*Hyunjin & Olivia Hye*

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Hyejoo estaba en el hospital, otra vez. Su cuerpo estaba en la camilla, uno de sus brazos vendados y el otro estaba con la vía que la mantenía viva.

Cosa que no quería.

Ella quería morir.

Desde que una de las personas más parecidas para ella se fue, sus días cambiaron a un color grisáceo y las caras que veía por la calle en sus pocas salidas le generaban rabia.

Odiaba todas esas caras felices.

Es por eso que el día de ayer, o tal vez el día antes de ayer -no sabe cuánto tiempo ha estado acá- tomó la decisión de romper el espejo del baño de un golpe, coger el trozo de vidrio más grande y pasarlo por su antebrazo.

No recuerda haber gritado ni haber soltado palabra alguna en el proceso, solo lágrimas y pequeños sollozos, los cuales juraría fueron tan bajos que ninguno de sus vecinos la escucharía.

Pero ¡oh sorpresa!

Al parecer, alguien si la escuchó porque seguía respirando, mirando todas las paredes blancas... ya ese "alguien" acostado en el sillón de al lado.

Ahora ya sabe quien es la culpable de todo eso.

—¿Kim Hyunjin?

—¡Despertaste!

Era ella, Hyunjin, su vecina del frente, la chica que casi todos los fines de semana se acerca a su puerta a pedirle algo o a veces le pregunta cómo está, cosa a la cual siempre mentía diciendo que estaba bien.

Tal vez mentía tan mal que Hyunjin sabía como estaba, o puede ser que aquella chica era buena detectando las características de una persona suicida.

De todas formas, se sentía confundida, un poco molesta, y muy en el fondo, avergonzada.

El tener a Hyunjin en frente, permitiéndole ver su lado más sensible y débil, le daba ganas de levantarse e irse. Claro que, no podía porque siquiera podía mover una de sus piernas.

—No te muevas, por favor —Hyunjin se acercó y posó una de sus manos en su rodilla. —Me alegra que estés bien, en serio me preocupaste mucho.

—¿Cómo...

—Escuché el vidrio romperse —fue la respuesta y ahí Hyejoo se dio cuenta que eso fue lo que falló. —Sin pensarlo fui a tu puerta, pero estaba con llave, así que... disculpa pero le di una patada y ahora está malograda, pero puedo mandar a arreglarla o puedo, no sé, yo... —se veía agitada, buscando las palabras correctas y Hyejoo solo estaba allí sin saber qué pensar. —Yo solo quería saber como estabas.

En un momento su mirada chocó con la suya y juró ver un brillo en sus ojos, ¿lágrimas? puede ser.

—No sé que te haya llevado a tomar esa decisión y no soy quien para preguntar, pero, Son Hyejoo, tienes que saber que siempre estaré para hablar de lo que sea, no importa... solo tienes que tocar la puerta, ¿si? —sus ojos llorosos, voz rota y el agarre de su mano en su pierna hicieron ver a Hyejoo que lo que estaba presenciando era real.

¿Alguien se estaba preocupando por ella?

Luego de la muerte de Chaewon no pensaba que alguien más siquiera la tuviera en cuenta.

Al parecer, también estaba equivocada en eso.

—¿Puedo abrazarte?

Una pregunta, esta vez dicha de su parte a la cual Hyunjin no tuvo que contestar, solo actuar.

Desde hace tiempo no sentía la calidez de alguien más, el aroma de alguien más, el cariño de alguien más, pero ahora todo eso lo estaba sintiendo de ese alguien más que era Kim Hyunjin.

Su corazón latía, estaba viva, puede sentirlo.

Y por primera vez en mucho tiempo, Hyejoo cree que esto no es algo malo.

LOONA DRABBLES & ONESHOTSHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora