XXI: Confusiones a distancia

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Había sido una semana difícil, Louis no había podido comunicarse con Harry ni verlo, el príncipe tampoco lo había buscado así que asumía que estaba ocupado también.

Sin embargo, durante de la tarde recibió una carta de la frontera, en dónde le iban a la inauguración de la plaza central de allá.

Como duque, tenía la responsabilidad de asistir por el fin de semana, así que había hecho sus maletas y escrito una carta para Harry informándole de su ausencia por unos días.

Iría con su hermana ahora que había regresado, descansaria unos días y cumpliría con su responsabilidad, para que cuando regresara, pudiera encontrarse con Harry.

Había muchas personas organizando la plaza cuando llegó, habían montones de flores y listones colgados.

—Todo está tan lindo, Louis— aseguró Phoebe.

Louis asintió —Sí, se han esforzado mucho.

Dieron sus maletas a los guardias para encontrarse con el general quien les esperaba.

—Duque Louis— le dijo en saludo.

Una bonita sonrisa apareció en el rostro del castaño —General, ¿Cómo ha estado usted?

—He estado bien, un poco atareado por la inauguración pero nada que sea demasiado.

Louis sonrió —Ya veo, permitame felicitarle, todo ha quedado muy bello, los soldados deben estar felices.

—Oh es un placer, realmente no he hecho demasiado, las parejas de los soldados y el jefe de estado son quienes han ayudado mucho.

Comenzaron a caminar por donde todos estaban alistando la celebración de la noche.

—Nos llena de honor que ustedes estén acá, nos hubiera encantado que la familia real pudiera asistir también o al menos el príncipe, ya que, es su prometido pero bueno, tenerlos a usted y la señorita Phoebe es una gran alegría.

Ella sonrió —Gracias a ustedes por invitarnos.

Continuaron la platica hasta que en un momento salió a la luz las nuevas generaciones y próximas bodas.

Para el general, no era necesario preguntar por Louis, ya que, todos sabían del compromiso, sin embargo, no se sabía mucho de Phoebe.

—¿Y usted señorita Phoebe? ¿Planea casarse pronto?— preguntó él curioso.

Ella encogió los hombros —Eso espero, sin embargo, no tengo pretendientes serios— aseguró.

El hombre abrió sus ojos —Oh vaya, eso si es una sorpresa, usted es joven muy linda, si gusta, podría presentarle a mi hijo, debe de andar por acá, tal vez se lleven bien.

Interesada, Phoebe asintió —Claro.

El hijo del general era un buen prospecto siempre y cuanto fuera atractivo.

Louis la miró en desaprobación antes no sonreírle negando.

—Oh miren, por allá está mi muchacho— señaló hacia un joven de espaldas —¡Christian!— gritó el general.

Con su mirada fija en el muchacho lo miró voltearse, era atractivo, sabía que a Phoebe le gustaría, tenía el cabello negro y los ojos color miel, junto con una sonrisa grande y bonita.

El chico sonrió y se acercó.

También era bastante descarado, porque le tomó la mano a Phoebe dando un beso en ella y luego tomó la de Louis, para hacer lo mismo e hizo una reverencia.

Sonata de invierno (l.s)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora