Sobrevivir

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—Necesito que me hagas un gran favor.— inicié suplicante.

—Continua...— Mark desde su escritorio me invita a seguir.

—¿Interrumpo algo importante?— pregunto al notar los papeles sobre el regazo de mamá.

—Mas importante que tú, nada.— puntualiza ella, segura.

—Bueno...— comienzo con nerviosismo —Saben todo lo que está pasando con el papá de Yang y todo eso.— explico gesticulando son mis manos.

—Sí. Aunque tenemos poco conocimiento al respecto.— señala mamá.

—Pues, eso...— hago una pausa —Me preguntaba, si pueden ofrecerle trabajo.

Me devuelven la mirada con un gesto de total confusión y me apresuró a explicar todas las ideas que pasaron por mí mente, durante la noche. Principal razón de mi insomnio.

En el momento en el que, el sol se dio paso por mis cortinas, llamé a Emma, parte importante de mi gran plan.

—¡Hoolaaa!— su entusiasmo mañanero siempre me ha sorprendido, pero hoy me indica su ignorancia sobre el tema de Yang.

—Hola, Emma... ¿Cómo estás?— menciono con una notoria diferencia en nuestra efusividad.

—Bien, ¿y tú qué cuentas? ¿Qué paso ayer?— sabía que preguntaría eso, pero no es momento indicado de hablar, sobre todo la parte de sonrisas falsas, malos tratos e inseguridades creadas. Así que opte por declinar aquel tema y centrarme en el motivo de mi llamada.

—No mucho, la verdad. Solo estaba cansada.— hago una pausa —Por cierto, ¿sabes en qué trabaja el padre de Yang? Es que la estaba llamando a ella y no me contesta.

—¿Verdad? A mi tampoco me contesta. Sobre su papá, si no estoy mal, trabaja en la parte administrativa de una empresa, no se qué puesto en específico.

—Eres de mucha ayuda. Gracias.— hablo con sinceridad.

—Oye... ¿Tienes idea de por qué Yang me mandó un "Perdón" por mensaje?

Mi habla se congeló por un momento. Tal vez fui muy dura con ella, me arrepentí de decir lo que le dije a Yang, pero ya no era posible cambiar nada.

—No... No lo sé.— susurro.

—Pues, nada. Luego de eso, no me ha contestado.— supongo que está triste —De algún modo, me siento preocupada. Ayer después de que tú y Jacob desaparecieran, todo se descontroló un poco. Yang parecía frustrada, la hermana de tu novio, tenía cara de psicópata, tu novio parecía confuso o tal vez molesto, Vanne y David no se enteraron de nada por andar acaramelados, mientras que Taylor y yo, no entendíamos nada. Para serte sincera, aún no lo entiendo.

—Yo tampoco comprendo muchas cosas. Intentaré llamarla, ¿vale?

—Sí. Eso me deja más tranquila.— escucho por la línea a su madre llamarla —Tú, nuestra salvadora.— dice con voz de película animada —Te dejo.... ¡Ciao!

No alcancé a responder. Ella ya había colgado y no pase por alto el hecho de que, solo a Noah lo apode, como mi novio, aún cuando esté no lo es. Mientras que a David, que tiene más posibilidades de llevar ese título en un futuro cercano, lo llama por su nombre.

Regreso al presente, cuando mi madre golpea con sutileza, la mesa en donde nos encontramos.

—Estamos cenando.— me recuerda ella con rigidez —¿Qué te ha mantenido tan distraída durante el día?

En mi mente se reprodujeron las caras de todos mis amigos, mi pequeña conversación telefónica con Mario, el problema de Yang, la tristeza de Jacob, pero sobre todo, un par de ojos grises se han mantenido en mis pensamientos. Hasta ahora, no he logrado conocer la razón, por la cual, aquel ser se niega a salir de mi cabeza. Continuó analizando todas nuestras conversaciones, todas sus palabras, sus expresiones. Su hermana, Lucía, le ha dado a un punto sensible para mí. Me hizo sentir como hace tiempo me sentía. Me hizo recordar esos momentos en los que la oscuridad era mi única compañía. Me cuestioné durante este tiempo, cuanta razón podría tener y no fue muy bueno el resultado que de allí se originó.

El Que Se Enamore Pierde [TERMINADA]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora