Noche de tormenta

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Los vientos azotaban con firmeza, nuestras manos se cuidaban con destreza y nuestros cuerpos helados se quejaban a cada paso. Pronto perdí de vista a mis amigos y espero con ansias encontrarlos en el camino.

Con sorprendente habilidad, Noah nos guiaba en un sendero rocoso, ¿por qué lo seguí? ¿Por qué no fuí con los demás? Son preguntas para las que no tengo respuesta. Pero carcómen mis pensamientos, en busca del ¿Por qué?

Cada tanto, miraba a Noah, no me gusta estar en silencio a su alrededor y menos en un momento así.

-No suelo estar en el asiento del copiloto.- digo en un vago intento de acabar con la tensión.

-¿En serio?- me mira un segundo, antes de concentrarse, de nuevo, en la carretera.

-No...

-Pero, ¿no siempre vas sola con tu conductor en el auto?

-Mario, su nombre es Mario- hago una pausa y él solo asiente -La mayor parte del tiempo, sí, aunque a veces Jacob nos acompaña-respondo su pregunta.

-Y ¿Siempre vas atrás?

-Sí y las veces que voy con mis padres, por obvias razones no me siento en el asiento de copiloto.

-Claro...

-¿El carro de ese día era tuyo?

-Sí, ¿sabes pelear?- supongo que eso era la pregunta que me quiso hacer ese día, pero no hizo.

-Solo defensa personal y algo de artes marciales...

-¡Dios! Recuérdame no meterme contigo.- dice sonriendo un poco.

-¿Es que acaso pensabas hacerlo?- una de mis cejas sale disparada hacía arriba, mientras pregunto.

Solo sonríe como respuesta. De la tensión que antes existía, ya no queda nada, solo nos miramos divertidos, ignorando el oscuro cielo sobre nuestras cabezas.

Un trueno ensordecedor, es quién nos arranca la tranquilidad.

Amo la lluvia, me tranquiliza observarla, escucharla y sentirla, pero sé los peligros que causa, el daño que puede provocar y de algún modo eso hace que me guste aún más.

Noah, por otra parte, parece muy tenso, la sonrisa característica, ya no está en su rostro, una mueca de preocupación y... ¿miedo?, ocupa su lugar.

-No creo que lleguemos al pueblo, lo siento.- dice apenado -Debiste irte con ellos.

-Mira, aún nos quedan unos... Unos quince minutos antes de que empiece a llover, y para tu fortuna el verdadero terror en las tormentas comienza luego de la lluvia.

-¿Y eso cómo lo sabes?- pregunta - Olvídalo, a veces se me olvida que te comiste a un computador o eres robot.

-Si esas son tus únicas teorías, déjame decirte que estás muy mal.- reímos y me alegra que su sonrisa haya vuelto.

-No, es en serio, cuando hablo contigo, siento que regreso a los cinco años y que una guapa maestra me enseña sobre la vida con cada una de las palabras que sale de su boca.

-Ignorando el hecho de agradecer nunca haber sido tú maestra, porque de seguro no hubiese logrado salir con vida de allí o en el mejor de los escenarios, todo menos cuerda- expongo, ignorando también, el que me haya dicho guapa, no porque me resultara incomodo, solo... Tal vez un poco ansiosa.-Me halaga saber que aportó algo bueno en ti.

-Que exagerada, de pequeño ero todo un amor, bueno claro, aún lo soy.

-Seguro que eras tú quien ponía de nervios a la maestra y a los demás niños- niego con la cabeza, mientras sonrío.

El Que Se Enamore Pierde [TERMINADA]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora