Es hora de nuestro encuentro.
Leo gélida, el correo mientras mi corazón aporrea mis costillas y hace zumbar mis oídos.
Aunque intento alejar la idea con toda mi fuerza, es clara la sospecha, es obvio que no podía esperar más.
De hecho, me sorprendía que no hubiese sido antes.
Antes, cuando todo era más sencillo. Cuando mi vida era controlada por mi mente. En aquel momento en el que no me había involucrado tanto can alguien fuera de mi círculo habitual.
«Sería todo más fácil»
Con él, rompí todas mis reglas. Destruí las enseñanzas que yo misma me impuse. Arriesgue más de lo que debía. Expuse de mí, demasiado. Me quemé en el juego que me prometí salir invicta. Tanto que ahora quiero seguir siendo quemada por las llamas de la derrota.
Pero todo pensamiento, es expulsado de mi mente. Casi tengo que abofetear mi rostro, para regresar del trace en el que se convirtió mi existencia.
Mis manos tiemblan. Quiero irme. Me siento observada. Atrapada.
Corro escaleras abajo y llego a mamá. Ella estaba de espaldas a mí. Revoloteando en la cocina. Abrazo su espalda sin decir nada. Ella voltea y abraza todo mi cuerpo, dejando a mi mente en una calma incipiente.
Pero no dura demasiado. Es ella quien se separa, echándome una ojeada.
—¿Qué pasa?— pregunta sutilmente.
Elevó mis hombros, sin abrir la boca. No tengo ganas de mentir, pero tampoco me siento preparada para decir la verdad. Así que me limito a callar.
—¿Tienes hambre?— intenta de nuevo, dándole un giro a la conversación.
Asiento leve, pero eso le parece ser suficiente. Al final, sin tener información al respecto, de algún modo, ella entiende como me siento y sabe que no tengo ganas de hablar.
—El festival es en dos semanas— expone ella, ya en la mesa, con la recién salida lasaña. El humo hirviendo, sale de su estancia.
—¿Ya pensaste en la canción que interpretarán?— solo hizo falta un ojeado disimulada, para informar de todo a Mark, quien también se ve muy entregado a hacerme sentir mejor.
—No.— intente convencerlos de mi ineptitud en el arte de el canto, pero no fueron escuchadas mis plegarias, así que me resigne.
—Podrían tocar una canción alegre,— exclama mamá —nada de tristezas.
—Sí. Es una gran idea, ¿no?
—Mhm... Claro.— me centro mejor en el plato, llevando el primer bocado a mis labios.
Esta deliciosa.
Sabe a casa.
«Sabe a las tardes en las que esperaba, con ansias, en la puerta de la casa. Casi saltando de mi asiento cuando está se abría, llenando el lugar de su aroma particular. Apretando mi cuerpo contra él. Haciéndome cosquillas y aunque me retorcía en sus brazos, estos eran los mejores momentos del día. Mamá apareciendo con las manos en las caderas, por nuestra demora. Intentando mantener su mueca de enfado, a pesar de los innumerables besos que papá y yo le dábamos.»
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El Que Se Enamore Pierde [TERMINADA]
Teen Fiction¿Qué pasaría si tu pasado no te deja avanzar? Si ese mismo pasado siempre molesta tu presente, logrando hacerte sentir insuficiente, poca cosa, pero has sabido cómo ocultarlo, ante todos te has mostrado una chica segura y sin ningún problemas fuera...
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