Capítulo VII: Aliados.

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—Bien. Suficiente ustedes dos. Bakugou a tu lugar— Ordenó Aizawa. Realmente no sabía lo que a Nezu le pasaba por la cabeza. Colocar no sólo a dos candidatos en una sola clase, si no a tres. Porque Todoroki también estaba ahí.

En realidad, se había percatado que todos sus alumnos de primero, estaban juntos de nuevo. E imaginaba que eso pasó con todas las clases.

Se suponía que las clases se combinaban cada año para que los alumnos pudieran conocer a otros estudiantes y que el grado de hostilidad a la hora de competir bajara considerablemente. Después de todo, Nezu odiaba que hubiera violencia no justificada entre la comunidad estudiantil.

No sabía cómo reaccionaría Todoroki, pero teniendo a Bakugou y a Midoriya en un mismo salón, dudaba que lo último dicho se cumpliera. Agradecía un poco la ausencia del heterocromatico, porque así se podía aligerar un poco el ambiente. Shoto no era de peleas, pero su fría mirada y la tan espontánea manera no intencional de molestar a Bakugou, podría empeorar el humor del cenizo y empezar una disputa.

Pues a pesar de la carencia de violencia por la que se caracterizaba Shoto, este tenía también la mala manía de seguirle el juego a Katsuki, además de que, de lo que si gozaba, era de bastante competitividad.

Bakugou tomó lugar donde siempre. Los lugares estaban asignados al "azar". Pero acostumbrados a la manera en que se sentaban, automáticamente todos se colocaron en el mismo lugar que cuando cursaban primer año.

A excepción de que, el asiento vacío que siempre había detrás de Katsuki, ahora ya era ocupado por el de rizos verdes.

Izuku no tardo en hacer una pequeña mueca cuando se dio cuenta que Bakugou se sentaba enfrente de él. Pero trató de no hacer un berrinche ahí mismo, y también se sentó.

Por otro lado, Aizawa en serio admiraba la manera en que Katsuki ahora controlaba su temperamento. De otro modo, los comentarios provocadores dirigidos a Midoriya, no hubieran sido más que gritos de rabia y golpes a diestra y siniestra. Es por ello, que él era una de los profesores que apoyaban ciegamente el ascenso de Bakugou al número uno. El muchacho había evolucionado de manera descomunal todo este tiempo, además de su talento y habilidades innatas para todo tipo de actividades. Por supuesto que a su vez, era de las personas que no aprobaban el nuevo rumbo por el que se estaba yendo Yuuei.

Si Midoriya Izuku quería aceptación, tendría que esforzarse, y demasiado. Se había impresionado por la manera en que le hizo frente al Prodigio, cuando no era usual que alguien se le enfrentará de manera retadora. Pero eso no era suficiente.

Dándole una última mirada a ese par, y verificar que los demás también se hallaban en sus respectivos asientos, decidió por fin, continuar y tomar la palabra.

—Antes de empezar la clase, quisiera un voluntario para enseñarle las instalaciones a Midoriya... ¿Quién se ofrece? —

Izuku realmente no esperaba eso. Todo el mundo parecía odiarlo y dudaba que alguien quisiera ofrecerse.

Pasaron unos minutos y finalmente una chica de cabello largo y verdoso con ojos muy grandes levantó la mano. Seguido de ella, un chico rubio con buen peinado también se dispuso a ayudar.

—Gracias Tsuyu y Aoyama. Cuento con ustedes—

Izuku dirigió su mirada a ambos jóvenes, y los dos sólo le dirigieron una mirada y sonrisa amables. Parecían buenas personas.

Aunque hubieran levantado la mano solo por lastima, realmente se los agradecía.

No quería volver a perderse.

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