—Puedes sostener mi mano si quieres.
Hyunjin miró de reojo a la persona que estaba a su lado: una chica de más o menos su edad, cabello castaño, ojos negros y una gran expresión de amabilidad. Luego bajó un poco y pudo ver la palma de su mano abierta, encima de uno de los apoyadores del asiento.
—¿Lo dices en serio? —Susurró aún mirando a la mano abierta y aún sin mover siquiera un músculo de su cuerpo desde que tomó asiento en el avión.
—¿Podrías mover tu cabeza y mirarme bien? —la otra chica le respondió con otra pregunta.
Si es que Hyunjin no se estuviera sintiendo tan asustada, si es que no estuviera rezando internamente a todos los dioses existentes y por existir, hubiera dicho que responder con otra pregunta era de personas groseras, pero dada la situación vulnerable y también
al tono tan dulce y preocupado de la otra chica, lo dejó pasar he hizo caso.
Sí, tardó en voltear su rostro y más de lo esperado porque ya estaban anunciando el despegue del avión, pero al final lo logró y ahora todo lo que podía ver era a ella.
—Tranquila, todo va a estar bien. —la castaña le decía, no despegando su mirada de ella. —¿Es tu primera vez? —Hyunjin se limitó a asentir rápido apretando con mas fuerza los brazos del asiento. Podía sentir como sus uñas casi entraban en la fábrica. —¿Cual es tu nombre? El mio es Kahei, Wong Kahei.
Y justo al Kahei decir su nombre, el avión empezó a moverse.
Hyunjin soltó un chillido, cerró los ojos y su mano derecha se movió hacía la de Kahei para sostenerla tan fuerte que ella por lo bajo dijo "auch".
—Oido esto, odio esto, odio esto... —Hyunjin repetía en voz baja mientras el avión avanzaba más y más hasta dar vuelo.
Kahei, como pudo, con su otra mano que no estaba siendo asfixiada, sacó del bolsillo de su pantalón un caramelo y se lo cercó a Hyunjin quien al oler el sabor a fresa abrió los ojos.
—Te hará sentir mejor, créeme. —Kahei aseguró.
Hyunjin estaba dispuesta a tomar el dulce con su mano que estaba en la abrazadera, pero al sentir calidez y suavidad en su mano derecha dirigió sus ojos a esta y tanta fue la vergüenza que sus orejas enrojecieron.
Estaba sosteniendo la mano de una desconocida como si su vida dependiera de eso y también había aceptado un caramelo de ella.
Sus padres le hubiese dicho que había cometido un gran error, pero ella ya no era una niña y además, la extraña con nombre peculiar no se veía como una mala persona.
—Gracias. —Hyunjin habló antes de abrir la envoltura y comer su contenido. Luego de masticar una, dos o hasta cuatro veces y ahora con sus manos juntas apuntó su vista a Kahei. —Soy Kim Hyunjin, lo siento por no decirte mi nombre antes... y por apretar tu mano muy fuerte.
—No te disculpes. Solo quise ayudarte. —Kahei metió otra vez su mano a su pantalón y sacó otro caramelo. Esta vez de limón. Se lo acercó a Hyunjin y esta tímidamente lo aceptó. —Las primeras veces son aterradoras, pero al superarlas puedes empezar a amar volar en avión.
Hyunjin dió una sonrisa cerrada intentando darle la razón a Kahei. Esperaba que sí porque sino, tendría que ver pocas veces Jinsol.
—¿Por qué viajas a Hong Kong? —Kahei hizo otra pregunta, intentado distraer a la pelinegra y a la vez queriendo saber más de ella.
—Mi mejor amiga se mudó hace unos meses. —simple y deductiva fue la respuesta de Hyunjin quien seguía disfrutando del dulce. Kahei quería soltar una risita de lo tan tierna que se veía. Era como ver a un niña. —Supongo que tu eres de allá, ¿No?
—Supones bien.
—¿Vas a ver a tu familia? ¿Amigos? ¿Novio?
—Sí, sí y no. —respondió de acuerdo al orden de las palabras. —Extraño mucho a mi familia y amigos así que cada dos meses voy y paso una semana.
—Que tierno. —Hyunjin soltó, con una expresión sincera en su rostro.
—Hey, lo tuyo también lo es. —Kahei le devolvió el cumplido. —Superar tu miedo a los aviones por ir a ver a tu amiga, que tierno.
—Ni bien la vea me voy a quejar horrible. —Hyunjin comentó, logrando sacar una risa de Kahei. Se veía encantadora, no lo iba a negar y tampoco iba a negar que desde la primera vez que la vio pensó que era hermosa.
—¿Quieres otro dulce? —Kahei le preguntó cuando su risa cesó.
—Sí, pero tengo una duda. —Hyunjin habló mientras recibía otro nuevo dulce de Kahei. Podía ver la envoltura que era sabor sandía. —¿Te gusta darle dulces a extraños?
—No creo que eres una extraña. Sé que te llamas Kim Hyunjin, vas a Hong Kong a ver a tu mejor amiga y por tu expresión estoy muy segura que te gusta el sabor sandía. —En eso, Kahei volvió a sacar otro caramelo, pero de sabor fresa. Lo sacó de su envoltura y se lo mostró a Hyunjin. —Y mayormente le doy dulces a los padres de niños que veo en mi vuelo. Una buena forma de calmarlos y distraerlos.
—Un buen método, soy testigo. —Hyunjin aseguró divertida.
Durante las tres horas de viaje, Kahei y Hyunjin se la pasaron hablando. Ya sea de sus estudios o trabajo, familia, amigos, gustos... de todo.
Para Hyunjin no era fácil expresarse tan abiertamente y lo mismo iba para Kahei, pero tal vez era por el contexto en el que estaban y la buena química que compartían que pudieron hablar y compartir mucho.
Solo fueron ella dos en esas tres horas.
Hyunjin se sentía muy bien al lado de Kahei. No quería dejarla ir; no quería despedirse y recordarla como solo una chica que conoció en un avión.
Quería más de ella.
¿Y Kahei?
Kahei obviamente quería lo mismo.
—¿Me darías tu número? —ambas, al mismo tiempo, ya estando en el aeropuerto con sus cosas en mano, decidieron decir esas palabras. Las risas no se dejaron esperar y tampoco los leves sonrojos.
—Sí. —y otra vez, volvieron a coincidir.
Quien diría que más adelante iban a coincidir en muchas otras cosas más.
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LOONA DRABBLES & ONESHOTS
Fanfiction• Inspirados en canciones, la mayoría de veces. • Las parejas comunes y las que no lo son tanto. [playlist de canciones en el link de mi perfil]
