Desastre

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El techo de la sala, nunca me había parecido tan interesante. Es liso, pero tiene una que otra ranura, que lo hace imperfecto. Tambien me fije que el cuadro de la pared, era muy hermoso, pero si te fijas bien, podrás detectar los trazos marcados de los angulosos bordes de un lienzo precioso.

El desayuno transcurría sin ninguna novedad aparente, más que la incomodidad palpable de todos en la mesa.

Mamá exageraba sus movimientos, dando a entender su molestia reprimida. Colocó en la mesa su plato sin mucha gentileza, el agua en mi vaso tembló peligrosamente frente pequeño terremoto implantado en la mesa del comedor. Nadie comentaba nada y mis ojos se movían constantemente, buscando no quedar en un punto fijo, por miedo de llamar la atención de la mujer a su izquierda.

Es viernes, aún el instituto se recupera de su incidente en las montañas, prácticamente después de eso los padres se volvieron locos y culpaban de todo lo ocurrido a las directivas. Así que mientras ellos terminaban sus pláticas y discusiones, no asistiríamos a nuestras rutinarias clases.

Mark luce muy pensativo, tal vez idealizado una manera en la que podamos resolver nuestros problemas, pero al final su esfuerzo no otorga ningún resultado y termina por rendirse, apoyando su espalda con derrota a la silla.

—Iré al estudio— no espera respuesta a la hora de desaparecer en los pasillos.

Un suspiro sonoro hace que mi atención se dirija hacia él.

—¿Cómo estás?

—Mejor. En serio lamento lo que dije ayer.

—Ella lo sabe, pero es igual o peor de terca que su hija.— miro mi plato medio vacío —Por cierto, sé que lo que dijiste ayer no lo hiciste con la intención de herirla, pero lo que me preocupa es, ¿si tu te sientes así, de verdad?

—¿Así? ¿Cómo?

—No te hagas la desentendida, sabes bien de lo que hablo— mi mira esperando una explicación, que dudo en emitir.

—Intento ser una buena hija, pero siento que a pesar de lo que haga no lo seré jamás.— suelto rápidamente.

—Eres una buena hija.— puntualiza —De hecho, eres de las personas mas buenas que conozco. No te das ningún mérito.

—¿Y estas seguro de que mamá piensa igual?— el miedo y nerviosismo es notorio en mi tono.

—Claro que piensa igual. Ella te ama.

—Lo sé.— murmullo —Pero a veces se le olvida demostrarlo.

—Solo busca protegerte.— Mark la defiende lo más que puede.

—¿Tú la amas?— mi pregunta lo pilla desprevenido.

—Sí.— emite luego de balbucear —Claro que la amo.— une sus cejas sin enterarte mis intenciones.

—¿Y tú harías con ella lo mismo que ella hace conmigo?— su mirada se entristece y con pesar, su cabeza empieza a negar.

***

—...y está por volverse loca.

—Bueno no fue tan malo lo que hiciste, pero tal vez fuiste un poco inconsciente con ella y no te tomaste un segundo para pensar en si eso era lo que quería...

—¡Ay por favor! Suenas como mi madre— rechistó —Te llamé en busca de apoyo, no que te colocaras de su parte.— puntualiza irritado.

—No me coloco de su parte, Jacob— musito —Solo te dije lo que pienso.

—Sí, sí. Mejor dejémoslo así. Iré a entrenar.

El Que Se Enamore Pierde [TERMINADA]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora