.

Jungeun no es tan acosadora como para saber lo que exactamente hace, pero por las anteriores veces que la ha visto (por accidente, ojo), son cosas muy difíciles que si es que ella las intentara no se levantaría de la cama en una semana.

Pero Hyunjin las hacía como si fuese lo más fácil del mundo, como si lo estuviera disfrutando.

Siente que su cara está ardiendo.

No debe de estar pensando en su vecina y en lo malditamente guapa que se debe estar viendo en ese momento. Tiene que avanzar con su trabajo.

Audífonos y música relajante a todo volumen, eso le ayudará a concentrarse y dejar de lado a aquella chica con la cual nunca, jamás, ha cruzado palabra, pero que al verla de vez en cuando hacer su vida a través de su ventana, le parece linda e interesante.

A veces la ve leyendo un libro, jugando con su perro, viendo cosas en su laptop, bailando en su habitación... incluso hubo veces en donde la veía cambiándose.

Sí, la ha visto por un buen tiempo, sería casi como medio año.

«Medio año acosando a la vecina. Felicidades Kim Jungeun, has ganado el premio a la stalker y pervertida del año» pensó. 

Cerró los ojos y escondió su cabeza entre sus brazos. Ya no quería pensar en las tantas veces que había visto a Hyunjin sin su consentimiento, porque le hacía sentir mal, enferma de sí misma.

Lo mejor sería cerrar sus cortinas y asunto arreglado, pero no, lamentablemente su yo de hace años le dijo a sus padres que no quería cortinas, que quería disfrutar de la luz solar y de la luna y ellos aceptaron porque desde que se mudaron hasta antes de que llegaran los nuevos vecinos, nadie había ocupado esa casa.

Bueno, ahora que ellos estaban, Jungeun iba a disfrutar algo más que el sol y la luna, porque, tal parece que a Hyunjin tampoco le gustan las cortinas, aún si las tenía disponibles.

—¿Jungeun? —su madre había entrado mientras tocaba la puerta y le tocó el hombro. Mala idea, ella terminó en el suelo y con los oídos doliendo al serles arrebatados los audífonos de manera brusca.

—¡Mamá! ¡¿Qué es lo que haces?!

—Solo quería decirte que me ayudaras con unas cajas. —la mujer se cruzó de brazos e imitó la expresión molesta de su hija. —Y me cambias esa cara que yo no hice nada.

—Sí, claro. —Jungeun habló por lo bajo al ver a su madre voltearse para irse.

—¿Dijiste algo?

—Que ya bajo.

Dicho y hecho, en unos minutos estaba abajo en la entrada de su casa, mirando con asombro todas las cajas que tenía que llevar al patio de atrás. Un viaje corto pero que se sentía largo ante el peso.

LOONA DRABBLES & ONESHOTSHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora