¿Verdad o reto?

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—¿Cómo están, muchachos?— un hombre de mediana edad y voz rasposa, sonrió en mi dirección. Iba vestido para la ocasión. Y canas comenzaban a asomarse a los lados de su cabeza.

Enganchada de su brazo, se encontraba una mujer pequeña y de ligera contextura. Sus ojos vacilaban entre Noah y yo. Se quedó unos segundos más observándome, para luego sonreír le a Noah.

—Alessia— buscó mi mirada. Girando su cabeza —Estos son mis padres.

—Es un placer conocerlos.— estiró mi mano torpemente, pero mis intenciones se vienen abajo, cuando la madre de Noah tira un poco de mi mano, para conseguir abrazarme.

—Me llamo Elena, un placer conocerte, al fin.

Con su padre fue algo más de lo mismo. Termine por mirar confusa a Noah, quien esperaba mi mirada y sonreía con simpleza.

—Soy Matías, hemos escuchado mucho de ti.— aunque no fuera su intención, me coloque roja sin saber muy bien porque.

«Sí que lo sabía»

—Creo que ya se conocieron, no tengo que presentarlos.— agrego, mirando a mamá y Mark.

—Sí, mija.— respondió su padre efusivo. —Ya nos conocimos.

¿Mija?

—Alessia.— mi sonrisa vaciló, al escuchar a mamá —Dale un recorrido a Noah por el lugar.

Eso sonó más a, Alessia vete ya con tu amigo, porque quiero hablar a solas con sus padres.

Pero, realmente, no me incomodaba mucho la idea de llevarme a Noah a un lugar separado de ellos.

Por lo menos, dijo bien su nombre.

Eso fue un poco conciliador, pero no era bueno confiarse demasiado en mamá.

—Claro.— sonreí como despedida para todos y guíe a Noah por el tumulto de gente.

Esquivado conversaciones con gente desconocida, terminé por tirar de el brazo de Noah y guiarnos hasta uno de los balcones.

—Si querías tenerme para ti sola, podías haberlo dicho.— sonríe, pícaro. A veces me sorprende su poca vergüenza al hablar.

—Nada de eso.— quise soltar su agarre, pero me fue imposible. Noah rodeaba mi muñeca con una suavidad increíble. —¿Por qué no vino tu hermana?— pregunto en busca de despejar mi mente y no pensar en su cercanía.

—Creo que estoy un poco celoso de mi hermana. ¿Por qué siempre preguntas por ella?— pareció sinceramente preocupado.

...Y solo hasta ese momento entendí a lo que se refería.

—No me gusta tu hermana, si es lo que te preocupa.— soltó un suspiro exagerado y sacudió su cabeza.

—¿Te molesta?— señaló con la mirada directamente hacia nuestras manos unidas.

—No.— tras decir eso, tomo por completo mi mano y la aproximó a su cara.

Llevaba un solo anillo puesto, en cuál el observaba, en el dedo corazón. Era lo último que me quedaba de mi vida en Italia.

Al regresar la mano a su lugar, no deshizo el agarre en ningún momento.

Nervios inexplicables, empezaban a  surgir en mi estómago. Haciéndome cosquillas. Podía sentir cada uno de sus dedos alrededor de mi mano. Que se veía pequeña en su compañía. Sus manos están calientes, a pesar de la fría noche.

Noah

Sentía como regresaba a mis catorce y los nervios cosquilleaban en mis dedos.

El Que Se Enamore Pierde [TERMINADA]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora