Ojos Grises

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Martes por la noche y me estoy preparando para una passeggiata con mamá y Mark.

Ese último llegó ayer por la noche y lastimosamente tuve que ser espectadora de un caluroso beso de bienvenida.

Ayer no pasó nada fuera de lo normal, luego de comer terminamos las clases faltantes y regrese a casa acompañada de mi pecoso amigo Jacob.

Y hoy casualmente compartí clases con el chico de ayer y descubrí que es nuevo estudiante, pero no dijeron por que entró tan atrasado al año escolar.

Miro por última vez mi reflejo, sí que este vestido es lindo, me lo regaló mi madre de un viaje que tuvo a Milán.

Me detengo un momento en mi cabello castaño y dudo al no saber si atármelo o dejarlo suelto.

—Alessia ¿Ya estás lista? —grita mi madre apurándome al pie de las escaleras.

—Sí, ya voy —le respondo también gritando, mientras dejo que mi cabello caiga libremente por mis hombros y corro a las escaleras.

—Que lindo vestido —dice mi madre alagando mi atuendo —Seguro quien te lo compro tiene un excelente gusto en moda —agrega alagándose a ella misma.

—Estoy de acuerdo, resalta el color miel de tus ojos —dice Mark apareciendo atrás de mi madre y abrazándola.

Por cierto los americanos son muy cariñosos, no es solo Mark, como pensaba; cuando nos mudamos acá me di cuenta que todos se abrazan y besaban mucho, también que se llaman por sus nombres o algún apodo, en Milán solo a la familia se le llama por el nombre, los amigos y colegas se les llama por el apellido o el título que tengas en tu trabajo, pero nunca por un apodo.

—Bueno, ¿nos vamos? —hablo avanzando a la puerta.

—Sí, vamos —dice mi castaña madre saliendo conmigo.

Mientras caminamos, nos deleitamos mirando la luna que hoy en especial, se ve hermosa.

Una passeggiata es una bastante común tradición Italiana, específicamente en Milán, las familias están acostumbradas a después de cenar con una con una buena copa de vino, salir y dar un paseo, una passeggiata.

Estoy tan concentrada en la luna que no me doy cuenta que mi madre y Mark se quedaron atrás mirando la fuente, abrazados y muy seguramente diciéndose cosas románticas. Siempre digo que son una pareja algo empalagosa, pero en realidad son la relación más fuerte y estable que conozco y además tienen una cursi historia de amor.

La familia de Mark son los dueños de muchos bufes al rededor del mundo y asignaron a Mark a dirigir algunos de ellos, incluido un reconocido bufé de Milán, donde mi madre, Bianca Vitale, una excelente abogada de familia trabajaba y aunque Mark solo debía revisar cómo estaba el bufé, al conocerla quedo más que encantado, quedándose más tiempo del necesario, y si creyera en el, diría que fue amor a primera vista... Desde ese momento comenzaron a salir y aquí siguen.

Su relación fue una de las tantas razones, aunque no la principal, para mudarnos a Carolina Del Sur, donde Mark vivía permanentemente.

Y aquí estamos, ya que yo estaba con mi madre y para Mark no fui problema, creo que fue otra cosa que enamoró más a mi madre.

Se ven tan acaramelados que no quiero interrumpir, sigo caminando sin perderlos de vista y me siento en una de las tantas  bancas que hay en el parque, yo no podría estar así, me refiero a estar en una relación y menos si es así de cariñosa.

Aún recuerdo lo mucho que me costó acostumbrarme a los americanos, al principio de mi amistad con Jacob lo llamaba por su apellido, Willians, la más frecuente razón de nuestras discusiones.

El Que Se Enamore Pierde [TERMINADA]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora