Tratos

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El agua caliente recorre mi cuerpo y toda tensión en el desaparece, con ella se va todo rastro de su estadía y todo rastro de su olor.

Recuerdo los momentos juntos y mi corazón parece no apoyar la causa de disimular su reacción hacia aquel pensamiento. Me divierte y aterra como mi cuerpo reacciona a él, nunca me había sentido de esta forma y en realidad, no tengo muchas situaciones, similares, a las que comparar estas sensaciones.

«—Sólo espero que esto, no me haga cometer ninguna tontería.»

La acogida fue intensa, las preguntas eran las balas con las que nos bombardearon al llegar, la mayoría dirigidas a él, quien también fue el principal objetivo de la mirada furibunda por parte de mi madre. Mark intento ser un poco más dósil y sutil, pero las preguntas no faltaron. Al final parecieron darse cuenta de nuestro notable cansancio y nos dejaron en paz.

Noah se fue minutos después, se despidió de mi con un corto abrazo y una sonrisa, que parecía demasiado íntima, demasiado nuestra.

Incluso Mark lo notó y se apresuró en cubrirnos, gracias a él, mamá se mantuvo ignorante de la situación. Este último me dedico una mirada que no supe interpretar, pero que al final pasé por alto.

Salía del cuarto de baño, para descubrir que mi madre se encontraba allí, estaba mirando a su alrededor, pero a la vez, parecía que no miraba nada.

—¿Mamá?

—Hola cariño.— respondió, aún distraída.

—¿Está todo bien?— pregunto al notar su silencio repentino.

—Sí, solo quería asegurarme de que estuvieses bien.

—Pues... Estoy bien.

—¿En serio?

—Sí.

—Bueno en ese caso, ¿tienes hambre?

—Sí. ¿Que hiciste?

—Mark aprovecho para comprar esas cosas grasosas que le gustan a ustedes.— caminamos juntas al piso de abajo, mientras una sonrisa infantil cubría mis labios de inmediato.

En el último escalón ella se detiene y agarra mi mano mirándome fijamente.

—Me preocupe mucho por ti.— me hizo sentir mal eso. Era algo que ya sabía, pero de igual manera, se sintió como un balde de agua fría.

—Lo siento mucho.— la sincera disculpa escapa de mis labios, la tristeza y culpa me inunda en esos instante, quiero huir, quiero escapar de este sentimiento, quiero no pensar en nada.

—Vengan ya, chicas, que se enfrían las hamburguesas.— Mark llega con una sonrisa y me envuelve en sus brazos levantándome del piso para llevarme a la mesa.

—¿Estás muy cansada?— Mark inicia, sentado en la cabezera de la mesa.

—Solo un poco, ¿por qué?

—No, nada.

No hay más intervenciones, cosa que en realidad agradezco, porque estoy algo agobiada de las preguntas.

Al parecer, mamá y Mark habían arreglado sus inconvenientes y eso no me podría hacer más feliz. Él agarro su mano y sonrió cuando mamá le ponía cara de asco a las hamburguesas. Su cara fruncida causaba risas disimuladas por nuestra parte.

Ella terminaba de comer su ensalada con pollo a la plancha, mientras Mark y yo, organizamos la mesa y cocina.

—Bianca... Ve a la cama ya.— Mark llegó a su lado y acarició su mejilla, cuando ella intentaba comenzar a limpiar.

El Que Se Enamore Pierde [TERMINADA]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora