Déjà Vu

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-Tenemos que hablar.

-¿Qué? ¿Ahora?- mi sueño y cansancio desaparecen, pregunto, despierta por completo, al bajar a desayunar.

-Sí, ahora- el tono firme de mi madre me hace ponerme alerta.

-Vale.

-¿Quién era el chico de ayer?- pregunta para sorpresa de nadie.

Mark se aclara la garganta sonoramente al otro lado de la mesa pidiendo, disimuladamente, a mi madre, que sea más delicada con sus palabras, al escuchar el tono de reproche en su voz.

-Es que se me hace conocido, pero no recuerdo que me lo hayas presentado, como con tus demás amigos- agrega casi a regañadientes, aunque lo dijo más para Mark que para mí -¿Es amigo tuyo?

-No. Bueno sí - sacudo mi cabeza para aclarar mis ideas -Seguro se te hace conocido porque lo vistes en el parque, estuve hablando con él ese día.

Al terminar de decirlo vago en el recuerdo de nuestra primera charla, he de decir que no fue la mejor.

-¡Oh! ¡Tienes razón!, Ya lo recuerdo.

"mhm" es lo único que logro expresar antes de que Mark interrumpa a mamá justo cuando me iba a bombardear con miles de preguntas, que siendo sinceros no estoy en la condición de responder.

-¡Sabes! No te hemos hablando de la buena noticia.

-¿Al fin convenciste a mamá que no nos podemos alimentar a base de ensalada?- respondo con la total intención de disipar la tensión en el ambiente.

La burla y complicidad en la mirada de Mark; el desacuerdo e irritación absoluta en los ojos de mi madre, me anima al entender que he logrado mi objetivo.

-Lastimosamente... no.- Mark sigue mi juego y mi madre nos fulmina con la mirada y amenaza con que, en verdad, nos alimentara solo con ensalada si seguimos molestando.

-Bueno ya, la verdadera noticias es que el bufet, al fin, logro cerrar un trato muy importante.

-Eso es genial, los felicito- exclamó con verdadera alegría.

Los había escuchado hablar de ese trato muchas veces y verlos tan estresados por eso, hacia que yo me estresara por su estrés.

Ok, demasiado «estrés» en solo un par de líneas.

-Y por ello el bufet organizo una pequeña velada para celebrar el triunfo- suponía que él lo decía con la intención de que asistiera, la verdad no me apetecía para nada la idea -Y creo que casualmente contrataron a tu restaurante favorito para que se encargará de la comida -agrega por mi mueca.

Había mencionado que no creo en las casualidades.

-Vale, me convenciste con lo del restaurante -digo sin embargo.

No podría decirle que no.

***

Las siguientes horas fueron algo aburridas, terminé todo lo que tenía pendiente antes de caer la noche.

Al ver los hermosos matices del crepúsculo, decorar mi ventana, experimento esa sensación de ya haber vivido esto, de que lo que estás haciendo ya había pasado antes y aún sabiendo que por más que busques en tus recuerdos, no encontrarás nada, la sensación no desaparece.

Hay tantas explicaciones para este raro e impresionante suceso que nadie sabe con certeza que significa.

Pero según mi experiencia, existen dos clases.

El que ya mencioné, en el que buscas y buscas, pero no hay pruebas en tu cabeza de ese momento o algo parecido, que ya hallas vivido.

Y por el tienes total seguridad de que ya pasaste, esa especie de visión que pasa frente a tus ojos, la cual siempre necesita su detonante, alguna mirada, un movimiento, aunque mayormente es una palabra o frase que te transporta, desorienta y hace perder el hilo del momento en el que estás, y dudas si por misericordia o crueldad, el destino quiso devolverte y recordarte ese momento.

El Que Se Enamore Pierde [TERMINADA]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora