Katsuki Bakugou era un ser invicto ante todo lo que hacía; deportes, actividades artísticas, y su vida familiar tampoco se encontraba tan mal. También, era popular entre chicas y chicos, lo que resultaría extraño debido al explosivo temperamento con...
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Los sillones que siempre ponían en las oficinas de psicología o cuartos de terapia, tenían como objetivo que el paciente se sintiera en un espacio cómodo para poder externar sus sentimientos.
Y para Katsuki le vino perfecto porque algo que amaba, era sentarse como vagabundo sin educación sobre superficies alcolchonadas, y se tomó bastante en serio cuando su psicólogo le dijo:
Este es un espacio para ti Katsuki, no te sientas incómodo si te sientes enojado, triste, si quieres llorar... Yo no te voy a juzgar.
Y desde la primera sesión, el profesional conoció la extravagante forma de sentarse del peliceniza. Se le parecía muy cómica y algo infantil.
Al ver cómo Katsuki entró como ráfaga de aire por la puerta, se sentó como acostumbraba y a los 5 segundos se puso de pie... Repitiendo eso como unas seis veces, supo que algo andaba mal.
-¿Tines otra cita despues de mí?- preguntó de repente el chico.
-Si, tengo dos-
-Ay mierda, debiste ponerme al último entonces-
-Te dije que no tenía problema con las malas palabras, pero no abuses de ellas. Y si llegas a tardar puedo darte 10 minutos más-
-No sé si en una hora va a alcanzar tanta información, ¡no sé ni siquiera por donde empezar!-
-¿Porque primero no te sientas?-
Bakugou bufo pero aun así hizo caso, solo que ahora su ansiedad se veía reflejada en su pie derecho que no dejaba de moverse.
-Cuentame, ¿porque estás tan inquieto?-
Había mucho que quería contar, estaba a punto de explotar y soltar todo lo que pensaba a la vez. Se controló porque deseaba que lo que dijera fuera bien entendido por el adulto y pudiera ayudarlo a pensar mejor.
-El viernes pasado me he desmayado saliendo de la escuela- pensó que eso podía ser un buen inicio, ya que fue prácticamente lo que empezó a detonar todo lo demás.
-Oh cielos, ¿y ya te encuentras bien?-
-Si, si, estoy bien. Es que, el desmayo no se debió a un factor físico o que yo tuviera algún malestar. Pero desde ahí me siento muy raro, hay un inexplicable sentimiento de melancolía que me quita el aliento y estoy muy desesperado por saber que pasa...- al final se le rompió un poco la voz.