Persistencia

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Despertar con una sonrisa en la cara, no es algo muy común en mí, pero aún así, aquí estamos.

Cepillo mis dientes frente a el espejo, luego de salir de la ducha.

No hace mucho desperté con un mensaje de buenos días y al parecer, esas dos simples palabras cambiaron el ánimo de mi día por completo.

-Alessia.- mi madre en la puerta no era exactamente lo que esperaba al salir del cuarto de baño -Tus amigas... Vinieron.

-¡Oh! Me cambiaré en seguida y bajo.- dije, apresurada, mientras me dirija al armario.

-Realmente, te pido que las mantengas en este piso, hasta que te avise.- habla de forma pausada, pero firme.

-¿Estan haciendo algo importante?- pregunto curiosa, aunque es la primera vez que pido explicaciones luego de una orden. No podría describir el sentimiento, pero era extraño.

-No, solo pienso hablar con Mark y preferiría que fuera a solas.- expone extrañada por mi interrogante.

-Ok.- sonrió sin entender muy bien la razón, aunque comprendo lo bien que se siente el cuestionar sin precedentes.

Me visto a toda velocidad y arreglo mi cabello sin mucha atención.

No se lo diré jamás, ni a él, ni a nadie; pero me avergüenza pensar, en lo mucho que me costó procesar el mensaje que me envió y duré más tiempo del debido observando cada letra concienzudamente, para contestarle me demoré un rato, aunque sólo fuera un saludo cordial.

«Buenos días»

Era corto y preciso, pero me cuestione si no sería muy cortante. La imagen de preguntarle a alguien me parecía inquietante. No expondría tanto mis nervios inexplicables, las preguntas serían seguras y no me apetecía entrar en detalles.

-¿Dónde está mi chica favorita?

-¡Hola, Vanne!- las veo aparecer por las escaleras saludando.

-Tu mamá me sigue dando miedo.

-Lo siento.- abrazo a Yang, que parece algo intimidada, igual que las anteriores mil veces que ha venido.

-Creo que interrumpimos a tus padres en un momento muy intenso.- Emma se sienta en el sillón individual que está en el pequeño salón de este piso, sin siquiera abrazarme.

-¿Por qué lo dices?- cuestionó sentándome junto a Yang en el gran sillón.

-No lo sé, Mark estaba algo raro.

-Parecían estar bien ayer.- reflexionó en voz alta mirando el patio trasero gracias a el ventanal.

-Era obvio, compartían la preocupación por ti.- Vanne menciona.

-¿Tienen hambre?- comienzo -Puedo bajar por algunas golosinas y galletas.

-¡Sí! Yo...

-Mejor no bajes, sigamos hablando aquí.- Yang interrumpe a Vanne, mostrando su incomodidad.

-Vale...- digo -Seguro no es nada- explico -Tal vez esten hablando de trabajo y por eso discuten.

-Ves... Relájate- Emma habla.

-Nunca se ponen de acuerdo, cuando se trata de trabajo.- termino, para poner fin al tema.

-Sí, seguro es eso.- concluye Yang.

El sonido de un nuevo mensaje, parece desconcertar a todas por un momento, luego de eso todas miran a su alrededor buscando el origen del sonido.

-¡No es el mío!- grita Vanne.

El Que Se Enamore Pierde [TERMINADA]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora